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TV y CULTURA Mayra Cue Sierra
Hermanadas en sus aniversarios la Sala Hubert de Blanck y la Televisión cubana Fecha: 2005-10-24 Fuente: CUBARTE
(CUBARTE).- Las Artes Escénicas, elemento vital de la Industria Cultural habanera del siglo XX, fundió los escenarios, los actores sociales y generó los flujos continuos de las historias, los realizadores y los interpretes en diversas manifestaciones y géneros artísticos. Así se mantuvieron por mucho tiempo, los múltiples vínculos entre el Teatro, la Radio y la Televisión.

Al igual que este 24 de Octubre celebramos el 55 aniversario de la Television cubana, también lo hacemos del cincuentenario de una institución cultural, que devino escenario vital para el desarrollo de las Artes Escénicas en nuestro país, en momentos cuando esta actividad sobrevivía gracias a los esfuerzos mayoritarios de la iniciativa privada. El suceso converge con la historia de la Televisión a través de realizadores e interpretes, que a pesar de las exclusividades de los contratos de firmas y televisoras, lograban el consentimiento para mantenerse vinculados activamente a las tablas, actividad de gran importancia para muchos de los que desde siempre habían compartido ambos ámbitos culturales.

Nos referimos a la Sala HUBERT DE BLANCK, que muy pronto se ganó un prestigio perecedero. Ubicada en el privilegiado Vedado habanero, hoy capitalino Municipio Plaza, fue creada por Olga de Blanck dentro de la sede del Conservatorio Nacional de Musica, en honor a su hermano, de tan deslumbrante recorrido en la historia musical como lo fue también ella.

En esta sala, desde su inicio, la representación protagónica y muchas veces secundaria de las obras, recayó en artistas que entonces brillaban en la Televisión cubana con múltiples espacios protagónicos y con los mayores ingresos económicos, pese a lo cual, el misterio perpetuo de esas queridas tablas, les hacia dar un extra importante en su agenda para no perder el encanto particular de la escenificación en una sala cerrada y frente al publico en cada representación. Vale recordar que para entonces la television se transmitía en vivo, directo al aire y la representación de su programación dramatizada habitual era instantánea al momento de la transmisión, por ende, requería un esfuerzo adicional no solo de presencia física sino de memorización continua, que llevaba a los mas afamados artistas a aparecer un promedio de 2 a 3 veces a la semana en programas televisivos de máxima complejidad, antes de instaurarse el video tape en nuestras televisoras.

La lista seria infinita por eso queremos simbolizar este fenómeno en nombres como los Premios Nacionales de Televisión 2003: Gina Cabrera, Raquel Revuelta, Cuqui Ponce de León y Antonio Emilio Vázquez Gallo, la pléyade de artistas que durante gran parte o en toda su trayectoria artística, simultanearon los espacios culturales y los mediáticos, porque tanto en la pequeña pantalla como en el teatro, podían entregarse de forma diversa pero apasionada a la actuación, a la dramaturgia milenaria o a la dirección de escena.

Una de las parejas más emblemáticas de la pantalla en 1955, eran Raquel Revuelta (Premio Nacional de Teatro 1999) y Manolo Coego, protagónicos habituales de los programas dramáticos del Canal 4, el fundador, perteneciente para esa época a la empresa TELEVISION NACIONAL S.A. Entre sus espacios dramáticos habituales durante años marcaron el paso “Un Romance Cada Jueves” y “Su Programa Fab”, protagonizado por Raquel y Coego como pareja estable.

La obra que inauguró esta sala fue “Hechizados”, de John Van Dutren, que fue protagonizada Raquel y Coego, acompañados por otros actores y actrices del propio Canal y del elenco dramático del mismo, como Enrique Montaña, Rogelio Hernández y Rosa Felipe. Los dirigía el español Antonio Losada, también guionista y adaptador de uno de estos programas dramáticos televisivos. Las funciones diarias eran a las 9.30 p.m., excepto el Jueves, día que coincidía con “Un Romance cada Jueves”.

Enma Perez, comentarista de la Revista Bohemia, el 20 Noviembre de 1955 comentaba que cada noche el teatro se llenaba para ver a Raquel, a la que calificó “actriz apta para el Cine y de gran fuerza patética y que en la escena no era menos dramática” y felicita además al resto del elenco. El 4 de Diciembre del propio año, la revista reseñaba las ofertas que Raquel y Coego habían recibido para representar esta obra en México.

La recordación emocionada nos lleva hoy al recuerdo de Raquel Revuelta, que el próximo 14 de Noviembre de este año celebraría su 80 natalicio, con una vida consagrada a la Radio, el Cine, la TV y el Teatro cubanos. Muchos de los críticos teatrales de la época la calificaban como “el rostro mas plástico de la TV cubana”.

La práctica de que los actores y actrices más prestigiosos de la TV protagonizaran las obras teatrales duraría años, dando también a otros artistas la satisfacción perenne de hacer teatro.

Entre las primeras obras estuvo “Marea Baja” de Peter Blackmore, (que había sido representada en el Gran Teatro del Domingo del Canal 4 Televisión Nacional durante Noviembre 1954) dirigida por Antonio Vázquez Gallo, prestigioso director de programas de televisión, surgido como actor y dramaturgo teatral pero que para entonces, ya era una figura cimera en los programas dramatizados en la pantalla.

Tras el estreno de la sala, la puesta de escena de esta obra no se hizo esperar protagonizada por Maritza Rosales (Premio Nacional de Televisión 2003), Dolores Rubinstein, Paul Diaz, Aída Rodriguez, Homero Gutierrez, Lina Salome, Luis Oquendo y Ada Lange, por supuesto, dirigida por Vázquez Gallo, con una frecuencia diaria a las 9.30 p.m. y los domingos a las 4.30 y 9.30 p.m. respectivamente.

Desde el 3 de Diciembre de 1955, la HUBERT DE BLANCK representó “Un Cuento de Navidad”, comedia musical para niños, escrita por María Julia Casanova, guionista de la Radio y la Televisión cubanas y musicalizada por Olga de Blanck, los Sábados a las 4 p.m. y los Domingos a las 10.30 a.m. Armando Soler (Premio Nacional de Televisión 2003 y de Humorismo 2005) era su Director de escena.

En Abril de 1956, la prensa de la época resaltaba lo que se estaba realizando allí, al plantear: “Lo que el Departamento dramático del Hubert esta realizando merece todo estimulo. Se defiende la existencia del Teatro en Cuba……”

En ese momento representaban “La Mala Semilla” con el protagonismo de Rosa Felipe, y la niña Maria Elsa Estanillo.

En Mayo de 1956 durante 15 días, la cubana, famosa estrella del cine mexicano, Carmen Montejo y Eduardo Egea, actuaron como únicos protagonistas en “Lecho Nupcial” bajo la dirección de Cuqui Ponce de León.

En Setiembre 1956 se produce un hecho extraordinario en la misma cuando se representa la obra “Querido Charles”, con el protagonismo de la afamada Rita Montaner, Paul Diaz, Gaspar de Santelices, Enrique Almirante y el argentino Adrián Cuneo, todos bajo la dirección de Reinaldo de Zuñiga.

La sala también escenificó “Lo que no se dice”, obra escrita por Cuqui Ponce de León e Isabel de Amado Blanco y que protagonizó Carmen Montejo.

Durante el mes de Junio de 1957, otras de las grandes estrellas de la Radio, la Televisión y el Cine iberoamericano, Gina Cabrera, protagonizó allí “La Dama de las Camelias” junto a Pedro Álvarez y a Sergio Corrieri, con un libreto de Maria Julia Casanova.

Como muestra, un botón, dirían entonces. Hoy esto es solo un pretexto para felicitar a las nuevas generaciones de cubanos, que mantienen viva una sala teatral, donde lo mejor del arte cubano ha transitado desde entonces.

Temática: Cine, Radio y Televisión
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