Ese cantor que para nosotros nunca muere, nació en Bolondrón en un día 4 de diciembre de 1909 y se crió en Manatí antigua provincia de Oriente. Barbarito Diez Junco pasó su juventud como todos los que llevan la música en el cuerpo circulando junto a la sangre.
En sus Años mozos no se escapo del inevitable ajetreo que produce el intento de cantar, en escuelas, cumpleaños o actividades de amigos, “quiera o no” así es como se produce el compromiso inclusive familiar.
Barbarito fue un joven de poco hablar, aunque la vida comienza a moldear los talentos a su antojo y el humano va realizando concesiones hasta que su capacidad lo permita.
Es así que el joven matancero oriental marcha por los años 1930-1931 hacia la capital del país donde su vocación artística tiene más oportunidad de desarrollo.
Con el Septeto Matancero dirigido por el genial trecero Isaac Oviedo comienza a cantar y es precisamente con este grupo que se produce su primer viaje internacional, Puerto Rico.
Mas tarde se enrola en la orquesta de Fran
Emilio, transcurrido un tiempo según la revista Melodías 1939,
este melodioso intérprete entra por la puerta grande de la ya famosa
orquesta de Antonio
Maria Romeu.
El acople del novel vocalista y el experimentado maestro danzonero resulto todo
un éxito, próximo a dos décadas se mantuvo el interprete
junto al Mago de las Teclas.
Con esta orquesta Barbarito grabo una considerable cantidad de obras de las
cuales mencionaremos, por ejemplo:
Aurora, Santa Cecilia, Longina de Manuel Corona, La Cleptómana
de M. Luna, Perla Marina, La Tarde de Sindo Garay y así pudiéramos
enumerar una considerable cantidad de obras que han quedado como reliquia para
la posterioridad. También es de mencionar que el conocido interprete
le canto a un personaje famoso de las calles de La Habana, El caballero
de Paris.
Cuando contacté con el violinista danzonero Rolando Alayón Chaviano quien trabajo los últimos diez años en la orquesta de Barbarito Diez, me comentaba que esta fue desintegrada en 1982.
Me refirió Alayón, que con la muerte del danzonero mayor Antonio
Maria Romeu en 1955 se creo un colosal litigio alrededor de la mencionada agrupación,
todo por la posesión y dirección de la misma y como resultado
de ese hecho Barbarito decide crear su propia orquesta.
Con tal acontecimiento el entonces ya famoso vocalista conforma su propia agrupación,
por tal motivo sucede que los músicos de la vetusta orquesta antes el
hecho de quedarse sin director se agrupan junto a Barbarito Diez el cual en
esa época resultaba una personalidad en nuestro mundo musical.
La orquesta siguió la misma trayectoria con igual aceptación del
público por los mismos trabajos realizados anteriormente. Entre otros,
radio, bailes, TV. En esta última filmo un documental considerado de
excelente, en un lugar campestre, el cual se encuentra actualizado en la programación
contemporánea de T.V.
Pero lo más impresionante en la vida de este cantante de música bailable cubana lo fue su actuación en el Poliedro de Caracas, el 4 de Julio de 1980. Me confirma Rolando Alayón quien lo compartió junto con la orquesta que no existe nada comparado con esa actividad y sus 12000 caraqueños lo disfrutaron con una euforia muy emotiva. Todos los músicos de la orquesta se sintieron presionados emocionados y todo lo que un ser humano puede sentir en ese momento. También se debe destacar que la figura cimera en el espectáculo lo era el divo cubano.
Barbarito Diez poseía una voz con matices diferentes, escuchadas en su tiempo, con pronunciación diáfana y clara, su afinación rondaba la perfección, también tenía posibilidades de acometer cualquier variante de nuestra música popular cubana.
Este intérprete en sus presentaciones no movía un solo músculo de su cuerpo, este hecho hubiera podido restarles popularidad cosa que no fue así, ya que su público que lo admiraba lo aceptaba tal como fue, un cantante de grandes quilates.
Como ya hemos dicho, Diez Junco, se ve en la necesidad de disolver la orquesta
en 1982 por motivos ajeno a su voluntad, y sucede que en ese mismo año
según, me confirma Alayon Chaviano cubre un contrato en Venezuela con
la orquesta de Rubalcaba.
En 1983 regresa en solitario a Venezuela (el país que tanto lo admiró)
para realizar unas grabaciones con la Rondalla Venezolana, entonces con esta
agrupación graba entre otras obras: Palmeras de Agustín Lara,
Si llego a besarte de Casas Romero, ¿Y tú que has hecho? De Eusebio
Delfín, Idolatría, Frenesí, Humo en los ojos, más
la legendaria obra venezolana Alma Llanera, etc.
En los siguientes años la salud del conocido intérprete comenzó
a deteriorarse, tan es así que el 6 de mayo de 1995 recibimos consternados
la noticia del fallecimiento del apreciado cantor. Al retrotraer la memoria
recuerdo que pude efectuar una entrevista con Antonio María y Barbarito
recién llegado yo a nuestra capital, ellos tenían un programa
diario en la R.H.C Cadena Azul En esa oportunidad les cante dos obras mías,
“Barracón” afro y “Bendita Imagen” bolero, ellos
me escucharon pacientemente y me montaron mis números sin reparar que
yo era un guajirito sin ningún bagaje de compositor.
Cuando escuche los números por radio interpretado por aquella orquesta
famosa y la voz de Barbarito Diez el corazón se me quería salir
del pecho, nada, son cosas que nos pasan a los persistentes y atrevidos.