“Sonando en Cuba”. Un despertar para la música cubana / Por: Dulce María Sotolongo

Por: Dulce María Sotolongo Carrington
Categorías: MÚSICA, SOCIEDAD, TELEVISION

 

Cuando el domingo 8 de octubre terminó la emisión del programa televisivo Sonando en Cuba, muchos teléfonos en nuestros hogares empezaron a sonar. El asunto ya lo había adelantado Haila Mompié, uno de los miembros del jurado: la cantidad de talentos que existe en esta isla del Caribe, que ha sido la mejor exportadora de música a nivel mundial, aportando ritmos como el danzón, el bolero, el mambo, la rumba y la conga, entre otros géneros.

El largo lagarto verde parecía despertar de un letargo —valga la aliteración— y se movía al compás de voces jóvenes que lo entregaron todo en un escenario digno de un evento como este.

Como en los viejos tiempos, cuando la novela paralizaba al país, los hogares cubanos abrieron sus puertas a la buena música y todos nos convertimos en una prolongación del jurado que tiene una tarea bien difícil para la final del próximo domingo.

¡Qué satisfacción, qué regalo para el 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional!, ver a estos jóvenes artistas interpretando con fluidez canciones casi olvidadas de nuestro repertorio y otras fruto de su propia inspiración que hablan del valor de la amistad y el amor en estos tiempos donde la violencia se ha adueñado de la letra de muchos de los temas que se escuchan por doquier, que ridiculizan y ponen a la mujer en un estrato nunca antes visto en la música cubana.

Sugerencias siempre hay. Tal vez el actual sistema de emulación por regiones no sea el más justo al quedar eliminados concursantes con muchas posibilidades de ganar en la final; aunque permite que todo el país se sienta identificado y da paso a la sana competencia, algo que no debimos perder nunca.

Los mentores, cuyo trabajo quiero destacar, así como su excelente equipo, deben cuidar la selección del repertorio según las posibilidades reales y matices de su representado. También valorar que se trata de cantar y no de gritar, algo similar a lo que pasó con las cargadas en el pasado concurso Bailando en Cuba.

El programa se ha caracterizado por homenajear a figuras cimeras de nuestro arte como la recién desaparecida Lourdes Torres y a héroes de la Revolución, como lo hicieron los “comodines” con la interpretación de Hasta siempre Comandante, dedicada al Che.

Viene a nuestra memoria Todo el mundo canta y lo que significó para la cancionística nacional, de allí salieron: Liuba María Hevia, Maurín Iznaga, Sergio Farías, la agrupación sonera Sierra Maestra, Mayra Caridad Valdés, Marlene Calvo y tantos otros que andan por el mundo brindando su arte. El relevo está garantizado, pero hay que ofrecerle todo el apoyo no solo a los ganadores, sino también a aquellos que han demostrado que en cada rincón de esta tierra existe un artista.

Todos los intelectuales y artistas tenemos el compromiso histórico de salvar nuestra música y este programa ha demostrado que sí se puede, con creces. Recuerdo una época en que predominaba en nuestros gustos la música en inglés y aquel maravilloso programa Para bailar, que puso a toda Cuba a disfrutar de orquestas como Irakere, nos hizo a los jóvenes de entonces bailar Casino.

Quién ya ganó fue nuestra música. Entonces aprovechemos el momento para “inspirar” a guionistas y directores de radio y televisión, así lo demostraron programas como La Colmena TV y en el pasado la telenovela Al compás del son; fuente de inspiración podrían ser la vida y obra de nuestros compositores y artistas, tal como lo hacen países como Brasil y Colombia.

No obstante considero necesario abordar un último asunto, y es sobre la premiación: no prometer lo que no se puede cumplir. Lo más importante, como ya dije, es el desarrollo de estos jóvenes en Cuba y su inserción paulatina en nuestros medios de difusión masiva.

Sonando en Cuba no solo tocó en nuestras puertas sino en nuestros corazones, y nos hizo una vez más estar orgullosos de nuestra cubanía.

 

Publicado: 11 de octubre de 2017.


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