¿Considera que una de las causas de que se mantenga en Cuba la desventaja de los hombres de piel negra en cuanto a oportunidades educacionales, profesionales y económicas, es lo subrepresentados que han estado éstos en las diferentes instancias del poder?
Los seres humanos que vivimos en sociedad aunque no nos lo propongamos competimos por los espacios, por los beneficios de las políticas y por los servicios de la sociedad desde que nacemos; desde una sociedad extraordinariamente desigual, hasta una extraordinariamente solidaria como la nuestra; las personas para insertarse y desarrollarse socialmente siempre están compitiendo en primer lugar consigo mismo y, en segundo lugar con los demás, por lo tanto las ventajas y las desventajas empiezan a tener influencia en la vida de las personas desde que nacen.
No es lo mismo nacer en una en casa donde no hay libros, a nacer en una donde los padres leen; no es igual nacer en una casa donde no hay fluido eléctrico al hogar donde el niño tiene la posibilidad de ver los muñequitos, video y oír música; el niño que los padres le leen, le enseñan a usar el diccionario, lo estimulan a ir a la biblioteca, lo llevan al museo y al Guiñol, cuando llega al preescolar ya tiene ventaja sobre el que no tuvo esa oportunidad, va a aprender más rápido y no es que sea más inteligente, es que ya tiene una acumulación cultural acorde con su edad y el otro no, porque vive en una ciudadela, con padres alcohólicos, solo ve escenas de violencia, ese no aprende a la misma velocidad y no es porque sea menos inteligente, y ahí empiezan los dos niños, sin saberlo, a competir.
Yo tuve una compañera en la universidad que debe haber sido el décimo o el onceno lugar en el escalafón cuando nos graduamos pero para nosotros fue como el primero porque ella vivía en una casa de un cuarto con varias personas de diferentes generaciones y donde único podía estudiar, con relativa paz, era sentada en la taza del inodoro; no es lo mismo sacar un cinco teniendo un cuarto para ti solo donde estudiar que estudiar sentada en la taza del baño.
Las políticas sociales: no tener que pagar las matrículas, --como ocurre en nuestro país--, no someterse a procesos excluyentes de selección para entrar a uno u otro lugar, reducen las desventajas pero no las eliminan; cuando tú llegas a un aula universitaria y ves que la composición del alumnado no se corresponde con la composición social de la población piensa en todas las ventajas y desventajas que esos jóvenes han acumulado desde que nacieron y te explicarás por qué hay carreras universitarias y espacios sociales donde apenas hay alumnos negros.
De ahí es que cuando las personas terminan sus estudios y entran en el mercado laboral, al margen de los procedimientos poco éticos de favoritismo o “socialismo” que puede haber, cargan con sus ventajas y sus desventajas y por eso a algunos les cuesta más trabajo entrar a determinado lugar que a otro, porque el mercado del trabajo es selectivo y competitivo.
Hay personas que para adquirir determinado nivel cultural o posicionamiento social tienen que hacer un esfuerzo superior a los demás porque tienen que luchar contra sus propias desventajas y tratarlas de compensar; no justifico que haya lugares donde los negros están subrepresentados pero me lo explico en función de esos mecanismos incontrolables de competición que la propia vida social establece y de que las políticas cubanas, extraordinariamente solidarias, no han logrado compensar las diferencias en los puntos de partida de las personas; una revolución radical como la nuestra desarrolla políticas universalistas que ofrecen amplias oportunidades a todos por igual pero que no tienen en cuenta que los puntos de partida y las condiciones para el avance son desiguales, y la consecuencia entonces es que las personas no alcanzan las metas y no se posicionan socialmente solo porque le ofrezcan la oportunidad.
Y si a eso se suman posibles manifestaciones de racismo de los que deciden quién accede o no a un puesto laboral, por ejemplo.
Sí claro, pero yo pensaba antes que las manifestaciones que con tanta frecuencia nosotros citamos de este tema eran una especie de atributo cubano y no, son más o menos las mismas manifestaciones en los países de los que ya hablamos.
Hace pocos años un escritor panameño Alberto S. Barrow provocó un tremendo debate social sobre estos temas con el libro No me pidas una foto: develando el racismo en Panamá, en el que hace una reflexión de las consecuencias que tiene en los procesos de reclutamiento laboral tener que anexar una foto al currículum, algo aparentemente neutro, pero cuando encima de una mesa hay diez currículum con fotos, éstas sí influyen, y mientras el color de la piel y el grado de fineza de las facciones tenga importancia, la foto será tan determinante como el currículum, por eso la lucha de la sociedad debe ser porque el color de la piel y las formas de las facciones pierdan significación, porque la sociedad se desracialice.
A partir de la fractura irremediable del sistema socialista mundial y sus derivaciones para nuestro país, comenzaron a percibirse en la cotidianidad asuntos que aparentemente se habían superado como la segregación racial, ¿cómo cree usted que pueda accionarse efectivamente en aras de erradicar ésta, si en los tiempos que corren hay un grupo de circunstancias socioeconómicas que lejos de aliviar, acentúan las diferencias sociales en Cuba?
Están muy bien estudiadas las consecuencias que en el orden ético, tuvo el derrumbe del socialismo en Cuba, de los comportamientos que reemergieron, de algunas filosofías de vida que se entronizaron, de los valores que empezaron a resquebrajarse, pero a veces no se conecta ese proceso que sufrimos nosotros, con lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo; mientras el sistema se caía por su propio peso, porque era un edificio mal construido y nosotros sufríamos las consecuencias, en el resto del mundo se estaba imponiendo, a partir del gobierno de Reagan y del buen acompañamiento que le hizo el gobierno de Margaret Thatcher en el Reino Unido, un mismo sistema de códigos y símbolos para una parte importante de la humanidad, hablo desde el concepto de democracia, hasta las modas.
Fue en los 80 cuando se hizo más acelerado el proceso de estandarización de los valores, códigos y símbolos del capitalismo como lo válido, como lo bueno y como lo máximo, y en el capitalismo los negros jamás son modelos, son consumidores preocupados por integrarse a los modelos predominantes y siempre fue así.
Yo para otra investigación que estaba haciendo el año pasado, leí muchas revistas de antes del triunfo de la Revolución, Bohemia, Carteles, Vanidades, y salvo excepciones, todos los modelos negros que aparecían estaban vestidos con overol o con delantal, cuando usas la publicidad para ésto ya tú estás diciendo cuál es el lugar que tiene ese tipo de persona en la sociedad y aquí comemos aún mayonesa Doña Delicias, que es cocinera, no es dueña de ningún restaurante, y ese era el horizonte para gente como ella, en un mundo donde se está diciendo que el pelo lindo es el lacio, los ojos bellos, los claros, que tener los glúteos demasiado desarrollados no es elegante, pero los senos sí, entonces la gente empieza a quitarse de un lugar para ponerse en otro y es que estamos reafirmando el modelo de allá, nosotros pasamos por un período especial y la vez al mundo le estaba ocurriendo este tipo de proceso y Cuba es una isla pero conectada con el resto del universo, por tanto tiene cierta lógica que aquí hayan reemergido conductas y actitudes bastante racistas, incluso a veces, sin que la gente se de cuenta de lo que está haciendo.
Uno de los peligros que tiene esta lucha es que nosotros pensamos que el que discrimina es el enemigo y el que discrimina es una persona que ha tenido en su proceso de desarrollo como ser humano, factores y condiciones que lo han persuadido de la inferioridad de otras personas en virtud de determinados asuntos.
Nosotros hemos firmado todas las resoluciones de la ONU a favor de que el pueblo palestino tenga su tierra y de que su cultura sea preservada y sin embargo todos los cubanos, de todos los credos, filiaciones políticas y niveles culturales, hemos usado la palabra palestino para referimos así despectivamente a personas que no son de La Habana.
¿Cómo se entiende ésto? Ah!, porque el racismo como sistema de ideas, es transversal, es capaz de producir una fractura entre los argumentos de tipo teórico y los elementos de carácter simbólico, o sea yo puedo tener un discurso revolucionario, de izquierda, de compromisos y sin embargo tener instaladas en mi cerebro representaciones sociales que son racializadas; es como si las personas tuvieran la capacidad de desconectar su universo teórico- cognoscitivo del mundo simbólico que tienen instalado en su mente, y ese fenómeno de desconexión lo ha provocado el capitalismo a lo largo de toda su historia.
Una de las más exitosas operaciones de marketing que el capitalismo ha hecho es inferiorizar a todos los que no caben en el modelo blanco, anglosajón y centrista, ya sea Europa o Norteamérica, todo lo que no esté ahí es inferior, pero esa operación de marketing comenzó cuando salieron las carabelas de Colón y todavía estamos en eso.
En el proceso del libro yo insistí mucho en este asunto porque también hubo una época en Cuba en que tener determinada apariencia quería decir algo; la mayor parte de los muchachos y muchachas no blancos que en los 60 y 70 se dejaron crecer el pelo y se hicieron un espendrum, tenía una pretensión de afirmación racial, eso ya no es así, conozco personas orgullosas de su condición racial, pero el pelo encrespado de los negros no les gusta, se lo desrizan y se lo planchan, también puede ser una manifestación fundamentalista empezar a juzgar a las personas por su apariencia, pero es algo que ha calado tan profundamente, que nosotros ni siquiera nos damos cuenta.
Te pongo un último ejemplo: Habanastation, éxito de crítica y de público, hay una escena en la que el muchacho del barrio marginal le dice al otro: “tu papá es un mulato arrepentido casado con una rubia, tu papá es salsero” y el otro le contesta que no, que es jazzista, pero el primero insiste y le dice “todos los salseros se casan con rubias”, bueno es que realmente esta sociedad le reconoce a los no blancos como atributo de éxito que se casen con una persona de color más claro, hoy, porque esta sociedad tiene muy incorporado culturalmente el ideal de blanqueamiento, “ hay que adelantar” , esto en realidad se declaró por primera vez en la novela Cecilia Valdés, pero creo que está presente desde mucho antes, porque desde que nos empezamos a formar como nación nos dijeron que mientras más oscuros peor; yo no estoy justificando las actitudes endoracistas de los negros y mulatos que son racistas con sus iguales, estoy tratando de explicarlo y me doy cuenta que es algo que está entronizado en nuestra cultura.
¿El libro solo funciona para el tema racial?
Yo creo que aunque el libro se centra en el tema racial puede funcionar siempre para una relación de poder que se basa en un atributo accidental y que no tiene ningún valor ni intelectual ni axiológico: el habanero que se cree superior al oriental; el hombre que se cree superior a la mujer; el blanco que se cree superior al negro; el heterosexual que se cree superior--moralmente o psicológicamente-- al homosexual y al bisexual, se da uno cuenta de que son relaciones en las que una persona quiere ejercer poder sobre otra porque cree que por sus atributos es superior, funciona en muchos ámbitos de la vida cotidiana, realmente.
Ciertamente y antes de la declaración de la UNESCO, se ha venido desarrollando en Cuba un debate acerca de los temas asociados a la racialidad en determinados círculos intelectuales, ¿cómo podría en su criterio trasladarse ese debate a los escenarios donde se hace efectivo el racismo en Cuba?
En este sentido considero que debería haber una combinación de políticas; políticas económicas --que es lo que estamos haciendo ahora, con la subvención a las personas y no a los productos y servicios-- dirigidas a apoyar a los socialmente más rezagados y vulnerados; creo que debe haber políticas culturales que insistan más en estos temas, que desintoxiquen la conciencia de las personas desde que son niños, porque todo esto empieza en la niñez, comienza a adquirir peso en la adolescencia y se consolida en la etapa adulta de las personas.
Creo que a las personas adultas cuesta mucho trabajo reeducarlas, yo no creo que un racista adulto pueda ser reeducado porque las reacciones son de naturaleza instintiva, pero es perfectamente posible que la sociedad le genere un sentimiento de culpa tan grande que esa persona esté constantemente vigilando su comportamiento, una sociedad puede lograr en sus miembros adultos eso y tratar con los más jóvenes de tener políticas divulgativas, educativas y estrategias culturales que vayan en contra de las discriminaciones de todo tipo.
Cuando un niño de once años rechaza el cepillo de dientes que le compró su mamá porque es rosado y dice que es para niñas --y eso me pasó con mi hijo-- si la madre no dedica tiempo a reflexionar con su hijo sobre eso, está educando a un hombre machista y posiblemente homofóbico, los padres tienen que dedicar tiempo a discutir con los hijos hasta el color de los cepillos de dientes, estar alerta y así poder incidir sobre los muchachos.
¿Y las leyes?
Pienso que tiene que haber por supuesto, un entorno legal que ejerza un carácter preventivo pero también coercitivo, sobre las manifestaciones de discriminación, que le demuestre a las personas que tienen derechos, que tienen apoyo y que les indique a dónde tienen que ir a plantear su desacuerdo con un planteamiento, una ofensa, una humillación, una agresión a sus derechos como ser humano.
Si nosotros pretendemos llevar esto hasta sus últimas consecuencias, deberíamos sin prisa y sin proponérnoslo como meta, darnos cuenta de que el entorno legal es muy importante, no es decisivo, porque por ejemplo Brasil tiene un estatuto de igualdad racial y una ley firmada por su presidente en el 2010 que criminaliza y penaliza toda manifestación de discriminación racial y sin embargo la mayoría de la gente que denuncia no logra que su denuncia prospere porque los propios abogados le piden a los denunciantes acudir al código penal general porque existen todas las resistencias de carácter subjetivo de la sociedad.
Lo que hay que cambiar es la conciencia de las personas, la percepción de la sociedad sobre qué significado tiene ser oscuro, faltarte una pierna, un ojo, ser homosexual, porque uno puede ser discriminado por muchas cosas. Esto no se puede resolver con la ley, sí con la educación, las campañas de bien público y la cultura y usar las leyes como sello y complemento del sistema que la sociedad construya para luchar contra la discriminación.
Hay países que han tenido un desarrollo muy grande en el caso de la lucha contra el racismo, de las sociedades de afrodescendientes que sobre todo han jugado en primer lugar un papel aglutinador, han constituido un elemento de presión sobre los gobiernos y han construido un sistema de vínculos políticos con los gobiernos, sobre todo locales, para obtener determinadas demandas de carácter comunitario.
Yo pienso que la sociedad civil tiene derecho a organizarse para luchar contra la discriminación, creo incluso que cualquier país necesita que la acción correctora del estado sea complementada con la acción de los ciudadanos, pero estoy en contra de todo tipo de sectarismo, no me imagino algo parecido al Directorio Central de Sociedades de Color que organizó Juan Gualberto Gómez, ni me imagino una Sociedad para el avance de los ciudadanos de color como la que formaron los estadounidenses a principios del XX, porque ¿qué hacemos entonces con las familias --que cada vez son más-- que tienen integrantes de todos los colores?, ¿vamos a hacer una organización para que puedan estar los padres y no los hijos?, yo no concibo sistemas de defensa que partan de potenciar o poner en primer lugar a las diferencias, porque lo primero que haríamos con eso es fraccionar a la familia; en mi familia hay gente de todos los colores y no me imagino una organización en que pueda estar mi hermana y no sus hijos.
La sociedad civil tiene que buscar formas de luchar a partir de dotar de contenidos relacionados con esos temas a su funcionamiento orgánico, porque lo que va a hacer que esta lucha se generalice y todo el mundo participe no es que creemos organizaciones nuevas, es que las que existen incorporen contenidos que hoy son conflictuales en la sociedad y que algunas de nuestras instituciones sociales ignoran y es como si no ocurriera.
Los enemigos de siempre lo que quieren es crear nuevas organizaciones para generar más divisiones de la sociedad civil y para acabar de enterrar el proyecto; no me parece que sean necesarias más organizaciones de la sociedad civil, pero sí creo que todas, incluidas las profesionales, las no gubernamentales, deberían tener una mirada más detenida hacia este tipo de procesos que están teniendo lugar en la sociedad y pudieran desde su perfil y características de su membresía ver cómo pueden ayudar a esa lucha, desde ese punto de vista creo que sí tiene bastante que hacer.
El libro es resultado de…
Es el resultado de mucha gente; al finalizar la premiación me saludaron algunos importantes intelectuales y escritores cubanos, a los que yo respeto mucho y a varios les dije «cuando se lea el libro verá que lo he leído mucho»; sin haber leído muy bien mucha historia de Cuba, historia local, los serios estudios culturales de nuestros procesos de formación de la nacionalidad, sin haber revisitado algunas películas que hicieron época, como Cecilia Valdés y algunas obras de la literatura que también hicieron época, no hubiera podido comprender que lo que está ocurriendo es el resultado de un proceso histórico.
Alguien me preguntó cómo yo clasificaría el libro si de historia, de psicología social, de sociología o de testimonio con apoyatura científica y es todo eso, yo no me propuse hacer un texto de una u otra especialidad si no escribir lo que pensaba e incorporarle lo que pensaba mucha gente que dedicó tiempo a hablar conmigo de este asunto a pesar de lo incómodo que todavía resulta en nuestro país hablar de esto, porque yo creo que la conversación sobre estos temas no se ha naturalizado, hay espacios en que sí pero en otros se percibe una tensión ambiental cuando el tema sale a relucir; yo traté de respetar lo que las personas me dijeron y de relacionar coherentemente esos testimonios; si el libro puede servir para que nosotros nos liberemos de esos innecesarios sentimientos de culpa, será válido.
Cuba no tiene por qué sentirse avergonzada de nada. Cuba tiene sí, que sentirse muy comprometida a terminar lo que empezó, esta Revolución tiene que sentirse comprometida a terminar lo que empezó, no avergonzada de lo que no ha logrado, porque la historia de este país no se terminó.
Yo escribí el libro pensando en ayudar a que tengamos este tipo de perspectiva del asunto, a que no nos sintamos derrotados, ni avergonzados, ni enjuiciados porque en este mundo nadie ha hecho más por los negros y mestizos que esta Revolución y si no yo no estuviera sentada aquí hablando contigo dirigiendo una institución como ésta, en la mayor parte de los países del mundo no se atreverían a nombrar a una persona como yo en un lugar así. He ido a muchas ferias del libro y a reuniones del grupo iberoamericano de editores y en la mayoría no he encontrado personas como yo y este país está lleno de personas como yo en responsabilidades institucionales o administrativas que en otros lugares ni por la mente más febril y más soñadora pasa escoger una persona así y otros muchos con categorías y grados científicos, personalidades eminentes por sus aportes al conocimiento en cualquier manifestación del arte o de la ciencia.
Si ya hemos logrado eso, si ya llegamos hasta aquí lo que queda es trabajar y poner a la sociedad a trabajar porque la tarea que tenemos en mi opinión, no se debería hacer solo desde el estado, aquí todo el mundo tiene que luchar para que las personas sean respetadas en tanto seres humanos, y para que las personas no sean mancilladas a partir ni de ningún atributo accidental, ni de ninguna decisión personal que los demás, aunque no la compartamos, estamos obligados a respetar, si el libro puede ayudar a eso yo me sentiría bastante contenta.
Fotos: Rafael de la Osa