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PATRIMONIO, IDENTIDAD Y MEDIO AMBIENTE Juan Páez Costa
Los museos le rinden homenaje a nuestros mártires Fecha: 2011-08-03 Fuente: CUBARTE
Museo Municipal de Boyeros
Museo Municipal de Boyeros

El acto provincial por el “Día de los Mártires de la Revolución cubana” fue celebrado en el Cacahual el pasado 30 de julio.

A propuesta del Centro Provincial de Patrimonio Cultural de La Habana fue organizada la efeméride por el Museo Municipal de Boyeros en la colaboración del gobierno local. Presentes en la actividad representantes de la provincia de cultura y funcionarios del Partido y del gobierno municipal, quienes junto a trabajadores del museo y miembros de la comunidad de Santiago de la Vegas y otras localidades del territorio indicaron que las raíces de lo que somos están en la gloria de la Patria y en los emotivos corazones de los cubanos.

El sonido de la banda de música no se hizo esperar acompañando la marcha solemne de dos museólogos del Museo Municipal, Silvia Gálvez y Miguel Bonera, quienes depositaron una corona de flores en nombre del pueblo de Boyeros y el de Cuba como homenaje a todos los mártires de la Nación.

Aproximadamente a esa misma hora, los dieciocho museos que conforman el sistema del Centro Provincial de Patrimonio también le rendían tributo a nuestros mártires en cada uno de sus respectivos municipios.

Encomiable labor la de los museos municipales, no sólo en la conservación del patrimonio material y espiritual, sino también en las investigaciones sobre la localidad y en la revitalización de la historia de aquellos que dieron lo más preciado de todos los patrimonios, la vida, por la defensa de la dignidad humana.

Este es un día de meditación y de recuento, expresaba el historiador del municipio de Boyeros, Eduardo Bernal Alonso, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del emotivo acto. El Día de los Mártires de la Revolución Cubana fue instaurado un 26 de julio en reunión simbólica efectuada en el Cuartel Moncada en 1959.

Un 30 de julio, hace 54 años, cayeron asesinados vilmente Raúl Pujol Arencibia y Frank País García, en la heroica ciudad de Santiago de Cuba. El mismo día, pero un año después caería en combate René Ramos Latour y para coincidencia histórica, en la misma fecha, pero de 1967, moría René Martínez Tamayo, integrante cubano de la guerrilla boliviana del Che.

De Frank Fidel expresó: …fue el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes… y por su parte Raúl dijo: tenía talla de un auténtico dirigente político, la madurez de un luchador avezado, el fogueo combativo de un veterano, la tenacidad de un hombre convencido y la valentía personal de un combatiente de primer línea.

En sentidas palabras el historiador municipal Eduardo Bernal Alonso señalaba: He aquí por lo que hemos venido a este sagrado templo de la Patria, a recordar a los muertos de la Revolución; pero tiene que ser como un recuento de todos los caídos desde 1868 hasta la actualidad. Esto está en la raíz misma de la llama de pureza que encendió nuestro proceso revolucionario, y esa llama y esa historia hay que mantenerla encendida, como la llama eterna que ilumina la entrada del Mausoleo a José Martí en Santa Efigenia. Por eso aquí estamos.

Por esta y otras razones debemos recordar a los caídos cada vez que se presente la ocasión para avivar y atizar la llama moral y patriótica. Lo que no queremos es –como afirmó en una ocasión el Jefe de la Revolución-, que nadie pueda decir el día de mañana que nuestro pueblo se ha olvidado de sus muertos. Ellos son, como dijera nuestro maestro José Martí: “más que semillas, y morir bien es el único modo de continuar viviendo.” Y agregó “será inmortal el que merezca serlo”. Por eso los mártires están vivos junto a nosotros en las inmensas tareas de la patria de hoy.

Y más adelante recordaba unos versos de Neruda:

Un hombre construyó solo una puerta

Y no sacó del mar sino una gota

Hasta que de una vida hasta otra vida

Levantaremos la ciudad dichosa

Con los brazos de los que ya no viven

Y con manos que no han nacido ahora.

En la plazoleta, la solemnidad, como niebla, envolvía todos los presentes, el viento en lo alto continuaba mostrando su presencia de manera delicada bajo la luz brillante de dos soles, el de la mañana que mostraba respeto, y el del Titán y su ayudante que también quemaba con su fuego eterno. La bandera, la bandera cubana en un alto pedestal trémula también ondeaba enérgica y firme; parecía como mano de soldado levantada sobre la ceja en señal de saludo y reciedumbre enraizada.

El recuerdo de los Mártires de la Patria, no es solo un acto de justicia, o de agradecimiento o deber moral, es sobre todo una necesidad para el espíritu, para que exista el futuro que soñamos.

 

Foto: Internet

Temática: Patrimonio
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Lector crítico
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