“La sombra protectora”, la salvación en versos de mujer / Por Alain Valdés Sierra


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El universo poético de la cubana Teresa Melo es tan rico y vasto que trasciende las fronteras del verso, esa sensibilidad se vuelca sobre las tablas a propósito del VIII Festival Internacional de Teatro Femenino, cita que concluyó este fin de semana con el estreno de La sombra protectora, obra basada en sus versos. 

Dirigida por la italiana Alina Narciso, La sombra… se basa en dos poemarios de la Melo: el homónimo y Soy de un país pequeño que se llama Mundo, y sobre su puesta en escena conversa con el Periódico Cubarte.

Para la poeta de Santiago de Cuba la idea de llevar su obra a las tablas es “un atrevido experimento” de Narciso, pues se trata de entregas diferentes desde las que se articula un solo discurso para un lenguaje diferente.

“Hay que amar mucho la poesía, tener un concepto muy claro de ese tipo de discurso con el que quieres arriesgarte para expresar en escena una visión utilizando solamente textos poéticos”.

“Es muy gratificante ser parte de algo poco frecuente en el teatro como puede ser el uso de textos poéticos para contar una historia, y además lograr que funcione a nivel del espectador que no está habituado a encontrar este lenguaje sobe las tablas, es otra manera de contar mis poemas”, confiesa la Premio de Poesía Nicolás Guillén.

“Mi poesía tiene la cualidad de contar historias, de otros y propias, y eso permite que el lector se identifique con ella, y en ese sentido soy una poeta privilegiada en Cuba”.

La sombra protectora es un unipersonal cargo de la joven actriz cubana Lisandra Hechavarría, quien asegura que lo interesante de la puesta en escena es que toda su riqueza no parte de un texto dramático, sino de la poesía, y la poesía en sí misma es un mundo muy rico que permite crear una capacidad de vuelo superior, es, afirma “construir toda una historia a partir del mundo vivencial de una poetisa”.

“A partir de las imágenes que Melo nos propone en sus versos creamos nuestra propia historia, a partir de su visión, nuestra visión, e intentamos apoderarnos de sus experiencias para crear algo tangible, aunque su poesía es muy carnal”, asegura la joven artista.

Sin embargo estas particularidades suponen un reto desde el punto de vista actoral para Hechavarría porque “representa trabajar en una puesta en escena sobre un texto que no es dramático y para el que tuve que estudiar a fondo la obra poética de la Melo, entender la visión de la directora Alina Narciso, y de ahí encarnar al personaje”.

El mismo proceso imbuyó a los músicos Sandra Agüero e Iván A. Sánchez, quienes compusieron la música expresamente para La sombra protectora, lo que finalmente hace que la poesía, el teatro y la música conformen una misma propuesta artística.

La parte musical de la obra se trabaja en vivo sobre una base de bajo y saxofón, y es fundamental en la historia que se cuenta, tanto así que sin dudas puede considerarse un personaje más.

Ahora bien, ¿cómo transcurre un proceso en el que convergen de manera armónica las tres expresiones artísticas? Melo y Hechavarría coinciden en apuntar a la clara idea del discurso que Alina Narciso quería lograr, todo a partir de los momentos difíciles de una mujer que espera el paso de un huracán y se refugia en el arte, “esa historia es la que define la moraleja de la obra: el arte salva”, apuntan.

Como autora de los poemarios, asegura la poetisa, no soy la persona que está representada en esta obra, y Alina Narciso lo confirma cuando dice que “es un personaje el que hace la historia, una mujer que se ha construido a partir de la poesía”. La sombra protectora se ubica, sin hacerlo de forma manifiesta, en la ciudad de Santiago de Cuba cuando es azotada por el huracán Sandy, un fenómeno que destruyó parte importante de la urbe en cuestión de horas.

“De esa situación salieron los poemas, para salvarme desde el arte de lo que representó esa tragedia para mi ciudad. De esa voluntad, de buscar la luz dentro de la sombra que protege, me siento identificada con el personaje construido a partir de mi poesía, que es como se debe ver la obra”, afirma.

“Hay una fuerte dosis del ambiente en que se desarrollan los acontecimientos, y efectivamente se palpa como el arte puede ser una vía de escape ante situaciones adversas, en este caso a través de la poesía, y es este el punto donde se logran unir dos poemarios diferentes”, señala Melo.

Creo, acota, que es una apuesta valiente e ingeniosa de Alina Narciso, habla mucho del optimismo que está latente en mi poesía.

La puesta en escena de La sombra protectora puso fin al VIII Festival Internacional de Teatro Femenino, cita que incentiva la dramaturgia y la dirección artística a cargo de mujeres, y contó con la asistencia de participantes de 14 países.

Un evento interesante, comenta la poetisa que asegura no ser feminista, pues como autora le resulta interesante ser parte de la diferencia por la que apuesta el evento, al que define como “peculiar”.      

“He escuchado en estos días a varias dramaturgas que quieren tener un encuentro de este tipo en sus países de origen, que potencie a la mujer, al que piensa distinto, y al que quiere arriesgarse por el teatro, seguir apostando por él”, apuntó, y agregó: “No son pocos los países donde, por diversas razones, el teatro pierde espacios importantes y para sobrevivir ha tenido que hacer concesiones; sería bueno hacer un ejercicio de vida que se pregunte ¿cómo vivir sin el teatro?, Cuba y este evento demuestran que no es posible, y eso me hace ser parte absoluta de este festival”.

Creo, continuó, que este no es un festival feminista, “de hecho hay obras de autores hombres, pero qué pretende el encuentro sino hacer más visibles los aportes de la mujer, como dramaturga, directora, actriz, músico, escenógrafa, y todo esto porque la vida no es posible vista desde un solo punto, ese discurso no me interesa”.

“El festival es necesario, aunque la realidad cubana en cuestiones de género no es como en otras regiones. Desde lo personal he sentido en otros países la discriminación de género en el campo de la literatura, he participado en eventos de poesía y ferias del libro internacionales donde la mujer sí tiene que batallar con una mirada bien feminista porque a pesar de su talento siente que es relegada, en el caso de las escritoras tiene que ganar un premio muy reconocido para acceder a los círculos importantes que son dominados por voces masculinas, algo muy injusto”.

La Melo asegura que no es feminista, al menos en Cuba porque no es necesario, “soy mujer y siempre me he sentido respetada como creadora mujer, por eso respeto tanto los valores de este festival. Tener reunidas aquí a tantas creadoras da lugar a una especie de fuerza que las potencia y fortalece de acuerdo a sus realidades y haciendo visibles sus obras”. 


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