Inicio   |   Mapa   |   Español ∇   |   Lunes, 28 de Julio, 2014
ir al portal cubarte
Columnas
IMAGINARIO POPULAR. MITOLOGÍA CUBANA Gerardo E. Chávez Spínola
Apariciones, tesoros y botijas en el imaginario popular cubano Fecha: 2011-12-21 Fuente: CUBARTE
Apariciones, tesoros y botijas en el imaginario popular cubano
Apariciones, tesoros y botijas en el imaginario popular cubano

Cuando la imaginación se convierte en punto de partida, entramos en el campo de las pasiones y los significados simbólicos. Pero cuando hablamos del imaginario de un grupo humano, donde se incluye toda una congregación de emociones, deseos y aspiraciones compartidas, estamos refiriéndonos a fenómenos de imaginación colectiva, cuya especialidad a decir de muchos estudiosos, es fundar identidades (1). Consonancias estas, que regularmente suelen convertirse, en el resumen de las aspiraciones, temores y creencias de fe de una colectividad. Así pueden enfocarse ciertos relatos fantásticos.

“La matriz de la imaginación colectiva se dirige a la totalidad del hombre, mucho más que a su mera inteligencia o su aptitud crítica, fabrica una alternativa integral, que funciona de acuerdo con la ley del todo o nada” (2). Ha sido siempre por eso, que este tipo derelato fantástico, invita al lector a asumir como válidos los hechos extraordinarios o sobrenaturales que se narran. Es decir que, “suspende” cualquier tipo de interpretación en clave realista, al ponerse en función exclusiva del imaginario popular.

Tal vez sean estas leyendas de “apariciones, tesoros y botijas”, como algunos piensan, originadas por la superstición y los miedos. O quien sabe si alguna secuencia de acontecimientos reales, en circunstancias poco convencionales, disparaba algún secreto mecanismo que motivase a la vivencia y luego a la interpretación fantasiosa de lo ocurrido, buscando algo similar dentro de la memoria, a falta de otra explicación mejor. Lo cierto es que estas leyendas del miedo y lo mal llamado “sobrenatural”, vinieron a ser, a decir de muchos, unas de las más representativas y originales muestras de la creación folclórica en la Mayor de Las Antillas.

Cierto era que aquellos relatos de “misterio cubano”, no se descargaban en cualquier momento y lugar. Esperaban su ocasión, y era preciso que sus narradores tuviesen la audiencia más adecuada, con la disposición acondicionada para escucharles. Entonces procuraban crear un ambiente propicio al miedo. Sin lugar a dudas, la noche y la oscuridad siempre fueron sus aliados. A decir de Samuel Feijoo, uno de los más sobresalientes investigadores y divulgadores de la mitología cubana, “estas manifestaciones de la creación fantástica, varían, se desarrollan y embellecen, como prodigios de la fabulación popular” (3).

Con estas concepciones, estamos introduciendo hoy a la manera de aquel cronista que ensaya una forma de arqueología literaria, mediante las obras del inolvidable Feijóo y el inefable René Batista Moreno, de aquellas “apariciones, tesoros y botijas en el imaginario popular cubano”, que antaño sacudían de terror a quienes debían transitar por los más desolados y oscuros parajes rurales de nuestra insular geografía.

De muertos que señalan botijas

La costumbre de guardar dinero en botijas enterradas fue muy cierta, se remonta en Cuba a los tiempos coloniales, cuando aun no existían las agencias bancarias y prosiguió mucho tiempo después, cuando la gente sencilla de las zonas rurales, no tenían ninguna confianza en tales instituciones. No acudían a éstas porque les era muy riesgoso y temían al fraude, pues en su inmensa mayoría, no sabían leer ni escribir. Por otra parte, nadie dude, ni por instante, que a muchos en sueños se le apareciesen personas ya fallecidas, que indicaban dónde había dinero escondido. Mas, los sucesos que acontecen después, de las mencionadas indicaciones, ya no pueden ser asegurados, ni de ciertos, ni de falsos por el humilde recopilador que hoy se los presenta. Quien con toda intención a retirado los nombres de testimoniantes, en la transcripción de los casos presentados, con el sano pretexto de estimular a la consulta de las fuentes originales.

La carrera de Juan de la Cruz

Cuéntase que la hermana de Juan de la Cruz, frecuentemente padecía de pesadillas. Siempre soñaba con un muerto dándole dinero. Decidió Juan, salir a buscarlo en el lugar señalado y se presentó a las doce de la noche, conminando al muerto para que le diese el dinero que siempre estaba ofreciendo en sueños a su hermana. Pero al hacerlo, sintió un viento fuerte que removió el platanal cercano y de inmediato, sintió el dolor agudo del planazo de un machete en la espalda. Horrorizado entonces, se desprendió a correr sin parar hasta su casa.  (4).

Dinero en el pozo

Se cuenta que en cierta vivienda típica camagüeyana, existía un pozo debajo del piso de la sala. Una señora ya mayor que allí vivía, aseguraba escuchar lamentos y quejidos que salían de un escaparte tan antiguo como la misma casa.  Una noche, oyó una voz que le conminaba a buscar el dinero que allí había. Solicitado un consejo de familia, se disidió romper el piso de la sala y realizar una exploración, de la cual resultó el hallazgo de varios doblones españoles antiguos. (5)

Un ladrón de botija

En Maricaragua (prov. Villa Clara) aun muchos recuerdan el caso de un hombre, que arando la tierra encontró una botija, la rompió y tomó el dinero para sí. Esa misma noche, le salió un hombre que le dijo, —¡ese dinero no era pá ti, era pá Fulano! ¡Dale la mitá a él!— Pero este señor, guardó todo para sí mismo y no le dio nada al Fulano. Cuentan, que al poco tiempo se le ahogó un hijo. Después, se le degolló el padre y la esposa se envenenó. Un tiempo más tarde, él mismo se ahorcó. (6)  

El misterio del tesoro enterrado

Un jinete cansado y soñoliento, cabalga en cotidiano viaje nocturno de retorno a su casa y se encuentra con otro, que en su misma dirección, aparea al lado su cabalgadura. No se hablan en todo el camino, pero casi llegando al pueblo, el otro le dice que ha ido con él hasta allí, con el único objetivo de darle un dinero y explicó donde estaba enterrado. Poco después, el aludido concurrió al lugar señalado, cavó y encontró que el pico contactaba algo metálico. En ese momento, varias cosas ocurren al unísono: ve una gran cabeza reflejada en un piedra cercana, que le dice  —¡el dinero de él, lo puede dar si quiere, pero el mío, no!— La voz había retumbado por todo aquello. Una ventolera repentina se desata. El río se enfureció; las palmas comenzaron a estallar, como si se partieran y a desgajar sus pencas, que caían con gran estruendo. Cuando miró, el pico y la pala estaban hechos pedazos. De pronto, con la misma rapidez, todo retornó a la calma. El viento desaparece. Las palmas y el río estaban inmutables y calmados. Todo se mantenía tan tranquilo, como en el momento que llegó allí, pero el hueco, ya no estaba. La tierra en el lugar de la excavación, parecía que no la había tocado nadie. (7)

La muerta que dio cinco botijas

Cuenta esta mujer que al matrimoniarse, su marido construyó una casita de madera y tejas, cerca de un monte denominado, “La Coja”. La noche del mismo día que la ocuparon, como a las doce, esta recién casada se levanta a tomar agua y ve en el comedor, una luz blanca muy fuerte, que al poco rato atravesó la pared y salió afuera. Ella entreabrió la ventana y pudo ver como se detuvo a unos metros y se convirtió en una mujer que le miraba y sonreía. Cada vez que ella se quedaba sola en la casa, se aparecía aquella luz y hacía lo mismo. Ella se lo contaba al marido y este no le hacía caso. Le decía que no quería vivir más en aquel lugar, pero él se desentendía. Hasta que lo precisó, amenazándole con irse a casa de sus padres, lo que hizo que él vendiera la casa a un conocido llamado Armando Castro. Construyeron otra vivienda muy lejos de allí. Al poco tiempo se enteraron, que en el mismo lugar donde la luz se convertía en mujer, había enterradas cinco botijas llenas de oro, las cuales sacó Armando para después, irse a vivir para Caibarién. (8)

El hombre que enterró las botijas

Este relato cuenta sobre Juan Pérez, a quien un aparecido le dio aquel sitio con botijas, que eran para repartir entre él y sus hermanas. Pero Juanito sacó el tesoro y no quiso compartirlo con ellas. Al poco tiempo, le comenzaron terribles dolores en todo el cuerpo. Aquel hombre rabiaba, se retorcía y pasaba la noche gritando. Arrepentido, mandó a buscar a las hermanas, les contó lo que había pasado y pidió por favor que se llevaran las botijas, pero ellas se negaron. Aun no se sabe si fue por miedo, o por venganza, lo cierto es que él continuó con aquellos terribles dolores, hasta que falleció, poco después. Cuentan que entonces, su hijo recogió aquellas botijas y las enterró otra vez, porque no quería saber de “dinero de muerto” (9)

La leyenda de la botija

Un señor ya fallecido, contaba a sus descendientes que arando un día en el campo se encontró varios huesos humanos y al terminar la faena, tomó la decisión de darles cristiana sepultura. Por la noche cuando se acostó, se le abrazó un aparecido, diciéndole que era quien había enterrado y que para mostrar su agradecimiento, le regalaba una botija llena de monedas de oro, describiéndole el lugar del enterramiento. Cuéntase que fue al sitio y cavó, pero no encontró nada (10)

Pasos en la casa

En algunos lugares de la provincia de Camagüey, se contaba de un anciano que vivía en una casa de campo, perteneciente a la finca llamada “El Cascarón”  Este señor aseguraba que se escuchaban por la noche ruidos extraños. Una puerta crujía al abrirse y los pasos continuaban hasta la cocina, donde se armaban grandes ruidos con las ollas y utensilios. Cuando este fenómeno conseguía levantar a los moradores, estos podían ver una luz que viajaba desde la cocina, hasta una ceiba cercana. Con el tiempo, alguien de la familia tomó la decisión de excavar y encontró allí un dinero enterrado. Lo cual era seguramente, las intenciones del aparecido. Puesto que después del hallazgo, ya no molestó más (11)

Las botijuelas de Cruz Milián

Como suele ocurrir en todos los lugares del mundo, siempre existen ejemplares humanos dotados de habilidades especiales para estafar a sus congéneres. Conocedores profundos de las flaquezas humanas, se aprovechan de ellas para vivir a costa de aquellos que pecan de excesiva inocencia y credulidad. Así sucedieron estos hechos que vamos a relatar, procedentes de una investigación realizada por David González Gross y publicada en la famosa obra Mitología Cubana, de Samuel Feijóo. Que se desarrollaron (suponemos que en el segundo tercio del siglo XX) en la zona de Bibijagual, antiguo municipio de Maffo (cercano a Contramaestre, hoy dentro de la provincia Santiago de Cuba), donde actuaba el conocido Cruz Milián, quien había nacido, según su propio testimonio, con “poderes divinos”, para dar botijuelas llenas de monedas, a quien fuera a “consultarse” con él.

El modus operandis del susodicho, era como sigue: Disponía este señor de unos cuantos “ayudantes”, quienes tenían el encargo de difundir su extraordinaria habilidad para dispensar monedas en botijas enterradas. Cuando esta banda de estafadores se percataba de que algún residente de la zona, ya fuese comerciante, caficultor, ganadero, o colono del central, sentía temor por los espíritus, estos colaboradores le hacían una visita, en la cual comunicaban la amena noticia, que por la “gracia divina”,  los “espíritus” habían comunicado que le estaba destinada una botija enterrada, repleta de monedas antiguas. De esta manera, había botijuelas para los más diversos clientes: de tres mil pesos; de seis mil y hasta de doce mil, de acuerdo con la solvencia del agraciado.

En cuanto le comunicaban la noticia al individuo, si codiciaba el dinero debía ponerse en manos de Cruz Milián, quien le convencía que debían ser prudentes y esperar, pues las cosas debían hacerse según lo indicado, ya que a los espíritus no se les podía agitar. Mientras el estafador pernoctaba varias noches en la casa del cliente, alimentándose y bebiendo a su costa, otros miembros de la banda enterraban en algún lugar acordado, una vasija de barro llena de caracoles y tierra. A los dos o tres días, “el jefe” se marchaba para “su templo”, ubicado en el poblado de “Los negros”, pero antes advertía severamente que había que esperar dos o tres meses para poder sacar la botijuela. Durante ese período de tiempo, se suponía que la hierba volviese a crecer en el lugar donde previamente se enterró el preciado objeto, de manera que no pudiese nadie detectar la excavación

Mientras llegaba el día señalado, Cruz Milián acudía de cuando en vez, a casa del cliente con finalidad de pedir dinero y comida para mantener contentos a los espíritus. Llegado el momento, se personaba en el lugar y salía con sus ayudantes y “el dueño” de la botija, al desenterramiento, que se efectuaba en medio de un “ceremonial” con abundantes e impresionantes rezos y tenían buen cuidado de mantener al pobre estafado, a una distancia tal, que pudiese ver toda la operación, pero no dentro del hueco. De esta manera, era extraído el supuesto botín y se llevaba hasta casa de su dueño, entre oraciones y ceremonias. Era entonces que comenzaba la parte más interesante de la estafa, ya que el extraordinario Cruz Milián, aseguraba al heredero del tesoro, que por ninguna circunstancia podría abrirse la botija, ni tan siquiera tocarla por ningún miembro de la familia, hasta que “los espíritus” lo ordenasen claramente y sin ninguna duda.

De esta forma, se aseguraba el pícaro farsante, que la botijuela permaneciese largos meses, tal vez años, sin abrir. Ya que explicaba muy bien a su cliente, que de romperla antes de tiempo, haría que “los espíritus” se molestaran y convirtieran todo el oro en caracoles y tierra, como castigo a tal desobediencia. Por su puesto, mientras se esperaba este aviso, que siempre llegaría por boca del susodicho charlatán, éste les hacía visitar periódicamente “su templo” a los pacientes herederos, para ofrecer misas espirituales en favor del asunto.     

La fama de Cruz Milían fue tal, que se le llenaba el templo los fines de semana, con clientes que esperaban ansiosos la orden para romper sus botijuelas y llenarse las manos de monedas de oro. Al morir este bribón, todavía quedaban muchos “fieles” sin abrir sus tesoros y no duden que algunos, permaneciesen años esperando a que el susodicho les visitase en espíritu después de muerto, para indicarles el momento de quebrar el barro de la botijuela (12)

¿De dónde vienen y hacia donde van, estas apariciones?

Afirmaba el famoso psiquiatra Sigmund Freud, que “la capacidad para experimentar esta cualidad sensitiva (lo siniestro) se da en grado extremadamente dispar en los distintos individuos, pero estuvo siempre relacionada con los miedos de sus años infantiles.” Por otra parte afirmaba; “Nada tenemos que decir de la soledad, del silencio y de la oscuridad, salvo que éstos son realmente los factores con los cuales se vincula la angustia infantil, jamás extinguida totalmente en la mayoría de los seres”.  A pesar que “hoy hemos superado esas maneras de pensar”, nos sigue diciendo el finado, controvertido y polemizado alienista, “no nos sentimos muy seguros de nuestras nuevas concepciones, las antiguas creencias sobreviven en lo más profundo de nosotros, al eterno acecho de una confirmación”.

Aunque hay sin embargo otros autores, que son de la opinión que ese factor irracional oculta un simbolismo, o intenciones mucho más profundas, a las cuales todavía no hemos sabido llegar. El francés Émile Durkheim, por ejemplo. Uno de los fundadores de la sociología moderna, quien formuló el término “conciencia colectiva”,  la cual demostraba que difiere totalmente de las conciencias individuales que la forman, aseguraba: “Nada tan oscuro e indeciso como estas representaciones colectivas que se hallan esparcidas por todas las sociedades… No sabemos ni de dónde vienen, no adónde tienden; no las hemos pensado.”

Para una buena parte de la humanidad, la muerte* representa el cese total de la vida. Mientras otros viven con la seguridad, que solo es un episodio de la verdadera existencia, donde solo se pierde el cuerpo físico y material. Para ellos, el alma persiste en otros planos de existencia. Las diversas reacciones ante la percepción de estos planos, llamados por algunos suprafísicos, es aun y será por mucho tiempo, motivo de polémicas y discrepancias, entre personas de diferentes creencias.  En este terreno de las apariciones espectrales, el camino testimonial fue por mucho tiempo el único que brindaba, determinado acceso para aventurarse en estos fenómenos tan poco frecuentes. Hoy las tecnologías más avanzadas tienen sus partidarios en quienes crean y adaptan los más variables e ingeniosos equipamientos, con fines de investigar lo que hay de cierto en estos fenómenos, rebautizados como poltergeist.

Aunque aún, barreras irreconciliables entre creyentes y escépticos, así como fronteras culturales y sociales infranqueables, dificultan el entendimiento de quienes quisieran saber más sobre el tema; lo cierto es que, cuando esta percepción ocurre, llega a marcar profundamente la vida de quienes transitan por esa experiencia. Así pareció suceder, con los testimoniantes contactados, por estos avezados investigadores de su época, para que hoy podamos tener una ligera visión de aquellos  “aparecidos, tesoros y botijas, en el imaginario popular cubano”.

  

Notas:

(1) Sociología de la Esperanza. Henri Desroche. Ed. Herder, Barcelona, 1976, p. 73.

(2) Las voces de la imaginación colectiva. Mesianismo, posesión y utopía. François Laplantine. Ed. Granica, 1977, p. 31

(3) Mitología Cubana. Samuel Feijóo. Editorial Letras Cubanas. Ciudad de La Habana, Cuba. 1986. p. 6.

(4) Ibídem., p. 416

(5) Ibídem., p. 419

(6) Ibídem., p. 438

(7) Cuentos de guajiros para pasar la noche. René Batista Moreno. Ed. Letras Cubanas. La Habana. Cuba. Año 2007.  pps. 135.136.

(8) Ibídem., p. 190.

(9) Ibídem., pps. 224-225.

(10)  Diccionario de mitología cubana. Manuel Rivero Glean y Gerardo Chávez Spínola. Ed. Aduana Vieja. Grupo Publibería. Valencia. España. 2010. p. 58.

(11) Ibídem., p. 59.

(12) Mitología Cubana. Samuel Feijóo. Editorial Letras Cubanas. Ciudad de La Habana, Cuba. 1986. pps. 428-429.

 

 

Imagen: Internet

Temática: Cultura General
compartir en:
Lector crítico
Enviar comentario »
adicionando comentario ...
Noticias   •   Artículos   •   Columnas   •   Entrevistas   •   Críticas   •   Reseñas   •   Dossier    Multimedia   |   Foros   •   Prensa   •   Boletines
optimizado para 1024 x 768 px
- Realización: CUBARTE