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GLOSAS Y CRITERIOS Imeldo Álvarez García
Antonio Guiteras Holmes: Raíces entre los matanceros Fecha: 2008-11-26 Fuente: CUBARTE
Antonio Guiteras Holmes: Raíces entre los matanceros
Antonio Guiteras Holmes: Raíces entre los matanceros
(Cubarte).- Este 22 de noviembre se cumplieron 102 años del nacimiento de Antonio Guiteras Holmes, en los suburbios de Filadelfia, a unos 30 minutos de viaje, en tranvía, del centro de la ciudad.

Así, literalmente, me recuerdan varios de mis coterráneos en Matanzas, al llegar yo en busca del prestigioso escritor, investigador y biógrafo Urbano Martínez Carmenate.

Con un ejemplar de la revista Contracorriente entre las manos, en el grupo se había suscitado un provocador debate sobre  la muerte en el Morrillo  (junto al venezolano Carlos Aponte) del joven revolucionario que, en el Gobierno de los Cien Días, presidido por Grau San Martín, tras el derrocamiento de Machado, hizo posible la adopción de leyes y decretos que le ganaron el odio del imperio, el resentimiento de los tramitados y la saña criminal del que luego devendría también títere y matón del imperialismo: Fulgencio Batista.

Tiene razón Fernando Martínez Heredia al señalar que debimos conmemorar sin falta hace dos años el centenario del nacimiento de Antonio Guiteras, sobre todo los matanceros – añado yo – porque los Guiteras son raíces de la ciudad de José Jacinto Milanés, Agustín Acosta y Carilda Oliver Labra.

Antonio Guiteras Holmes no sólo es una figura de la Revolución del 30, como Mella y Villena, sino también uno de los fundadores del comunismo cubano. Esto dice también Martínez Heredia.

Enarbolando el símbolo de la escoba en su batalla contra la corrupción, Eduardo R. Chibás escribió que Antonio Guiteras “siendo secretario de Gobernación, arrojó de su casa al Administrador de la Compañía anticubana de Electricidad cuando fue a ofrecerle un cheque con la cantidad en blanco si no firmaba el decreto rebajando las tarifas eléctricas”.

Para Ernesto Che Guevara, Guiteras “representó la idea internacional de nuestra lucha antimperialista y americana, que reúne en Cuba, siempre generosa, a todos los hombres del mundo dispuestos a luchar en cualquier terreno por un ideal que no tiene fronteras”…

Fidel, evocando la caída de Guiteras en el Morrillo, expresó que el gran combatiente “quiso lo que nosotros queremos y cayó antes de lograrlo, como han caído muchos otros revolucionarios. Comenzó a hacer lo que estamos haciendo hoy. Combatió contra los mismos males que nosotros estamos combatiendo hoy”.

No es posible olvidar que Antonio Guiteras Holmes, en un artículo publicado en marzo de 1934 en la revista Carteles, al precisar las causas del desplome del Gobierno de los Cien Días, explicó: “Nuestro programa no podía detenerse simple y llanamente en el principio de la no intervención. Tenía que ir forzosamente hasta el fondo de nuestros males, el imperialismo económico, que hizo retroceder a muchos antingerencistas, dividiéndose nuestras filas”.

Guiteras llevó a la firma del presidente Grau los históricos decretos que atacaban duro al imperialismo yanqui. Sin embargo, en el citado artículo de la revista Carteles, añade palabras que constituyen juicios de valor.

“Los  vi  retroceder porque acudían a mí (…) para convencerme de disminuir el ataque, de variar la conducta. Pero esa labor, conjuntamente a la beligerancia reconocida al proletariado, no obstante la actuación aislada de algunos miembros del ejército, era para nosotros toda la Revolución. Un estudio somero de la situación político-económica de Cuba nos había llevado a la conclusión de que un movimiento que no fuese antimperialista en Cuba, no era revolución”.

Guiteras murió convencido de que aquella “actitud rectilínea mostró un mundo de posibilidades al pueblo de Cuba, que ya había bebido con ansia los escritos de nuestros intelectuales que le mostraban la senda de la Revolución verdadera. Esa posición erguida mostró a los revolucionarios el camino. Esa fase de nuestra historia es la génesis de una revolución que se prepara, que no constituirá un movimiento político con más o menos disparos de cañón, sino una profunda transformación de nuestra estructura económico-político-social”.

¿No están aquí latiendo el pensamiento y la radicalidad política, la estrategia y el mensaje del Manifiesto de Montecristi y de La Historia me Absolverá? ¿José Martí y Fidel Castro?

Recuerdo la vez que Andrés Núñez Olano – que nació en Unión de Reyes, y María Villar Buceta, que nació en Pedro Betancourt – me estuvieron hablando toda una tarde de los Guiteras, de  la contribución de aquella numerosa familia a la cultura y al espíritu fundacional de Matanzas.

Sobre todo Núñez Olano me insistía:  “No olvidemos los ancestros de Julio Antonio Mella, de Pablo de la Torriente Brau, de José María Heredia y otros, porque Antonio Guiteras Holmes nació en Filadelfia y vistió sus primeros pantalones largos en Pinar del Río, pero las savias de sus raíces son las de un poderoso árbol matancero”.

El fundador de la rama de los Guiteras en Cuba fue don Ramón Guiteras Molina, nacido en 1775 en Canet de Mar, Cataluña, quien emigró y se casó en Matanzas con doña Gertrudis Font y Xiqués, natural de Barcelona. Pero los que realmente dieron aquí trascendencia al apellido Guiteras Font fueron Pedro José, Eusebio y Antonio, paladines de los principios democráticos de la Revolución Francesa.

Sobre Eusebio expresó José Martí: “Los cubanos hemos aprendido a leer en sus libros”. Y sobre Antonio escribió Fernando Ortiz que fue la personalidad más culminante de la pedagogía colonial, después de José de la Luz y Caballero.

Antonio y Eusebio fueron los fundadores en 1840 del prestigioso colegio La Empresa, aunque Antonio asumió la dirección del mismo durante más tiempo, hasta que estalló la Guerra de los Diez Años en que los gobernantes coloniales lo clausuraron porque era un foco de laborantes. Es así que Antonio y Eusebio tuvieron que huir hacia Estados Unidos.

Uno de los troncos, Calixto Guiteras Gener, profesor de lenguas romances, colaborador del Partido Revolucionario Cubano, admirador de Martí, se casa en 1902 con Marce Theresse  Holmes y fija su hogar en Bala Cynwyd, donde nacen Calixto, Antonio y Margarita Guiteras Holmes.

En 1921 Calixto Guiteras Gener y su esposa decidieron vivir en la tierra de sus ancestros, viven una temporada en La Habana, y se mudan para la Atenas de Cuba. Al obtener Calixto una cátedra de profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río, se instalan en la ciudad de Tranquilino Sandalio de Noda, Cirilo Villaverde y los jóvenes que, años después, caerían luchando contra el mismo dictador que en su segunda  embestida asesinara  al mártir del Morrillo matancero.

Hay que repasar a fondo la vida, la actitud y el pensamiento de Antonio Guiteras Holmes. Leer y valorar los textos de los historiadores, como la Biografía de Guiteras escrita por José A Tabares del Real, tan acuciosa y transparente.

Desde que aprendiera a leer y escribir el inglés con su madre en Pinar del Río, su ingreso en la Universidad de La Habana, para estudiar farmacia, su acción en el seno de los movimientos revolucionarios, su lucha contra Machado y después del 4 de septiembre de 1933, su integral combate contra Batista, no es posible encontrar en la proyección pública de Antonio Guiteras Holmes palabras o actitudes anticomunistas. Por el contrario.

En 1929 y 1930 Guiteras insistía en que el imperialismo yanqui era la fuente de los males cubanos. Rompe ataduras. Viaja hacia el oriente del país, intenta volar el Cuartel Moncada. En 1931 se enfrenta con las armas a los soldados machadistas, es capturado y en la prisión lee todo lo relacionado con la Revolución de Octubre. El 1932, en operaciones en San Luis, caen algunos guiteristas y él vive en la clandestinidad

Machado huye a las Islas Bahamas y Guiteras viaja a La Habana y recorre diversas zonas del país organizando la Unión Revolucionaria, que aprueba su plan de tomar cuarteles, armar al pueblo, preparar guerrillas. Es capturado el cuartel de San Luis el 29 de abril de 1933. Lucha contra los mediacionistas. Al disolverse la Pentarquía y resultar Grau San Martín presidente, es designado Secretario de Gobernación.

“No fue hasta principios de 1935 – escribe José Cantón Navarro – que el Partido Comunista empezó a comprender las posiciones de Guiteras y  a darse cuenta de que no había sabido apreciar correctamente las fuerzas disímiles que integraban aquel Gobierno ni el papel real que desempeñaba cada una de ellas”.

“El Partido Comunista combatió al Gobierno en bloque, como si fuera homogéneo, sin percibir las diferencias entre Guiteras, de un lado, y Grau y Batista del otro”, señala José A. Tabares.

Carlos Rafael Rodríguez, en la revista Casa de las Américas, marzo-abril de 1970, en su artículo “Lenin y la cuestión colonial”,escribe: Cuando en 1934 la Internacional Comunista recomendó a los comunistas cubanos distinguir entre el nacional-reformista Grau San Martín y el nacional-revolucionario Guiteras, tenía razón, y sólo un sectarismo originado también en la política mantenida por la Internacional Comunista hasta poco tiempo antes, había llevado a los comunistas cubanos a no apreciar las evidentes diferencias.

Tales sectarismos fueron borrados por la Revolución del Primero de Enero de 1959. Y ya es posible, como afirman los historiadores contemporáneos, valorar con justicia a Antonio Guiteras Holmes.

    
  

Temática: Libro y Literatura
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