La maldición de Otelo: de celos se habló en el Sábado del Libro

Publicado: 2017-03-20
Por: Susana Méndez Muñoz
Fuente: CUBARTE
Categorías: LITERATURA, NOTICIA

La maldición de Otelo, una compilación de relatos cubanos sobre celos realizada por la escritora Teresa Medina Rodríguez, fue presentada en el más reciente Sábado del Libro por la Editorial Letras Cubanas.

El narrador, ensayista, investigador y editor Alberto Garrandés presentó el volumen junto a la autora y a Michel Encinosa Fu, editor del compendio quien comentó acerca de la ardua faena que exige la realización de una antología temática “en este sentido considero que Teresa ha hecho una labor exquisita”.

Explicó que el volumen reúne textos que transitan del humor a la tragedia; de lo llamado culterano a lo llamado “desfachatado”; desde lo más realista hasta lo más fantástico, y aseguró “que recorren la mayor parten de la gama de sentimientos, emociones y conflictos que implica el asunto de los celos no solo en el amor sino en todas las demás esferas de la vida y de la psicología humanas”.

Subrayó que la autora llevó a cabo una selección muy rigurosa en cuanto a los treinta y un narradores que incluyó en la antología, entre ellos Marilyn Bobes, Elaine Vilar Madruga, María Elena Llana, Daniel Chavarría, Ernesto Pérez Chang, Dulce María Sotolongo, Anna Lidia Vega Serova, Mylene Fernández,Diana Fernández, Maritza Vega, Raúl Flores y el propio Garrandés.

Encinosa Fu destacó que los textos son representativos de la manera en que ha sido tratado el tema por la narrativa cubana a nivel del género cuento; cuáles son las visiones con que los cubanos responden ante estas complejas emociones.” Es un libro que será del agrado de todos porque todos habremos pasado alguna vez por este tipo de conflictos y quizás hasta nos veamos reflejados de un modo u otro”.

Garrandés en su intervención expresó que La maldición de Otelo sobresale porque “va a esa sencillez inexcusable de las fábulas cuando contar es la mejor manera de entender el mundo” y seguidamente afirmó que el volumen es un acierto literario y editorial y que los textos que reúne “arman un paisaje riesgoso y sincero porque los celos y las reacciones ante los celos como materia de la literatura, pertenecen a ese grupo de fenómenos extremos que cualquier escritura tendría que respetar  por lo menos como materia inasible y en principio como manifestación de lo humano”.

Consideró además que la publicación es un buen síntoma y que en medio de la crisis y los desvaríos “todavía se puede decir algo bajo la sombra de Shakespeare y en favor de la alianza del sentido común con la literatura y de esta con las pasiones y la formación de la identidad personal”.

Más adelante llamó la atención acerca de la variedad de estilos y escrituras que aparecen en el libro los cuales se van superponiendo y complementándose “y en el centro siempre queda el enigma dela posesión o del deseo de poseer la necesidad de poseer con seguridad, sin tinieblas, incontaminadamente”, significó.

También opinó que es un título agradable por la abundancia de sus reflexiones y “porque—por así decir-- los celos son como los colores: infinitos y aquí junto a lo habitual, por haber, hay zoofilia, algo de gerontofilia, fetichismo, ensueños llenos de perturbación y amenazas, crímenes de sangre, tradiciones vernáculas y mitos arcaicos, pero sobre todo hay cuerpos, muchos cuerpos y cuando se trata de celos los cuerpos estallan y hablan y resplandecen”.

Al referirse a algunos de los autores el presentador reveló haber redescubierto:

“La literatura bien urdida de Yonnier Torres; el sentido de la sorpresa emocional en Enrique Pérez Díaz; la imaginación casi eterotópica de Erick Sánchez; el humor preciso de Yoss; el discernimiento del toque de extrañeza sentimental de Dazra Novak; la prosa lúcida de Jesús David Curbelo; la gravedad tremenda de Jorge Luis Hernández y el desborde paroxístico sexualizado y siempre elegante de Reynaldo Montero”.

Teresa Medina Rodríguez, la antologadora, agradeció las palabras de Michel Encinosa y de Alberto Garrandés, y a todos los que la acompañaron en este proyecto y declaró “junto a ellos fui alimentado mis sueños (…) y he llegado a esta edad con el coraje de seguir soñando y aún corro el riesgo de vivir para soñar. Y que nadie me despierte”.


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