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La Historia del inmueble que ocupa la Biblioteca Máximo Gómez Fecha: 2011-04-16 Fuente: CUBARTE
La Historia del inmueble que ocupa la Biblioteca Máximo Gómez
La Historia del inmueble que ocupa la Biblioteca Máximo Gómez

La belleza de los palacetes y edificios que rodean el Paseo del Prado han motivado diversos estudios, e inspirado a más de un novelista, y es motivo de curiosidad para los que gustan conocer sobre la arquitectura en Cuba.

 

La licenciada Katiuska Parés Ramírez, actual directora de la Biblioteca Máximo Gómez, se ha centrado en el rescate y reconstrucción de la memoria histórica de este lugar, a nuestra pregunta sobre ¿Cuál es la historia del inmueble situado en La Habana Vieja? Nos narra:

 

El papel trascendental que ha jugado nuestra arquitectura como expresión de identidad ha sido reconocido al ser declarada La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad, no solo por sus monumentos militares, religiosos y civiles, sino también por su conjunto de arquitectura doméstica.

 

Si estamos colocados desde el Paseo del Prado hacia el mar, nos aguardan extraordinarias experiencias, cuya espiritualidad no puede desaparecer de la memoria citadina.

 

Un elegante edificio inaugurado en La Habana el 4 de agosto de 1907, sirvió para dedicar su espacio a la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana, que había adquirido el dominio de esta finca desde el 1ro. de julio de 1902. Durante casi 8 años se trabajó arduo en el proceso de restauración de un inmueble casi centenario.

 

En sus orígenes, 1836, fue construido como casa vivienda, es decir, casa de dos pisos, cantería de ladrillos y azotea con portales y cantería señalada con el número 57 y 59 de la calle Prado.

 

Algo característico de La Habana fueron las sociedades regionales, que deben su nombre porque la mayoría de los socios de cada uno de estos centros eran de una región de España, por ello Centro Gallego, Centro Asturiano, Centro Balear, Centro Canario y Centro de Dependientes. Sus integrantes llegaron a ser cubanos y españoles. De ellas las más grandes (Centro Gallego, el Asturiano y el de Dependientes).

 

La Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana tuvo su palacio en el número 205, 207 y 209 del Paseo del Prado.

Fue el primer edificio alto de La Habana y el primero en el que se utilizó hormigón armado, bajo el proyecto del arquitecto Arturo Amigó. Su arquitectura evoca los códigos del renacimiento veneciano, especialmente el famoso Palacio de Vendramin - Calergi (1509) del Arquitecto Pietro Lombarda.

 

El Prado, comenzando desde la Calzada de Monte hasta el Malecón, era una avenida de árboles con anchas calles a sus lados. Eran hermosas y limpias. Los edificios de recreación y servicios públicos, así como residencias privadas, aglutinaban estilos que van desde el barroco al neoclásico colonial y transitan por el ecléctico republicano hasta otras variantes del modernismo.

Las casas de alto puntal, suelos de mármol y ventanas de laboriosas persianas de madera; abrían sus puertas bajo los altos portales peatonales, sostenidos por columnas y arcos, que servían de palio contra el inclemente sol a los transeúntes. Decenas de negocios: cines, hoteles, tiendas, sociedades, parques, emisoras de radio y tráfico continuo de vehículos la convertían en el centro social más animado de la capital.

 

La Asociación de Dependientes del Comercio de la Habana, fundada el 11 de abril de 1880, cobró auge a partir del 14 de agosto de 1907, año en que el edificio social y su membresía ganan influencia y solidez. Su fundador, un joven de origen asturiano llamado Félix García, promovió la idea de crear este tipo de organizaciones.

 

El surgimiento de la asociación provocó una violenta reacción por parte de las autoridades coloniales, Félix García fue calificado de anarquista y se difundió la opinión de que pretendía crear una sociedad para vivir en ella.

 

Impulsados por el movimiento social que experimentó la colonia a mediados del siglo XIX, los dependientes del comercio decidieron constituir sus primeras organizaciones, con el objetivo de atenuar las malas condiciones de vida y protegerse mutuamente en caso de sufrir accidentes o quedarse sin empleo.


Por este motivo y al quedar establecido que los empleados debían ser asociados, ingresaron desde fechas tempranas maestros, arquitectos, médicos, enfermeras, fotógrafos, cocineros y mayordomos, militares, periodistas, intelectuales y comerciantes.



Estos últimos ingresaron a la sociedad atraídos por los beneficios económicos que podían reportar una sociedad de esta naturaleza y por las relaciones sociales que establecían en fiestas, veladas y funciones teatrales. Un por ciento de ellos eran comerciantes establecidos cuando se incorporaron a la sociedad y otros eran antiguos dependientes que al conseguir capital pasaron a integrar la burguesía comercial. Por esta etapa numerosos dependientes dejaron de ser simples obreros para convertirse en gerentes accionistas e industriales.


También desarrollaban actividades culturales para sus afiliados, como por ejemplo: en 1920 la exposición esperantista, se proyectaban películas donde se transmitía la imagen estereotipada de Cuba, el país de los campos de caña, la vida en el ingenio, en los centros españoles, etcétera.

 

En junio sus salones fueron alquilados por los maestros públicos para homenajear a José de la Luz y Caballero y a los maestros desaparecidos.

En 1922 se entrenaron en la sala de armas de esta Asociación los esgrimistas cubanos que participarían en la Competencia internacional que tuvo lugar en el Atletic Club de Nueva York,  que combatió en las tres armas: florete, espada y sable. Entre ellos se encontraba Ramón Fonts, Silvio de Cárdenas, David Aizcorbe y Eduardo Héctor Alonso y como capitán iba Manuel Dionisio Díaz. Fue en ese mismo lugar, en el propio año se fundó la Federación de Esgrima de Cuba.

 

Una de las primeras decisiones al triunfo de la Revolución, en 1959, fue colocar en las edificaciones patrimoniales de las principales ciudades del país la biblioteca pública, era el sello de un proceso que colocaba al hombre como pensador, creador, actor del desarrollo y transformador de su comunidad.

 

En 1962 el inmueble ingresa como patrimonio estatal mediante las leyes formadoras de la propiedad estatal socialista y en 1964 es entregado a Cultura, ubicándose en ese mismo año la Biblioteca Municipal “Máximo Gómez”, siendo atendida por la Dirección de Bibliotecas Públicas del Consejo Nacional de Cultura, convirtiéndose así en biblioteca pública.

 

En 1964 se traslada para el local que ocupa en la actualidad, Prado 205 e/ Colón y Trocadero. A partir de la división política administrativa de 1975 es considerada la Biblioteca Pública Municipal de La Habana Vieja, iniciando la etapa de trabajo que mantiene hasta la actualidad, atender a la comunidad de La Habana Vieja.

 

Compartió su espacio durante un periodo extenso con la Sala Polivalente Ramón Fons atendida por el INDER, para el entrenamiento de esgrima, gimnasia y otras disciplinas deportivas. 

La Biblioteca se inauguró el 18 de noviembre de 1937 en el Capitolio Nacional con el nombre de Máximo Gómez. Fue creada para beneficio de todo el pueblo: brindar servicio al estudiantado pobre, considerando desde esa época que un estudiante sin libros es, en la lucha por la cultura, como un soldado sin armas en la guerra.

 

Fundada en honor a la memoria del General en Jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez, formó parte de las bibliotecas de la Cámara de Representantes del Senado de la República de Cuba, junto a la “José Martí” y a la “Antonio Maceo”.

 

Nuestra biblioteca lleva una tradición de trabajo y servicios que la población extraña y necesita. Es un centro de prestigio, no sólo en el territorio sino también en la capital por la satisfacción de las demandas de información de los usuarios y por los propios títulos que atesora.

 

Durante años, el inmueble sufrió numerosas transformaciones, dados por los diferentes usos que se le dio al Palacio, como por ejemplo: la inserción de un moderno ascensor en el patio central, la construcción del cine Negrete en una buena parte de su planta baja o las adaptaciones a los locales cuando se mudó la Escuela Nacional de Ballet.

 

La biblioteca tiene una superficie construida de 1 059.16 m², ocupa una pequeña área del edificio, posee un salón de lectura y un mezanine donde se ubicaran las oficinas y el Departamento de Procesos Técnicos, así como un salón para conservar los libros fundacionales de la biblioteca.

 

El proyecto ha sido pensado de manera que los elementos arquitectónicos originales sufran la menor afectación posible. La intención de recuperar integralmente el inmueble forma parte de una voluntad de embellecimiento del entorno urbano, actualmente en transformación, en el que proliferan significativos elementos de la arquitectura y el urbanismo de la capital.

 

En las líneas del trabajo cultural que desarrolla el Estado Cubano está el rescate de los valores, tradiciones y raíces nacionales que conforman la Identidad Nacional, que incluye no solo a las personas, sino también los diferentes inmuebles que existen en nuestro país.

Temática: Patrimonio
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Lector crítico
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