NUESTRO OVIEDO


nuestro-oviedo

 

En CUBARTE, Centro de Informática en la Cultura, acabamos de dar el último abrazo de despedida a Orestes Oviedo Duquesne, quien fuera uno de sus fundadores hace ya 25 años. Su fallecimiento repentino en la noche del pasado 1ero. de octubre, nos sorprendió y entristeció a todos. Al momento de fallecer era el más longevo y singular de todos los trabajadores de la institución a la que había llegado en 1985. Publicar una semblanza relacionando las distinciones y reconocimientos que recibió, sería lo menos parecido a este peculiar compañero que nos acompañó durante tanto tiempo y no sería suficientemente justo para retratar al cubano afable, rellollo, cortés, caballeroso, perseverante, metódico hasta el límite y a veces mal genioso que fue. Homenajearle por un último texto escrito, encartonado y formal, haciendo recuento de sus méritos laborales, no sería la mejor forma de evocarle. Si queremos recordarle con justeza, lo mejor sería visibilizar al trabajador incansable y comprometido (de ideas y de hechos) y al personaje que siempre fue y que siempre seguiremos recordando.

Los que más años llevan laborando aquí, no olvidan que fue de los primeros con conocimientos informáticos reales en el Ministerio de Cultura, fuente de aprendizaje para muchos en el manejo de los nuevos sistemas de cómputo que comenzaron a aparecer y a los que muchos asociaban a la ciencia ficción. A muchos les abrió entendederas sobre hojas de cálculo y bases de datos y maravilló a departamentos y dependencias diseñando y escribiendo "programas" que hicieron la vida laboral más fácil y eficiente, de lo que siempre estuvo orgulloso y nunca se vanaglorió a causa de su modestia extrema.

Cada mañana, cual Quijote de ébano, aparecía con su somatotipo de jugador de baloncesto con sus seis pies y tantos de estatura más que sobrados. Siempre entre los primeros emprendía el ascenso por los 69 escalones que le llevaban hasta su puesto de trabajo y que fueron testigos de cómo se nos fue haciendo más lento con el paso del tiempo, al punto de verse obligado en los últimos años a hacer la subida por etapas y tomar obligados descansos antes de llegar a lo que él llamaba su "trinchera de combate". No por casualidad alguna vez dijo que la empinada escalera y la ineludible escalada cotidiana eran su Sierra Maestra de cada día, pero nunca le escuché quejarse por el esfuerzo matutino y siempre llegaba a la cima regalándonos saludos a todos y haciéndonos alegre el inicio de la jornada con algún que otro dicharacho o anécdota.

Muchos recordarán sus extensos y frecuentes soliloquios a pleno sol en la terraza de CUBARTE, lugar a donde acudía un par de veces cada jornada a consumir los obligados cigarrillos a los que nunca pudo renunciar. Allí, unas veces de frente a la puerta que da acceso al lugar y otras de cara al magnífico panorama desde donde se observa parte del litoral y de la ciudad, emprendía extensos "diálogos" con sus "amigos" y "adversarios" invisibles, con sus ángeles y sus demonios. Algunos se sorprendían, otros reían y siempre hubo quien quedaba preocupado con esa actitud poco usual, pero sabíamos, y sobre todo los que mejor le conocimos, que esas "conversaciones" y "discusiones" no eran síntomas de locura, sino su forma de exteriorizar las muchas preocupaciones cotidianas de su comprometida conciencia con todo en lo que creía y con lo cual fue consecuente en todo momento de su vida.

Fue uno de los pioneros en impulsar los procesos de informatización en el entorno del Ministerio de Cultura, algo que siempre hizo con gran entusiasmo. Reclamaba constantemente nuevas tareas en este sentido y tenía una especial habilidad para identificar dónde los medios de cómputo electrónico podían jugar un papel clave en el trabajo organizacional. Era el resultado inevitable de su formación y titulación como Licenciado en Cibernética Matemática allá por el año 1977, que le convirtió en un muy buen analista de sistema con habilidades extraordinarias para identificar procesos y modelar procedimientos, para definir estructuras de datos y la relevancia de los mismos, y más de una vez, para implementar programas de gestión que terminarían siendo utilizados en múltiples dependencias del ministerio donde hizo la mayor parte de su vida laboral. Puede decirse que el sistema informático que no implementó o desarrolló personalmente, al menos alguna vez ya lo había pensado, visto su necesidad y metido "bronca" para argumentar su impostergable realización.

Oviedo fue de esos revolucionarios militantes que mucho creyó en su país, en su gente y en el proyecto social que abrazó siendo muy joven desde su existencia humilde desligada de todo tipo de egoísmos. Siempre contestatario y cuestionador de lo que le parecía injusto, de lo que no comprendía, de lo que se alejara un ápice de sus sólidas convicciones. Creía en la importancia y el valor dignificante del trabajo, de ahí que algunos de sus mayores enconos ocurrían cuando le llegaba el momento de tomar sus bien ganadas vacaciones que le obligaban a alejarse de "su trinchera".

Las distinciones que recibió, entre ellas la Orden Raúl Gómez García por la Cultura Cubana y muchos otros reconocimientos, sólo le convirtieron en un trabajador cada vez más dedicado al trabajo y más comprometido con la institución, la informática y la cultura. Más de una vez le aplaudimos y reconocimos sus logros en medio de auditorios pequeños y grandes, en círculos estrechos y en asambleas masivas, a donde siempre asistió con su inseparable sombrero de turno del cual nos dejó ver apenas dos o tres versiones similares durante toda su vida laboral.

Todos le conocían en el ministerio y le identificaban con su perenne cabeza cubierta, misterio que muchos cuestionaban y a muchos sorprendía. Sabíamos que no se trataba de una protección ante el inclemente sol tropical o un pretexto para ocultar una calvicie que no le adornaba. Siempre significó un enigma para muchos aquella prenda identificativa de su humanidad de la que nunca se desprendió, ni en reuniones protocolares, ni en marchas o actividades festivas en las que participó durante sus casi tres décadas entre nosotros, pero lo que sí todos sabían es que no era un hombre de elegantes gorras con bordados o con sofisticados diseños. Nuestro Oviedo siempre fue un hombre de sencillez absoluta, tanto como los sombreros a los que nos acostumbró durante muchos años, tan sencillo y tan cubanísimo como el yarey con el que siempre le recordaremos coronado.


9 comentarios

Idelsis
6 de Octubre de 2020 a las 15:53

Excelente caracterización de nuestro Oviedo te felicito José


Yaykel
6 de Octubre de 2020 a las 18:28

Oviedo dejo una profunda huella en todo aquel q lo conoció o se cruzó con el de una forma u otra, perseverante,elocuente y firme en sus creencias y convicciones ,tajante ante lo mal hecho y dicharachero, asi te recordaremos siempre Quijote de Ébano.


Jenni
6 de Octubre de 2020 a las 20:18

Bellas y merecidas palabras a nuestro Oviedo, no lo conocí de cerca, pero era parte de todos y con su personaje particular y su incomparable personalidad, sin quererlo tal vez, nos daba a diario muchas lecciones. En paz descanse.


Juan A. Castañeda
6 de Octubre de 2020 a las 20:57

Lamentable la partida fisica de nuestro compañero de trabajo, mis confolencias a familiares y amigos. Descanse en paz.


Javier Guevara
6 de Octubre de 2020 a las 21:48

Excelente escrito Jose. Que en paz descanse, gracias por compartir.


Rafael
7 de Octubre de 2020 a las 22:38

Muy buen escrito. El hombre que había que hablarle con propiedad, estarás siempre en los corazones de los trabajadores de CUBARTE.


Jaqueline
8 de Octubre de 2020 a las 11:04

Tengo la dicha de compartir con este señor personaje Oviedo 20años de mi vida laboral. Se de todas sus malcriadeses. Y todo su genio. Pero puedo asegurarles k detrás de todo eso había un hombre inteligente sencillo y humano . Deseo k este su alma tranquila en el cielo y desde allí descanse en Paz . Descansa amigo Insoportable y Gruñón. Adiós.


Sadia Acosta
8 de Octubre de 2020 a las 11:48

Escrito conmovedor, los que tuvimos la dicha de conocerlo, lamentamos su pérdida, excelente caracterización a Oviedo. EPD.


Juan
9 de Octubre de 2020 a las 22:47

Excelente y merecido reconocimiento a nuestro Oviedo. EPD

Deje un comentario



v5.1 ©2019
Desarrollado por Cubarte