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Críticas
Noche de legítima bacanal con perfume de camelias Fecha: 2012-03-21 Fuente: CUBARTE
Noche de legítima bacanal con perfume de camelias
 Noche de legítima bacanal con perfume de camelias

Tras cuatro décadas de espera La dama de las camelias, del Maestro Abelardo Estorino, llegó a los escenarios cubanos.

En 1971 el dramaturgo realizó su versión para teatro de títeres sobre la conocida novela de Alexandre Dumas (hijo) y su realización operística La Traviata en la firma de Giuseppe Verdi. Justamente en ese año encontró su final la saga dorada del Teatro Nacional de Guiñol con el inicio del llamado quinquenio gris, y La dama de las camelias, pronta a tomar la escena, vio postergado su encuentro con los espectadores. De entonces a la fecha diversos grupos han acariciado la idea de realizar su puesta hasta que, finalmente, la Compañía Teatro Océano que conduce Luis Emilio Martínez acometió su montaje, el cual acaba de presentar en calidad de estreno en la Primera Bacanal del Teatro de Títeres para Adultos.

Doce actores sobre las tablas con muñecos de un metro de altura, ambiente de fiesta popular, danzas, música, colores, ritmo sostenido, parodia, sátira, sensualidad licenciosa hicieron honor al nombre de esta celebración teatral de la figura animada.

Por supuesto que aún quedan detalles por atender ―como el cuello sobrepuesto de los trajes que ocultará la mano del actor que anima al muñeco― y aristas por perfilar, pero hoy por hoy la Compañía exhibe un verdadero trabajo de conjunto por su buen nivel de interpretación y su trabajo en escena armonioso y cuidado. La banda sonora con la música de Pepe Ordás y el peculiar diseño de las figuras a cargo de Francisco Javier Arteaga resultan dos de los factores de mayor realce en una puesta que se distingue por la audacia de su concepto y el diálogo excelente con su contexto.

La animación de las figuras deberá alcanzar el preciosismo, el cual tiene por base que cada sujeto actuante: actor y títere, ejecute la zona que le corresponde en la partitura general con total consciencia y dominio del oficio, de modo que el discurso se enriquezca y despliegue toda su polisemia. Sin embargo, la experiencia de la realización escénica sirvió para llamar la atención sobre algunos tópicos, como el registro vocal adecuado para una puesta de esta índole, destinada en particular al espectador adulto. En esta ocasión no parecen resultar los modelos al uso en el teatro dirigido a los infantes. Por su parte, la escena que refiere la estancia en el campo ―la más osada en cuanto a la concepción de las figuras― tal vez necesite ajustar su duración; mientras los personajes, diferenciados en lo tocante a su posición social desde el diseño, los útiles que les acompañan y la interpretación de los actores, requieren mantener un comportamiento coherente con tales distingos que apele a recursos expresivos particulares y no repitan ―hasta vaciarlo de sentido― el gesto o la acción propia de algún otro.

En época donde se ha hecho común ―y por demasiado tiempo― el espectáculo de pequeño formato; por lo general, de humilde apariencia (como quien solicita permiso para ser), regocija disfrutar la escena plena de vida y color.

Sin dudas constituyó esta una jornada más para homenajear a los maestros, agradecer a los colegas por la asunción del reto, ratificar el sentido de la convocatoria a esta fiesta y emocionarse con la sala mítica del Teatro Nacional de Guiñol colmada nuevamente de público irradiante en el centro mismo de la noche.

 

 

Imagen: Internet

Temática: Artes Escénicas
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Lector crítico
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