Elena: La Dama del Feeling / Por Rafael Lam


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Hoy miércoles 28 de febrero se conmemora el cumpleaños 90 de Elena Burke, los capitalinos teatros Nacional y América preparan para este día un gran homenaje con una constelación de voces de hoy y la participación especial de la gran amiga de Elena, Omara Portuondo. Algunas de las voces que se han  anunciado son Farah María, Ivette Cepeda, Yaíma Sáez, Osdalgia, Anaís Abreu, la Orquesta Anacaona y finalistas del programa televisivo Sonando en Cuba.

Elena es una de las cantantes más queridas y triunfadoras de Cuba, nació con una voz privilegiada, una verdadera escuela de canto, una artista de dotes especiales.

“Su majestad Elena Burke” es la verdadera “Dama del Feeling”, “La Señora Sentimiento”, al decir de Orlando Quiroga. Ella fue la voz que nos acompañó en las noches habaneras durante casi sesenta años, no hubo club, cabaret, programa de TV, teatros, festival y pueblo en que no haya cantado Elena.

Una de las compositoras de Elena fue Marta Valdés, ella definió a su amiga de esta manera: Elena es una de las realidades más contundentes de nuestra cancionística de todos los tiempos. Con su voz poderosa, con su descomunal sensibilidad, fue sierva y señora de la canción de un siglo entero. Esta mujer, fiel y voluntariosa, sencilla, de pocas palabras, que solamente quiere cantar y cuando se nos para delante a entonar una de ellas, siempre lo hace convencida de que en aquello que está diciendo hay, por lo menos, una parte de la verdad. Todo el saber que le han dado los años vividos, se concentra en el momento de la canción. Gracias a ello ha conservado el don de la inocencia. Gracias, Elena, por enseñarnos el valor de cantar.

El verdadero nombre de la cantante era Romana Bourques, nació en El Cerro, La Habana, el 28 febrero 1928, año bisiesto, y falleció en La Habana el 9 de junio 2002.

Desde la adolescencia se presentaba en distintos concursos de aficionados, imitaba a Libertad Lamarque, cuando los tangos estaban de moda. Después de dos descalificaciones, en la tercera se alza con el ansiado premio.

Ya con unos quince años llega como profesional a la emisora Mil Diez, en un espacio llamado Ensoñación, dirigido musicalmente por Adolfo Guzmán y Enrique González Mántici. Como dato especial, hasta Pérez Prado la acompañó al piano en una ocasión.

Un excelente momento de giro fue en 1947 con el grupo de cantantes y baile Las Mulatas de Fuego, nada menos que con Vilma Valle y Celia Cruz. La dirección coreográfica de Rodney (el mago del cabaret Tropicana). Con Las Mulatas de Fuego viaja por primera vez a México.

Después visitaría México en muchísimas ocasiones, allá participó en películas, trabajó con Tongolele. Después de esa experiencia, baila con Litico en Venezuela, viaja a Jamaica, y viene otra etapa, la de los cuartetos, con Facundo Rivero y Orlando de la Rosa, con quien se presentan en una larga etapa en La Taberna Cubana y en el teatro Palace, en Nueva York.

Para no dejar de pasar por los mejores cuartetos se une en 1952 a Aida Diestro (D´Aida), junto Moraima Secada, Omara y Haydée Portuondo. Fue la etapa de oro de los cuartetos. Se presentan en cabarets como Sans Souci y Tropicana, departió con grandes de la música: Nat King Cole, Edith Piaf, Sara Vaughan, Johhny Mattis, Tony Bennet, Johnny Ray.

Hay una etapa gloriosa de Elena dentro del movimiento feeling del Callejón de Hamel, junto a Omara, Moraima, Tania Castellanos, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez  y la larga lista de integrantes del feeling.

Siempre me gustó el trabajo de armonías vocales, integré distintos tipos de agrupaciones vocales, un oficio en el que me formé durante cerca de una década.

En 1958 Elena decide la carrera de solista, en todos esos años la acompañaron muchos guitarristas y pianistas: Froilán Amezaga, Frank Domínguez, Enriqueta Almanza, Meme Solís. Recuerdo que en las descargas en el teatro Amadeo, Elena le decía a Froilán “qué tú sabrás, Froilán”, y seguía disparando canciones sin parar.

Desde 1962 inicia en la emisora Radio Progreso un programa radial llamado A solas contigo, junto a Luis García y después Meme Solís. En 1964 representa a Cuba en el Festival de Cannes. Aparece en muchos filmes, entre ellos Llanto de luna y el documental Nosotros la música, de Rogelio París.

Apoyó en la década de 1970 a los trovadores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y al tremendo Juan Formell, al cual le grabó todo un disco LD. Son memorables las grabaciones de Llanto de luna, Nostalgia, Dos gardenias, Delirio, Si me comprendieras, Tú mi rosa azul, De mis recuerdos, Mis 22 años, Te doy una canción, Lo material, Mil congojas, Aburrida y En la imaginación.

En 1997 Jorge Luis Sánchez le realizó un documental llamado Yo me gasto la vida, donde Elena cuenta muchos secretos de su carrera musical. Pienso que Elena no buscó un estilo, ella era el estilo, una voz natural. Su temperamento se ponía en función de la canción que interpretaba; tal parece que ella misma había escrito esas canciones. Cuando interpretaba se introducía de manera concentrada en la melodía y el texto, parecía que había nacido cantando.

Desde siempre escojo la música o la letra que me hace vibrar, no le temo a nada que venga encerrado en una letra, en una excelente melodía. No me importa si no son estrenos, si ya han sido popularizados, olvidados. Me interesa sencillamente cantar lo que me gusta y nada más.

Frank Domínguez opinó acerca de la gran dama:

Elena es la intérprete ideal de cualquier compositor, pues si bien se aprende la canción, interiorizando las motivaciones del autor, hace visible la palabra, la metáfora más sutil, con una gestualidad característica, contenida y, al mismo tiempo, con una fuerza expresiva tremenda. Tiene un oído armónico increíble, y si cambia la melodía, en definitiva, la realiza con su sentimiento. Pero, si el acompañante varía en algo una nota, con su mirada de saeta, por encima del hombro, es capaz de preguntar en medio del espectáculo: ¿Qué pasó? No lee música, pero sabe exigir el acorde perfecto. Y ha levantado canciones sin tanto vigor, a partir de su versión.

Juan Formell, en una de sus entrevistas me dijo que se asombraba de la manera en que Elena dejaba de cantar y comenzaba a conversar con el público; entonces cuando reanudaba el canto, siempre entraba en el mismo tono.

La manera en que Formell contacta con Elena fue casual:

A Elena me la presentó el percusionista Blas Egues (hermano del flautista Richard), le dijo que yo componía canciones. Ella aceptó escucharlas y, decidió grabarlas. Al final, Caturla no pudo hacer las orquestaciones y decidí encargarme de los arreglos para una orquesta dirigida por Somavilla. Ella me abrió el camino en la canción, la recuerdo con mucho amor.

Cuando Elena falleció su hija Malena reveló secretos de su madre: “Cantaba como si de cantar dependiera su existencia, con un gozo tan profundo y contenido que entonces parecía estar sola en el mundo. Pero nunca dejó de tener en cuenta que cantaba para los demás. El público era lo primero, aunque estuviera muriéndose. Ella era un caso muy extraño, una pisciana hija de Changó, muy centrada. No permitía que nadie entrara a su cuarto. Ni siquiera yo. Le gustaban las cosas correctísimas. Quería ensayar todos los días. Compraba los regalos para la familia y para las amistades un año antes de dárselos. Mi regalo de los quince lo guardaba desde que yo tenía un año. Era muy organizada. De todos sus viajes, desde que comenzó, tenía un orden por mes. Me he encontrado anotaciones como estas: “Le presté a Moraima (Secada) siete arreglos (musicales). Fulano me debe 3.10”; incluso cosas simpáticas: “No me dieron el pollo esta semana”. En una libreta bellísima del año 1943 hay autógrafos de Celia Cruz, Julio Gutiérrez, Orlando de la Rosa. Hasta me encontré una lista de sus maridos”.

En realidad no existen muchas entrevistas de Elena, a ella no le interesaba figurar, estaba por encima del bien y del mal. Así era Elena, la cantante, la artista, la amiga de la canción, es una de las voces más apreciadas de Cuba: La inolvidable Elena.


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