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IMAGINARIO POPULAR. MITOLOGÍA CUBANA Gerardo E. Chávez Spínola
Arquetipos y visión de universalidad Fecha: 2011-11-19 Fuente: CUBARTE
El guerrero Shangó
El guerrero Shangó

El término Imaginario colectivo, proviene del latín imaginarius, que sugiere la significación de aparente, ilusorio, en este caso, “colectivo”: se le vincula “con relación al conjunto de valores, opiniones, mitos y fabulaciones compartidos por un grupo humano, que pudiesen brindar cohesión psicológica e ideológica al tejido social y otorgan conciencia de comunidad cultural." (1). Se considera actualmente un fenómeno universal, inherente a todo grupo social, basado en modelos culturales configurados (entre otros) por arquetipos y mitologemas.

Arquetipos, del griego arjé, "fuente", "principio" u "origen", y  typos, "impresión" o "modelo". Es el patrón ejemplar del cual se derivan otros objetos, ideas o conceptos. En la filosofía de Platón, expresaban las “formas sustanciales” de las cosas que existen eternamente en el pensamiento divino. El término fue introducido por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, para designar cada una de las imágenes originarias constitutivas del "inconsciente colectivo" y que son comunes a toda humanidad. Son contenidos que se presentan como ideas e imágenes, más o menos encubiertos en leyendas, cultos y mitos de todas las culturas, en los cuales, estos (los arquetipos) son ejemplares, eternos, perfectos.

Estudiosos de estos temas aseguran, que hay tantos arquetipos como situaciones típicas en la vida. Una repetición interminable ha grabado esas experiencias en la constitución psíquica de todos los humanos. Es importante destacar que, según lo explica Jung, los arquetipos no son contenidos sino formas (psíquicas) que, gracias a la experiencia individual repetida, son despertadas por determinados eventos confrontados en el mundo externo, ordenando estas representaciones que "aseguran en todo individuo la similitud, y aún la igualdad, de la experiencia y de la creación imaginativa". La existencia del arquetipo solo puede ser inferida, ya que es por definición inconsciente; pero las imágenes arquetípicas acceden a la consciencia y constituyen nuestro modo de percibir el arquetipo. Ellos entonces aparecen en forma de imágenes, pues no percibimos a los arquetipos en sí mismos, sino a sus manifestaciones simbólicas.

Los arquetipos se manifiestan a través de nuestras proyecciones, lo que nos permite inferir su presencia. Las estructuras arquetípicas aparecen en la mente del hombre, a través de formas determinadas: en las mitologías, en las leyendas, en los sueños y en ciertas creencias religiosas. Los humanos compartimos una serie de experiencias que han quedado, por su naturaleza colectiva, incorporadas en la memoria de nuestra especie, como patrones de comprensión de la realidad. Estos patrones son energía inconsciente que aparece por ejemplo, a través de los símbolos. Quienes estudian éstos fenómenos aseguran que, para entender como trabajan estos símbolos arquetípicos, es necesaria una clase especial de pensamiento: la “actitud simbólica”. Es decir, que algo sea o no un símbolo, depende totalmente de la actitud de la conciencia que lo examine.

Esta producción de significados simbólicos, en el campo de los mitos, los cultos religiosos, y las leyendas de un pueblo, permiten una visión de ese universo de significaciones sociales, que hace posible un abordaje de aspectos culturales, etnográficos y sociales, con capacidad para brindarnos una visión multidimencional, con una legitimidad tal, que viene constituyendo un retrato de la vida interior de esa comunidad.

En los estrechos márgenes del presente artículo y apelando a esa “actitud simbólica”, tratamos de exponer una recortada e incompleta presentación, de las interpretaciones sobre unos pocos de aquellos arquetipos, que por siglos han sido incorporados a nuestro imaginario colectivo. De este modo, a través de la religiosidad popular y la mitología cubana, podemos darnos una ligera visión de un posible “retrato interior” de este pueblo y a su vez, de algunos de los rasgos arquetípicos considerados universales, que en este mundo imaginario subyacen.

El arquetipo del héroe

En las mitologías primitivas, los héroes casi siempre eran vistos como grandes antepasados (2) del principio de los tiempos. Ya en las culturas más adelantadas, aparecen como personajes de existencia real, más o menos contemporáneos, cuyas vidas o acciones, les colocaron con esta categoría en la acrisolada fragilidad de la memoria colectiva. Reconocen los aplicados de estas materias varios tipos de héroes, de entre los cuales y a modo de ejemplo, por problemas de espacio, solo se muestran algunas de las imágenes arquetípicas, atesoradas en el imaginario colectivo cubano.

Héroes culturales

En la mitología del aborigen cubano, era Yaya deidad representante del principio vital. Héroe cultural, agricultor ancestral que otorgó diferencias a las plantas, enseñó a su pueblo como domesticarlas, el momento propicio para sembrarlas y recoger la cosecha. También mostró a los suyos la influencia de Huyón (el sol) y Maroya (la luna) en los ciclos agrícolas. Se dice que fue el primero en labrar la tierra y cosechar sus frutos (3); también Albelbora el Guahayona, que difundió entre los arahuacos el arte de la metalurgia y rompió con la tradición endogámica, que tanto daño estaba haciendo a los suyos (4).

Héroes guerreros

Entre los cultos mágico-religiosos de origen africano, existe una trilogía de dioses guerreros en la Regla de Ocha, o Santería cubana: Elegguá -Oggún – Ochosi. Entre ellos se dice que: Elegguá, es travieso, juguetón, a veces intrigante, pero casto. Guardián de caminos, encrucijadas y esquinas. Representa el futuro, el destino y el movimiento perpetuo. Una de sus funciones principales es ser guardiero, aunque alguna vez fuera adivino. Se considera por muchos, el más influyente de los orichas. (5). Ochosí además de guerrero, fue mago y adivino, en la antigua cultura nigeriana. Mitológicamente, es hijo de Yemayá y hermano del yerbero y médico, InleAparece como el cazador que dispara flechas. Es deidad justa y cautelosa. Señorea en la caza y en la cárcel. (6) . Oggún, es hermano de Changó y Eleggúa. Herrero de profesión. Siempre aparece en las historias mitológicas, disputándole la salamera Ochún a Changó. Algunos estudiosos concuerdan, que esta deidad representa la transición del pueblo yoruba, de la cultura de cazadores nómadas, a la de sedentarios agricultores. (7).

El héroe como “bandolero social”

Hace ya mucho, hubo una etapa en la historia de Cuba durante la cual determinados personajes fuera de la ley, alcanzaron peculiar notoriedad. Considerados delincuentes por unos y devenidos en una especie de “vengadores justicieros” por otros, pasaron la frontera de la historicidad, para ser recordados como leyenda. El “bandolero social” era generalmente un campesino fuera de la ley, a quien el estado consideraba un delincuente, pero que solía mantenerse en su medio habitual, donde se le veía como héroe admirado en busca de justicia.

Pedro el asturiano

Llegó a la villa de San Cristóbal de La Habana en el año de 1580, donde conoció a Isabel, una cubanita cuyo único defecto era que estaba casada. Disfrutó las delicias del amor oculto, pero un día fueron sorprendidos por el marido. Escapó de puro milagro y pudo llegar a “La Fortaleza”, un recinto de madera y piedra, más o menos amurallado, que en aquel entonces estaba enclavada en el lugar donde ahora se encuentra “El castillo de la Real Fuerza”. Explicó el cornamentado asunto, por el cual se encontraba en peligro de muerte y el alcalde, comprendiendo que eran “cosas de hombres”, le autorizó a permanecer allí temporalmente. Más luego Pedro se vio complicado en el asesinato de un marino e incluso del marido de Isabel. El Capitán General de la Isla hubo de intervenir y quedó el asturiano preso en el mismo lugar donde estaba escondiéndose, de donde escapó unos meses después, con la anuencia de las autoridades de aquel recinto. 

Manuel García el “Rey de los campos de Cuba”

Su primer tropiezo con las autoridades fue por una herida que hizo a su padrastro, quien acostumbraba a golpear a la madre. Después, tuvo un altercado con una pareja de la Guardia Civil española, que había abusado de él y les mató a los dos. Como salteador de caminos y podía aparecer en cualquier lugar, un día en Matanzas, al siguiente actuaba en Las Villas, al otro en La Habana. Descarrilaba trenes, asaltaba a los ricos, secuestraba y extorsionaba a los dueños de centrales y grandes haciendas. También cuentan que repartía a los pobres el producto de sus fechorías. Perseguido con saña por el ejército español, siempre escapaba, burlando tropas regulares y todo tipo de colaboradores de la metrópoli. Cesa García su actividad en 1885, con la amnistía declarada  por la “Paz del Zanjón”. Luego emigra a los Estados Unidos. Regresa en septiembre de 1887, con los grados de comandante del ejercito mambí, al frente de una partida de revolucionarios, esta vez a luchar contra el poder colonial. Al final, en la madrugada del 24 de febrero de 1895, el mismo día en que Cuba se alzaba en armas contra el poder colonial, era asesinado a traición por balazos de revólver (8).

De la misma forma fueron en su época vistos: “Polo Véliz” el bandido cienfueguero; José Álvarez Arteaga (Matagás), mulato oriundo de Matanzas; Tina Morejón, la “Reina de los bandidos” , oriunda de lo que hoy es la provincia de Villa Clara, y otros cuyas vidas y acciones les convirtieron en personajes de leyenda.

El arquetipo de la Madre Respetada

La Diosa Madre, o Madre Respetada es una de las figuras arquetípicas de mayor antigüedad, presente en casi todas las culturas. En Cuba, ha quedado asentada en nuestro pensamiento arquetipal, desde la etapa precolombina, en la mitología de los indoantillanos que poblaron el archipiélago, hasta la actualidad, en las más diversas líneas de pensamiento devocional.

En la mitología aborigen

Atabey, para los aborígenes descendientes del pueblo arahuaco, en La Mayor de las Antillas. También conocida como "Atabex"; "Yermao", "Apito", "Zumaco" y "Guacar", apelativo este último, que le relacionaba con los cambios de marea y la menstruación. (9). Era además, propiciadora del buen parto y protectora de la maternidad; también Itiba Cahubaba, conocida por Madre Magna Ensangrentada, debido a su maternidad no sobrevivida, del parto de sus cuatro gemelos. Relacionada con la fertilidad de la tierra y de los humanos; así como la mítica Mancanilla (10) , madre de los gemelos Táyaba y Guarabo. Quien era una especie de Eva, engendradora del resto de los humanos. Cuentan que fuera la esposa de Masío, ambos creados por Hullón (el sol) y Maroya (la luna), en otra versión de la primera pareja humana.

En la religiosidad popular

Ya en tiempos de la conquista y colonización, la imagen de La virgen María hereda la mencionada figura, según el culto tradicional de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que luego se multiplica y propaga en las llamadas advocaciones marianas, ampliamente difundidas por las diferentes órdenes religiosas que arriban al territorio cubano (11); entre los cultos mágico-religiosos: en la regla de Ocha, está Yemayá, madre de Changó. Madre de la vida y de todos los orishas. Reina maternal, arrogante y sabia, que posee varios “caminos”, en los cuales sus seguidores le denominan Konlá, Oggutte, Asesú, Achabá y otros; además, entre los paleros (Regla Palo Monte o Mayombe), está Madre Chola, o Chola Awengue, también, en ésta misma línea de pensamiento, está a Siete Sayas, para otros, Balaunde o Madre de Aguas, quien es vista entre muchos practicantes, como deidad simboliza la unidad del mundo, también todo lo que fluye, así como la maternidad universal; para los miembros de la sociedad secreta abakuá, Akanarán, es la visión de la “Madre Respetada” para todos los ñáñigos.

El arquetipo del pícaro (trickster)

En los cuentos folclóricos y en el estudio de la mitología universal, esta presente la figura del trickster. Es una entidad (ya sea dios, diosa, espíritu, hombre, mujer, o bestia antropomórfica) que hace trucos; es el pícaro, astuto y/oembaucador, que siempre termina por desobedecer reglas y normas de comportamiento (12).

En la mitología cubana de lo fantástico tenemos al güije, siempre ligado a los ríos, estanques, lagunas y demás espejos de agua, donde acostumbraba a toquetear las nalgas de las mujeres que acudían a bañarse, además se decía que por medio de un hechizo, podía quitar la potencia sexual a los hombres (13); así como también están presentes en los relatos folclóricos, los chicherecúes (14), que solían ser dos negritos extremadamente inquietos, bribones y taimados, cuyo radio de acción se limita a la manigua cubana y casi siempre aparecían relacionados con la Ceiba.

En el imaginario cubano está ha estado presente ya por más de un siglo, un personaje niño del gracejo popular: avispado, suspicaz y extremadamente malicioso, con un enorme repertorio de cuentos y chistes, donde el doble sentido y la sensualidad está siempre presentes. Desde el siglo XX, se le ha llamado Pepito, aunque en otras épocas, tuviese otros nombres para ejecutar similares acciones. Es de notar, que este tipo de narraciones con el niño perspicaz, como personaje, existe  en muchos otros países del mundo, aunque su nombre es variable. En Rusia, es “Petia”.

En la religiosidad popular, dentro de los orichas de la Santería cubana (Regla de Ocha), está Eleggúa, guardián de los caminos, las encrucijadas y esquinas, que para algunos estudiosos y practicantes, es considerado poseedor de algunas de las cualidades del trickster, en lo que se refiere a: travieso, glotón, quizás hasta un poco maquiavélico e intrigante, pero en definitivas, visto como un personaje de gran castidad por el cual, sus devotos sienten verdadera admiración y gran respeto. (15). 

Percepciones de universalidad

Así podemos percibir, que todas las culturas humanas están de hecho hermanadas por ciertos modos de pensamiento arquetípico. Pues toda conciencia está pre-configurada arquetipalmente, desde los más profundos y arcaicos estratos de lo inconsciente colectivo.  Teniendo en cuenta que en las distintas etapas culturales por las cuales hemos transitado los cubanos como sociedad, los paradigmas han venido cambiando y con ellos se han moldeado en el imaginario colectivo, diferentes variantes  perceptivas de los mismos arquetipos para cada época.

En opinión de Jung: “el arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al concientizarse y ser percibido, cambia de acuerdo con cada conciencia concreta individual en que surge”. El arquetipo universal no puede darse, por consiguiente, al margen de la experiencia existencial concreta del individuo. Así hemos visto como, a través de estas formas arquetípicas, puede tenderse un vínculo entre la interioridad y la exterioridad del sentido; entre lo subjetivo y lo objetivo; lo particular y lo universal de cada pueblo del mundo, brindándonos, en función de este imaginario colectivo, la extraordinaria visión de universalidad del sentimiento humano.

  

Notas:

(1) Gubern, R. La Antropotrónica: nuevos modelos tecnoculturales de la sociedad mediática. (Ed) Nuevas tecnologías de comunicación. México: editorial Trillas. p.68.

(2) N. Toporov, Vladimir y otros. 2002. Árbol del Mundo. Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos. Colección Criterios. Casa de la Américas, La Habana. p.206

(3) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p.412.

(4) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 43.

(5) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 161.

(6) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 322-323.

(7) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. pps. 324-325.

(8) N. Toporov, Vladimir y otros. 2002. Árbol del Mundo. Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos. Colección Criterios. Casa de la Américas, La Habana. pps.280-281.

(9) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p.64.

(10) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p.276.

(11) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p.284-285.

(12) N. Toporov, Vladimir y otros. 2002. Árbol del Mundo. Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos. Colección Criterios. Casa de la Américas, La Habana. p. 144-203-204.

(13) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 207-209.

(14) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 120.

(15) Rivero Glean, Manuel y Chávez Spínola, Gerardo E. 2010. Diccionario de mitología cubana. Ed. Aduana Vieja. Valencia, España. p. 161.

 

Imágenes: Internet

Temática: Cultura General
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