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TRAS EL PATRIMONIO DE MI ISLA Gladys Rodríguez Ferrero
"La Habana es un maravilloso lugar para estar y para vivir" Fecha: 2010-12-07 Fuente: CUBARTE
"La Habana es un maravilloso lugar para estar y para vivir"
El 2 de noviembre de 2002 se firma un Acuerdo entre el Social Science Research Council de los Estados Unidos y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba para la restauración de Finca Vigía, yate Pilar y los documentos de Ernest Hemingway. Firmaron como testigos excepcionales el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el congresista James P. McGovern, amigo de Cuba y su Revolución. A partir del 2003 comienzan los primeros esfuerzos para llevar a cabo los diferentes aspectos del Acuerdo.

Desafortunadamente, tal cual el Arq. William Dupont* (en la imagen, al centro) señala en la entrevista, solo fue posible el envío por parte de las entidades norteamericanas de materiales para la restauración  y conservación de los documentos originales de Ernest Hemingway que se preservan en Finca Vigía, por la licencia aprobada por el gobierno de los Estados Unidos. Quedó fuera todo lo que fuera equipos, materiales constructivos o dinero para la compra de estos.

Sin embargo, esta negativa propició la creación de un grupo de expertos cubano-norteamericano que a través de consultas, investigaciones y profundas discusiones posibilitaron diversos labores científicas tanto en el área de la restauración de la casa principal como el control de clima o los requerimientos para el almacén de piezas museables, en construcción en la actualidad y el yate Pilar.

Cuba asumió la restauración de la casa principal, la Torre y el yate Pilar. También la construcción del Almacén de piezas museables, el edificio socio administrativo, así como el control fitosanitario de toda la Finca. Ha sido, durante todo el tiempo, un intercambio profundo, honesto, rigurosamente científico en el que ha primado siempre el respeto mutuo y la honestidad de sus integrantes.

Hoy queremos llevar a Uds. algunas impresiones del arquitecto norteamericano William Dupont, quien ha estado al frente del equipo de expertos norteamericanos que ha colaborado técnicamente en la restauración  de la Finca  Vigía.

¿Cómo fue su incorporación a este proyecto de colaboración entre profesionales cubanos y norteamericanos para la restauración de la Finca Vigía, sitio donde viviera Ernest Hemingway durante más de veinte años?

Yo era arquitecto del Nacional Trust for Historic Preservation (1) cuando comenzaron las discusiones acerca de Finca Vigía. Por esa época todavía no me había encontrado con Lee Cott o Henry Moss (2). Ellos me llamaron por teléfono y también lo hicieron otras personas como Paul Edmonson, del propio Nacional Trust, a quien usted conoce, y comenzamos a discutir acerca de cómo podíamos ayudar, desde el punto de vista técnico, a la Finca Vigía. Las personas de las que hemos hablado estaban decididas a ayudar y me enviaron los reportes que habían elaborado para que yo los leyera. Nos mantuvimos en contacto telefónico y comenzamos a conversar al respecto.

Al mismo tiempo, el Nacional Trust for Historic Preservation estaba considerando la designación en 2005, de la Finca Vigía en la lista de los “Once sitios patrimoniales en peligro”. Por su parte, la Fundación Monumentos del Mundo, en el mismo año designó a la Finca Vigía como sitio en peligro.

Al teléfono estaban los arquitectos Lee Cott y Henry Moss, que habían estado en el sitio y me mostraban las fotografías. Yo lo miraba todo y me repetía: me parece que necesitamos tener más información y conocimientos. También debíamos comprender la situación y reunirnos con los profesionales cubanos responsabilizados con el trabajo. Era imprescindible conversar con ellos y ver si, quizás, pudiéramos colaborar como asesores. Esa podría ser una vía, lo cual es común en el trabajo que habitualmente me encarga el Nacional Trust. Tenía esperanzas y todos estábamos esperanzados en que algo podríamos hacer en la Finca Vigía. Además, en aquel momento, había la esperanza de que quizás pudiéramos traer algún dinero a Cuba para comprar los materiales adicionales que fueran necesarios y resultaran difíciles de encontrar en La Habana.

Esto nunca progresó, ya que resultaba muy difícil obtener fondos y el Gobierno de los Estados Unidos no permitió, de ningún modo, que lo hiciéramos. Comienzo a involucrarme, probablemente, en febrero o marzo de 2005. Una vez que el proyecto estuviera listo el National Trust y la Fundación Finca Vigía juntas solicitarían una licencia, como sitio amenazado, para viajar a Cuba y traer arquitectos e ingenieros que colaboraran con los profesionales, arquitectos e ingenieros cubanos. La Fundación Finca Vigía había estado interesada durante algunos años pero no habían tenido éxito en las gestiones.

La licencia fue finalmente otorgada al National Trust en asociación con la Fundación Finca Vigía. Por este motivo el presidente del National Trust, Richard Moe, se involucra con dirigentes políticos. Él conoce gente en la oficina del Presidente de los Estados Unidos y esto le permite utilizar estas conexiones lo que viabiliza la aprobación por el Departamento del Tesoro de está licencia especial. Nunca había sido otorgada una licencia como está. Nosotros éramos los únicos norteamericanos autorizados a ejercer la arquitectura, a partir de nuestra condición de ingenieros y conservadores profesionales, en cualquier parte de Cuba. Cosa nunca antes lograda desde que triunfó la Revolución, según tengo entendido. Fue algo extraordinario.

A partir de las dos visitas realizadas en septiembre y noviembre del 2005, me involucro porque era arquitecto del National Trust y a partir de mi trabajo tenía experiencia en cómo organizar y dirigir un equipo de profesionales para laborar en sitios históricos. Era esto lo que había hecho para ellos. También conocía profesionales de todo el país. Así que cuando Lee Cott y yo comenzamos las discusiones acerca de quién debía venir a Cuba con nosotros, tuve la posibilidad de recomendar personas que habían trabajado para el National Trust. Profesionales de muy alto calibre y exitosos de todo cuanto hacían. Personas con muy buena actitud, cálida y amistosa actitud, dispuestas a oír antes que hablar. Pienso que esto es muy importante, especialmente cuando estamos tratando, por primera vez, con equipos de cubanos y americanos para la ejecución de un trabajo conjunto. Esto facilita el entendimiento ante las dificultades por lo que pensé necesitábamos personas consideradas, capaces de oír y prestar atención sin hablar. Muchos profesionales en Estados Unidos son muy, pero muy capaces en todo cuanto hacen. Son extremadamente competentes pero crean situaciones porque dan respuestas demasiado rápidas porque consideran que conocen la respuesta y, en Estado Unidos, eso funciona. Pero pensé que para Cuba necesitábamos personas que pudieran escuchar porque, tal vez, no conociéramos la respuesta. Quizás los cubanos conocían la respuesta y nosotros necesitábamos conocer la situación antes de hablar.

Lee Cott y yo escogimos personas de las que estábamos convencidos de su alta profesionalidad y de que asumirían la actitud correcta en el equipo, una vez en Cuba.

Valoraste este proyecto como bueno. ¿Sentiste que podíamos trabajar juntos que estabas en un buen lugar? ¿Se avanzó en el trabajo? ¿Te sentiste bien en él? ¿Lo has visto avanzar, ganamos espacios con él? Siempre pensé que podíamos trabajar juntos. Pero ese es mi punto de vista y yo quiero conocer el tuyo.

Trataré de darte mi punto de vista. Por supuesto ahora la situación ha cambiado. He hecho ya nueve visitas a Cuba para trabajar con ustedes en la Finca Vigía. En la primera todos estábamos nerviosos. Sólo Lee Cott había estado en Cuba antes con estudiantes de la Universidad de Harvard. Para Mary-Jo Adams era su segunda visita. Pero realmente era Lee Coot la única persona con experiencia en Cuba y que había estado en la Finca Vigía. Siendo americanos, es mucho lo que no sabemos sobre Cuba y los cubanos porque no forma parte de nuestra experiencia profesional, porque allí no hay diálogo.

Seguro

No sabíamos qué nos esperaba. Sólo habíamos oído hablar que tú, Gladys, habías dicho que sí, que podíamos ir a la Finca Vigía, hablaríamos acerca de lo que hacíamos y oiríamos todo cuanto nos dijeras y oiríamos también tus comentarios. (Reímos los dos de la apreciación hecha a priori).

Yo me dije: “Bien, Gladys dice que podemos mostrar todo y oiremos las presentaciones acerca del trabajo que se viene realizando y podremos ver el inmueble y podremos tener alguna discusión al respecto, dialogar”. Pero ninguno de nosotros conocía si esto funcionaría así o no.

Recuerdo quiénes estaban en el primer viaje. Henry Moss, Lee Cott, Patricia O`Donnell. Pienso en Michael Henry, no en Wendy Jessup o Dana Hewson…no, ellos no estaban en este primer viaje.¡Ah!, y Mary DeNadai. Tratamos todos de ser muy cuidadosos, educados y respetuosos y de entender. Las presentaciones iniciales acerca del techo y del cuarto de Mary fueron brillantes.

Al finalizar el día, los americanos nos mirábamos unos a otros y nos decíamos “este es un excelente trabajo”. No había dudas al respecto. No pretendíamos nada, no fue así, no estábamos diciendo que era maravilloso. Era verdad.

Todos estuvimos de acuerdo en que el trabajo era de la misma calidad de la que hubiéramos esperado y exigido para nuestros propios proyectos en los Estado Unidos. Por eso dijimos: “Esto es excelente”. Y entonces hablamos de algunos detalles partiendo de nuestra experiencia y solo lo hicimos a través de las respuestas a preguntas de los arquitectos y los ingenieros. Pensé “OK esto es correcto, pero tengo preguntas” y ahí vino el diálogo cuando comenzamos a hablar acerca de las goteras, del sistema de los techos, las grietas en el cuarto de Mary.

Eran estos nuestros puntos iniciales de discusión y pensé, y todavía pienso, que los profesionales en Cuba con extremadamente valientes y corajudos para mostrar sus decisiones en una revisión crítica. Resulta algo muy difícil mostrar a otros profesionales tus procedimientos y comentar acerca de ellos. Porque tú no sabes, y pudieran decir “Oh esto es muy malo” y tampoco sabes qué te dirán.

Especialmente los americanos solemos ser altamente críticos, posiblemente irrespetuosos o lejanos. Luego, los profesionales cubanos fueron muy valientes y corajudos. En cada uno de los viajes que se sucedieron, en la medida en que nos fuimos abriendo más al diálogo, éramos más abiertos, intercambiábamos nuestros bocetos, documentos y fotografías y teníamos más profundas y significativas discusiones. Siempre estuvo presente siempre el mismo coraje. Es extraordinario. Es algo que no es universal. Muchos profesionales no son lo suficientemente fuertes como para tener el nivel de permitir la revisión, el intenso escrutinio y el estudio y oír los comentarios.

A veces los comentarios fueron errados y entonces los profesionales cubanos dijeron: “Bueno, esperen un momento, eso no es correcto porque yo estaba pensando de este modo o de este otro”. Entonces podíamos hablar sobre el tema y mirarlo e imaginárnoslo. Y así los viajes se convirtieron del primero, al segundo, al tercero, al cuarto en confianza y respeto. La camaradería del equipo creció. Estoy seguro de que pudiste percibir eso muy bien, porque cada vez éramos más y más un equipo. Tú, Enrique Hernández y Ada Rosa Alfonso (3), comenzaron a decir: “cuando ustedes llegan, nos convertimos en un solo equipo, trabajamos juntos, todos somos uno”. Y eso fue maravilloso. Casi nos hicieron llorar. He conversado con reporteros de la CBS quiénes me han preguntado “cómo se sienten junto a ellos”. Y les he respondido: “Bueno es que somos lo mismo. Intercambiamos conocimientos, experiencias y trabajamos juntos como un solo equipo. No tenemos problemas. Y quizás, seamos un ejemplo, un buen ejemplo.

A veces pienso que lo más importante en este proyecto no es Finca Vigía o Hemingway, sino las relaciones surgidas entre los profesionales de dos países que necesitan discutir y saber más el uno del otro. Esto es para mi maravilloso. Lo más importante, es la gente y justamente la comunicación con estos profesionales acerca del trabajo, sobre cualquier cosa, tener buenas discusiones. Pienso que es esto lo más importante que nos ha ocurrido.

¿Cómo calificarías el trabajo realizado por los especialistas cubanos durante la restauración de la Finca Vigía?

En cada paso dado, siempre estábamos buscando la preservación del legado de Hemingway y de la Finca Vigía. Estamos entrenados a pensar no para el presente sino para el futuro, el futuro de la gente que deberá disfrutar del legado de Hemingway. El trabajo nos trasciende a todos nosotros porque sobrevivirá a nuestras vidas. Por está razón, cuando hablamos del trabajo tratamos de entender fuertemente el contexto de esta labor. Es muy importante, el contexto cultural y la disponibilidad de los materiales, recursos que hay aquí, porque estos tienen un impacto en el trabajo que puede hacerse. Luego podemos hacer nuestros comentarios conociendo ya el contexto y revisar el trabajo, conociendo también el contexto.

Hay lugares en los sitios históricos del National Trust en los que no es posible la obtención de ciertos materiales fácilmente o de acceder a los profesionales que se necesitan para realizarlo. Usted entonces debe ser ingenioso e imaginarlo de modo diferente. Porque tampoco tiene el suficiente dinero o la persona que realice el trabajo está demasiado lejos y necesitamos encontrar un modo diferente para dar la mayor calidad a los posibles resultados. Esto no es una situación válida solamente para Cuba. Al evaluar el trabajo, nunca hemos visto nada negativo. Siempre es positivo. Siempre el trabajo es de la más alta calidad. El profesionalismo mostrado por ambos equipos es de muy alta calidad. Los mejores profesionales de Cuba parecen haberse reunido en Finca Vigía. Yo no sé si esto es cierto o no, pero cada vez que llega una nueva persona, o un especialista como Elisa Serrano(4). No creo que ella estuviera presente durante el primer viaje…

No, no estaba

Pero estuvo más tarde. O los restauradores del Pilar de la Marina Hemingway, o los conservadores del CENCREM, o los especialistas en termitas. Siempre, parecía igual al equipo americano. Nosotros tratábamos de traer los mejores profesionales que podíamos hallar y nos encontrábamos con los mejores profesionales en Cuba.

Y cada uno hizo una excelente labor. El trabajo fue brillante siempre. Las soluciones fueron brillantes siempre. Algunas veces, en nuestra interacción como equipo, hubo un buen diapasón. Por ejemplo con el Taller, el Almacén de piezas y las facilidades para el almacenamiento. Estuvimos dispuestos y discutimos muchísimo.

Cierto, discutimos muchísimo...

Y se hicieron cambios significativos en el diseño basado en las discusiones sostenidas. Discutimos el efecto de la luz solar y cómo lograr sombra con las plantas y estas han comenzado a utilizarse. En cuanto al manejo de clima los artículos que debían ponerse dentro de la casa. Era bueno incluir las experiencias que tenía el equipo americano en el proyecto e introducir esas ideas para su consideración. El crédito es de los cubanos encargados del proyecto. Ellos buscaban y elegían las mejores ideas. No era importante para ninguno de nosotros si era una idea americana o cubana. Siempre se seleccionó la mejor idea.

Sí, sólo importaba la mejor. Visitaste Finca Vigía en 2009, ¿cómo encontraste la Finca y la casa?

Encontré unos pocos cambios con relación a noviembre de 2008. La casa principal… tenía una modificación, en las ventanas. Había una nueva pieza de cristal para preservar, de las manos de los visitantes, los objetos cercanos a estas. Y noté que comenzaban a abrirse algunas grietas en el interior. No miré cuidadosamente el exterior, pero no advertí grietas en él. Pero pienso que es natural que existan grietas. Pienso que todos sabíamos que las grietas regresarían. Incluso discutimos acerca de eso en 2005.

Sí, recuerdo que dijimos “las grietas pueden regresar”.

El equipo norteamericano lo consideró natural. Es algo esperado. No puedes hacer el edificio tan fuerte como para que no tenga grietas y eso forma parte del mantenimiento y forma parte de la patina, de cómo lucía cuando Hemingway vivía en él. También él vivió con grietas. Por lo que es normal que ellas estén ahí. Así que noté que las grietas se estaban abriendo. Se las señalé al equipo de la CBS. Les dije, estas grietas están reabriéndose. Esto es normal. Es de suponer que deben estar ahí. Se supone que así debe lucir la casa, son parte de ella.

Conoces muy bien lo que supone el mantenimiento de un inmueble. Puedes intentar hacerlo para toda la vida, por siglos, pero debes que tener cuidado con las grietas. Es un trabajo de mantenimiento casi diario el que debe realizarse.

Nada está libre de mantenimiento. La Finca Vigía es el tipo de edificación que necesita tener el aspecto de un poco de uso para lucir bien. Cuando la restauración es reciente la casa luce muy nueva, muy frágil y todos los cantos lucen muy afilados y limpios. Es un deber casi artesanal de los trabajadores y el único modo de hacerlo. Debes hacer el trabajo tan perfecto como puedas. La casa ahora ha pasado por ese período del inicio y ahora es que luce bien porque tiene alguna patina y las grietas regresan. Se muy bien ahora. Las plantas están comenzando a crecer.

Cuba llevó a cabo una restauración general entre 1982 y 1984 y ejecutamos el mantenimiento general 10 años más tarde, entre 1992 y 1994. El país sufrió el azote de muchos huracanes y ahí surgieron nuevas grietas. Fue algo terrible Me gustaría conocer, como el arquitecto especializado en este tipo de construcciones que eres, ¿cómo te sientes cuando discutes con los profesionales cubanos?

Bueno, este es un proyecto muy importante. Ser parte de este proyecto es un gran honor y privilegio. No habrá nada en el mundo que lo supere. Hemingway fue un autor de gran significación internacional y esta fue la casa en la que él decidió vivir. Este es su hogar.

Su esencia, su espíritu, son todavía evidentes en este sitio. Y esta es mi especialidad. Retener la esencia y el espíritu de un lugar importante como este para que visitantes y especialistas puedan tener esta misma experiencia. Resulta muy difícil, algunas veces, mantener la parte espiritual de la experiencia. Y esto es lo que se ha hecho en Finca Vigía.

Pero, la otra parte adicional, es que este proyecto se lleva a cabo en La Habana, Cuba. Esto hace que se eleve, como único, el nivel de satisfacción tanto para mi como para los otros miembros del equipo americano. Muchos de nosotros, pienso que todos nosotros, sentimos que es este uno de los proyectos más profesionales que hemos hecho jamás. Ser parte de este equipo es la más satisfactoria, provechosa y especial experiencia de nuestra carrera profesional. Es por eso que he regresado, en nueve oportunidades y sabes que no es fácil llegar a La Habana.

Lo sé

Y vengo tan a menudo como es posible. Y quisiera venir más veces porque es algo muy especial. Y me siento muy cómodo aquí. Me siento como en mi propia casa. Me siento cómodo contigo y con el equipo. Y pienso en cuán terrible es mi español y que no puedo comunicarme.

Mi inglés también lo es (risas).

Nos comunicamos de un modo diferente. Es muy difícil de describir con palabras. Resulta especial para mí y para los otros miembros del equipo. Pienso que hablo un poco por ellos, especialmente por Mary DeNadai quien ha viajado en casi todos los viajes. Es una experiencia extraordinaria trabajar aqui como arquitectos y tener un papel, aunque sea un pequeño papel, es muy importante para mí.

¿Quisiera conocer qué ha significado para usted participar en el Coloquio Internacional Hemingway?

Yo no soy un especialista en Hemingway. En el desarrollo del proyecto he aprendido, por supuesto, muchas cosas acerca de la vida de Hemingway. Por supuesto, cuando era joven, había leído algunas de sus obras. He releído algunas cosas a partir de verme involucrado en este proyecto. Pero no soy un especialista en Hemingway.

Resulta interesante oír hablar a los especialistas porque ellos tienen un profundo nivel de conocimientos. Yo estoy en la superficie mientras ellos son muy, pero que muy profundos. Es una fascinante y maravillosa experiencia. Me ha encantado escuchar acerca de las investigaciones y la erudición de autores e investigadores.

Usted forma parte de la Finca Vigía...

Sí, yo soy parte del equipo. Es extremadamente interesante para mí. Incluso esto me permite una mejor participación con la Finca Vigía porque tengo un conocimiento más profundo. Primero sobre Hemingway y sobre los valores de Hemingway en el presente. Y esto es muy importante para mí trabajo. Mi especialidad es la restauración arquitectónica y esto me ayuda a ver sus valores. Estoy más cerca pero de un modo diferente.

¿Quisiera usted agregar algo más, decir algo más? ¿Algo de lo que piensa?

Visitar la Habana Vieja, la Bodeguita del Medio y el Floridita, para entender la Habana de Hemingway, es muy interesante. Conocer cuán importante es él en La Habana de hoy. Y esto es algo que los americanos no entienden. Él es parte de la cultura cubana, de la historia de Cuba. Pienso que el fue un hecho muy importante.

Mucha gente no reconoce esto en Estados Unidos. Y esto es algo que ellos deben aprender. Ellos piensan que Hemingway solo vivió en Cayo Hueso. Cuando le digo a la gente que trabajo en la casa de Hemingway, en su hogar, su hogar histórico, ellos me dicen: “Oh, oh, yo fui a Cayo Hueso”. Y yo les digo, “No, no, no Cayo Hueso, sí, él estuvo allí también, y ese fue uno de sus hogares, pero, con un gran margen, el más importante fue Finca Vigía, por mucho”. Y que me perdone la gente de Cayo Hueso. Es un deber del pueblo cubano y sus especialistas, mostrar la importancia que, realmente, tuvo Cuba en la obra de Hemingway. Nos encontramos trabajando en este sentido.

Desde mi primer viaje, Cuba se ha convertido en algo muy importante para mí. Me he interesado en otras cosas en La Habana, por ejemplo en cuanta arquitectura y patrimonio que haya que conservar además de la Finca Vigía. Esto es lo que quiero investigar.

Tengo que darme cuenta y aprender, quizás un poco más, para entender por qué Hemingway amó a Cuba y porque decidió vivir en La Habana. La Habana es un maravilloso lugar para estar y para vivir.

Sé que las condiciones son muy duras para los cubanos. No es fácil la vida, pero pienso que es provechoso, justamente para la vida. Y me alegra mucho venir aquí porque eso me permite estar más cerca de esa vida y de la cultura de aquí. Es muy sofisticado y complicado. Hay muchos estratos de la cultura cubana y muchas contradicciones, cosas que, quizás, no tienen sentido para mi, que no me puedo explicar. Pero me fascinan y siempre quiero saber más. Pienso que es esta una de las razones por las que me mantengo volviendo a Cuba.

 

*El Arq. William Dupont es, en la actualidad, Profesor del Departamento de Arquitectura de la UTSA (The University of Texas San Antonio).

 

Notas:
(1) National Trust for Historic Preservation, institución norteamericana afín a las labores que lleva a cabo el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural en Cuba

(2) Lee Cott y Henry Moss fueron los primeros arquitectos norteamericanos que viajaron a Cuba, en 2003, para la valoración junto a los arquitectos especialistas cubanos de las labores técnicas necesarias para llevar a cabo la restauración de la casa principal de Finca Vigía

(3) Arq. Enrique Hernández, proyectista y Ada Rosa Alfonso, directora del Museo Ernest Hemingway

(4) Lic. Elisa Serrano, Especialista en Superficie parietal, restauradora de las anotaciones de Ernest Hemingway en las paredes del baño de Finca Vigía

Temática: Patrimonio
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