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Entrevistas
La poesía no es literatura Fecha: 2012-05-01 Fuente: CUBARTE
Omar Pérez / Fotos: Susana Méndez
Omar Pérez / Fotos: Susana Méndez

A principios de año se presentó en un Sábado del Libro el poemario Manualidades, de la escritora cubana Nara Mansur; en esa ocasión Omar Pérez, que fue anunciado como poeta  y además como «pensador de la poesía», compartió con los asistentes un texto inquietante.

Omar Pérez ha publicado los poemarios Algo de lo sagrado (1997), ¿Oíste hablar del gato de pelea? (1999), Canciones y letanías (2002), Lingua franca (2009), y la colección de ensayos que fuera  Premio de la Crítica 2002, La perseverancia de un hombre oscuro; en el 2009 fue ganador del Premio de Poesía Nicolás Guillén por su libro Crítica de la razón puta.

Ha traducido importantes textos literarios entre los que resaltan Bueno y sin prisa. Antología de poesía norteamericana, editado por Letras Cubanas en el 2005.

El referido texto de la presentación tiene la capacidad de incitar a  meditaciones en torno a la existencia real de la poesía, más allá del ámbito literario e intelectual, a sus obligaciones y deberes, así como a su compromiso con el principio de la vida.

Esta entrevista, aunque nació ese mismo día, no fue solicitada hasta hace poco ---las cosas ocurren cuando ellas deciden---, y  Omar Pérez accedió de inmediato a sostener una conversación con el periódico Cubarte, en la que le pedimos que ampliara las ideas explícitas e implícitas de aquel texto motivador, por tanto las dos partes de esta entrevista comienzan con fragmentos de aquella cuartilla con la que el poeta fue más allá de las palabras.

La poesía ha de volver con cierta urgencia a ocuparse de sus obligaciones sociales;  no solo de literatura vive la literatura, no solo de literatura aprende el lector, no solo de literatura se alimenta la poesía.
 
Habría que empezar a ocuparse de qué es poesía, qué es literatura. La poesía sería un camino anterior inclusive a la literatura misma, no solo como letra impresa, como discurso libresco, sino como modo de vida, como carrera profesional, el escritor, la escritora, el literato; la poesía  es una disciplina anterior, en todo sentido, anterior no solo en el tiempo, si no en su  ubicación dentro del funcionamiento de la conciencia.
 
El ser empieza a hacer poesía, a vivir en la poesía, mucho antes de que comienza siquiera a hablar; la poesía es la condición natural de la existencia, y eso es una cuestión tan simple, tan básica, que no se tiene casi nunca en cuenta y de ahí vienen una gran cantidad de enfermedades y disfunciones en la cultura. Creo que nadie se da cuenta de que muchos problemas de la existencia se producen por la poca atención a  la ubicación que tiene el pensamiento poético dentro del ser humano y, por último, se coloca a la poesía como género literario que ya es el colmo de las equivocaciones.
 
Hasta cierto punto es comprensible, pero es un error, no lo digo yo, lo dicen varios poetas, lo decía Andréi Tarkovski, el cineasta ruso que tenía una relación muy íntima con la poesía, era un poeta que hacía cine porque era su manera de hacer y vivir la poesía, ---por cierto su padre era  un  gran  poeta--- y siempre decía que la poesía no es un  género literario,  la definía como “el arte de roturar el ser para la muerte”, es decir  el arte de preparar al individuo para la muerte, ¡imagínate si eso puede ser un género literario!, no se puede encerrar.
 
De ahí vienen una serie de conflictos y mal entendidos que no tienen fin, que no es necesario erradicar, si no comprender; no digo que hay que acabar con los concursos literarios, con las definiciones de géneros literarios, no, pienso que pueden existir si son comprendidos, pero si no lo son no tienen derecho a existir, porque crean enfermedades mentales a nivel cultural, no solo a nivel del individuo, que de hecho es así como comienza, sino que genera la esquizofrenia  a nivel de cultura,   separar una cosa de otra, una vivencia de otra, el cuerpo del espíritu…
 
No digo que se erradiquen esas separaciones, porque sería un desbarajuste, esos son procesos iconoclastas  que a veces causan más perjuicio que otra cosa, pero sí hace falta comprenderlo, porque genera una serie de equívocos a nivel de la cultura. Hay que comprender que aunque la realidad contenga iconos, los iconos no son la realidad.
 
¿Cuáles equívocos?
 
Un primer equívoco, que tiene que ver con la necesidad de que la poesía se ocupe de sus obligaciones sociales, es la falta de confianza en la utilidad de la poesía, en la función que ella por sí misma cumple en el terreno social.
 
Hace años me encontré con un funcionario en aquel entonces del Instituto Cubano del Libro, y me preguntó que cómo me estaba ganando la vida y cuando le dije que con la poesía me comentó que no sabía que eso podía ser, a lo que respondí que eso era porque él no era poeta, porque ganarme la vida no es solo ganar dinero, ---que de hecho se gana bastante poco siendo poeta---, es comprender el sentido de tu existencia aquí y ahora.
 
Ayer casualmente me estaba leyendo un ensayo realmente bello y ejemplar de Virgilio Piñera sobre Martínez Villena, de Virgilio que es un tipo tan lúcido y al mismo tiempo tan sencillo, que tiene una vocación de servicio en lo que hace.

Claro es un artículo del 61, es…. ese momento, luminoso, no solo de la historia cubana, sino planetaria, en el cual Virgilio puede permitirse evaluar a Martínez Villena como hombre y poeta sin ningún obstáculo, cuando tiene que decir que Villena  era un poeta cursi lo dice,  pero justamente el artículo trata sobre la dicotomía del hombre socialmente útil porque Villena sentía, y lo plasmaba en sus poemas, que su  vida era  inútil, hasta que no se enrumbó completamente en la actividad política y se entregó completamente, no se sintió útil y eso es comprensible teniendo en cuenta la época.

Pero Virgilio dice que hay que entenderlo  como un héroe de la poesía, porque libró batallas dentro de la poesía, que es decir dentro de su propia conciencia, que para nosotros hoy son útiles y es curioso que sea precisamente Virgilio el que diga eso.
 
La civilización actual está basada en la utilidad, en el provecho, para qué sirve todo, el valor de uso de las cosas. La poesía en ese sentido es un baluarte de resistencia del sentido propio de la vida, como decía el predicador Vanidad de vanidades; algunos miles de años después del Eclesiastés, la física cuántica prueba lo que muchos poetas y seres espirituales habían dicho con antelación, las cosas no tienen sustancia en sí mismas, existen en relación con otras cosas, como decían los poetas aztecas “nada es cierto, nada es permanente en la tierra, solo la poesía”, y alguien puede decir “qué bonita frase, es como una metáfora”, no es ninguna metáfora: es una comprensión absolutamente científica de lo que es la existencia, solo la poesía tiene permanencia, no la poesía como género literario que es una cosa en la que siempre insisto  y Cintio hablaba mucho de eso, decía “la poesía  no es literatura, no forma parte de la literatura”, es un asunto sobre el cual hay que volver una y otra vez .
 
Cuando los náhuatl dicen “solo flores y cantos”, que era la manera que ellos tenían de llamar a la poesía, no se están refiriendo a un género literario, porque de hecho ellos cantaban la poesía, que esa es otra cuestión que tiene que ver con la función social de la poesía, cómo se maneja y cómo se habría de  manejar ese asunto.
 
Ahora hay mucho movimiento alrededor del rap, el hip hop, la palabra hablada, pero de alguna manera se pretende descubrir el agua tibia, la poesía siempre fue eso, en cierta medida  el mundo del libro sepultó esa dimensión, la llegó a sepultar digamos que en grado de importancia cultural, es más importante el libro que el repentista.
 
Todo esto  ahora se vuelve a subvertir con Internet y nos damos cuenta de la falta de permanencia de la cosas que tienen una duración en el tiempo de 500 o 600  años pero no es nada substancial, y  ahora están las computadoras, pero no sabemos dentro de 500 años cuál va a ser la realidad tecnológica, pero lo que sí sabemos, como decía el propio  Tarkovski, es que en 4000 años el ser humano no ha cambiado nada  y eso sí es triste, no ha avanzado y no ha resuelto los problemas fundamentales de la existencia: el hambre,  la miseria, la injusticia, la desigualdad, la ignorancia, el ser humano no está cerca de darle ninguna solución desde el punto de vista del pensamiento lineal, ,-porque quizás está sentado al lado de la solución-, pero en cuanto a un pensamiento   desarrollista cada vez está más lejos de resolverlos, en parte por ese pensamiento evolutivo y la poesía cumple por sí misma una función que ningún otro saber puede cumplir justamente porque no sirve para nada.
 
¿Para nada?
 
Está claro que el pensamiento poético, como puede ser la meditación o  el ajedrez, cualquier cosa que ayude a  desentumecer el músculo del cerebro, cumple una función, puede servir desde ese punto de vista, pero entonces ¿tú estarías dispuesta a concebir la poesía, -fíjate bien,- como un método de educación de la conciencia?, porque habría que cambiarlo todo; alguien puede decir “la poesía sirve porque te enseña a pensar”, está bien, pero entonces hay que enseñar a pensar según  los moldes de la poesía, no como se hace en la escuela, de hecho es casi hasta contraproducente enseñar algo según el método de la poesía, es un problema, porque la cuestión poética hoy en día es precisamente desaprender, olvidar, limpiar, vaciar.
 
Por eso insisto en que la poesía  no tiene valor según nuestros cánones de valor.
 
Cuando se hizo la Revolución en el 59, se sabía, o al menos algunas personas sabían, que ese cambio no era suficiente para cambiar la conciencia; desgraciadamente muchas de esas personas fueron desapareciendo, perdiendo importancia y todo se concentró en nuevas formas productivas; el Che lo decía, si la cuestión es producir más, los capitalistas producen más y mejor, no hace falta hacer Revolución para eso, no nos interesa mejorar la productividad si no se resuelve el problema de la alienación humana, a él no le interesaba, pero a otros sí, y eso es lo que estamos viendo, no a todo el mundo le interesa realmente el problema de la conciencia.
 
De vez  en cuando cojo una revista cultural cubana y me acuerdo de Virgilio cuando habla de Villena y dice que en esa época  la palabra cultura sonaba como un mugido de una vaca en un concierto, ahora la palabra cultura se escucha en donde quiera pero ¿qué cultura?, no existe una real cultura si no existe un proceso de roturación de la conciencia.
 
Mira en el socialismo, se ha esperado a que cambien las condiciones económicas y políticas para tratar la conciencia, pero eso es erróneo, el asunto de la conciencia, no lo puedes posponer para el próximo plan quinquenal, entonces la conciencia pasa a ser un producto más dentro de la existencia, un elemento más dentro de la cultura. No, no, no, no, la roturación de la conciencia es la cultura, de lo contrario somos monos con celulares, primates, en el mejor de los casos somos homo hábilis, la criatura que está antes del homo sapiens, que está a su vez antes del homo sapiens
 
Cuando llegamos en el 59 al socialismo, se suponía, al menos el Che lo intuía, que incluso el homo sapiens sapiens, no era suficiente porque estaba totalmente enfermo de la idea del provecho y la utilidad y de que  para obtener esa utilidad cualquier medio es válido, ya en el 65  lo decía:”se está regresando al capitalismo” y hablaba de un pragmatismo inconsistente. Hoy se empiezan a ver los frutos de ese pragmatismo inconsistente, la necesidad de sobrevivir a toda costa  dejando a un lado los problemas de la conciencia.
 
¿Y la función de los intelectuales?
 
Los intelectuales, los que se supone que sean los hacedores de la cultura, son más bien testigos, en general y en todos los lugares. En Cuba el intelectual sigue teniendo la misma posición que tenía antes del 59, sigue siendo en el mejor de los casos un testigo crítico, nunca es un protagonista porque tiene una puerta cerrada delante que no puede franquear, entonces no se crea cultura, porque la cultura necesita determinados límites pero éstos tienen que ser negociables en el contrato social.
 
En cuanto al tema de la ideología, estamos hablando de cómo reparar la disgregación del ser cubano, en el siglo XIX, en época de Varela se consideraba  la ideología como el funcionamiento de las ideas, que no tiene nada que ver con la propaganda; hoy en día se fabrican individuos sobre todo a través de la propaganda comercial, que es política, la más política de  las propagandas y la que mejor funciona.
 
Tal como lo usa Gramsci, el intelectual es un organizador social, puede ser un obrero, un profesional o un artista, -nada que ver con la clase, es una función social, no un tipo social,  que es en lo que se ha convertido, un tipo casi folklórico-, es como un canal, que facilita, como un traductor, si se quiere, si este organizador de las ideas no estudia el proceso de desarrollo de las ideas, de generación, creación y desarrollo de las ideas, no puede ser un verdadero intelectual.
 
Cuando uno es adolescente no siempre sabe qué quiere decir la poesía que escribe, porque ésta a veces tiene un valor profético, porque se logra meter adentro del proceso de las ideas y tus ideas generan tu vida, dígase lo que se diga:
 
Hoy en día la ciencia sabe un poco más de todo eso de lo que se sabía hace doscientos años, en el presente muchas de las cosas que se consideraban  superstición y superchería la ciencia las acoge como hechos ciertos, no es idealismo, no es superstición, tus ideas generan tu realidad, las ideas son energía, entonces los políticos tienden a tener una actitud doble con respecto a las ideas, y reclaman el fortalecimiento de las ideas pero pareciera que hablan solo de sus propias ideas.
 
Estoy de acuerdo en que hay que hacer una batalla de ideas, pero es un trabajo enorme ante el cual palidece todo lo demás, ante el trabajo de la formación de ideas todo lo demás es secundario, la economía se organiza a partir del desarrollo de las ideas; cuando se abandonen los modos de ser y de hacer egoístas todo se empezará a repartir de manera más racional o irracional , cuando el desarrollo de las ideas sea del dominio popular ya no habrá poder, porque no se podrá manipular a la gente.
 
Por eso se habla de lograr una unidad de funcionamiento conciente, no el cuerpo por un lado y la mente por el otro, no la poesía por un lado y la vida cotidiana por el otro, en la vida real ves que la poesía tiene un compartimiento determinado en nuestra civilización que es absolutamente ficticio, no responde a la realidad de la especie humana y ni siquiera a la realidad específica de cómo funciona el pensamiento poético universal, responde solo  a la poesía como género literario.

Una  poesía comprometida con el principio de la vida  y las meditaciones cotidianas  no ha de tener menos fuerza y belleza que el Cantar de los cantares y los Versos sencillos. La forma simple y bien estructurada, el mensaje digno y  transparente.
 
Claro, es la historia de la poesía contemporánea cubana de alguna manera.
 
Hasta tanto los poetas no se decidan a tomar las riendas del proceso cultural,  que les toca, no es posible que exista una producción poética coherente con el proceso social desde los casos más simples, es decir, cómo se organizan los recitales de poesía, cómo se organizan los concursos de poesía,  cuáles son las reglas ---que de hecho son leyes--- editoriales; te das cuenta que los poetas no tienen mucha soberanía en esos temas , tiene entonces el poeta que convertirse en cuadro o el cuadro en poeta, para que entonces se vean individuos que son en sí mismo, un ejemplo, pero torcido en mi modo de ver ,de lo que debía ser el poeta actuante en la sociedad.

Cuando ves, ¿es un poeta que dirige o un cuadro que escribe poesía?, estás pasando por la misma puerta por la que no hay que pasar; el espacio cultural se estructuró de una manera innatural, es como  que halla un descampado y pongas una puerta  y digas por aquí sí se puede pasar, en realidad, si  todo es vacío nadie te impide pasar por cualquier parte.

Es una de esas cosas que los poetas hemos olvidado. Es un proceso que tiene varias fases, una tiene que ver con la imprenta, otra con lo que hizo el cristianismo con  la poesía, con las tradiciones poéticas antiguas, también con el nacimiento y muerte de la trova, es un proceso muy largo de degeneración que cuando llega el hoy en día son muy raros los poetas  que comprendan con plenitud cuál es la función de la poesía, más allá del género literario, y por lo tanto  les es muy difícil tomar en sus manos los procesos culturales y a otros artistas les pasa también.

¿Y dónde queda la gente? El ser humano que de hecho siempre se ha agarrado de la poesía para vivir.

¿Con respecto a este proceso cultural en el sentido estrecho? queda aparte, es también un testigo, un simple espectador, en el mejor de los casos, no participa.

¿Es una tarea del poeta librar esa batalla o es una batalla que se libra de manera espontánea  y anónima en el tejido social? No lo sé,
No se puede evaluar el proceso de la poesía según las leyes del mercado,  si vamos a hablar de procesos culturales y dentro de ellos vamos a incluir la economía del mercado, está bien, pero no al revés, porque a fin de cuentas es la cultura la que genera el mercado, aunque hoy en día parezca imposible pensar de esa manera porque hasta en los más  pequeños resquicios sociales ves un proceso que asemeja ser inverso: es el mercado el que crea el arte, es el mercado el que crea el deporte, el entretenimiento, la salud, la belleza, la ideología, sin embargo no es así, no ha llegado aún a ser así, todavía no somos cien por ciento robots del mercado, hay una esperanza.

Entonces se dice: la poesía no se vende, la gente no lee poesía, yo estoy seguro de que esas afirmaciones no son afirmaciones populares, son de especialistas y no son evaluadas de manera cultural sino por el tamiz de lo financiero, pero seguramente hay muchas otras cosas que no se venden, hay muchas otras cosas que a la gente no le interesa y sin embargo se las imponen.

Por mi experiencia de poeta no estoy de acuerdo con ninguna de las dos cosas, que la poesía no se vende, que la poesía no se lee. ¡Ah! ¿Que existe un pésimo marketing de la poesía?, es cierto. Al menos debe tenerse en cuenta, y ese es otro de los equívocos a la hora de difundir, que lo que se difunden son poemas, algo que pocas veces los críticos y hasta los poetas advierten; el libro es el paquete, el cartucho donde van los poemas, salvo casos muy raros.

Otro error es que en los concursos de poesía, en algunos, se piden ochenta cuartillas, ¿cómo vas a sacar ochenta cuartillas de poesía? ¿Por qué? si los Versos sencillos no tiene ochenta cuartillas, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Trilce, El barco ebrio, La Tierra Baldía, no tienen ochenta cuartillas, no sé por qué nunca se habla de que las cuartillas son celulosa y por qué se han de matar árboles para rellenar cuartillas, desde el punto de vista de la poesía es un contrasentido.

Los libros de poesía son libros de poesía, tienen quince poemas o veinte,  se puede experimentar pero desde las leyes de la poesía, no desde las reglas del juego del mercado,  porque el mercado  a fin de cuentas con respecto a la poesía ¡no es nada!, porque cuando el mercado surgió, ya la poesía era, desde el surgimiento del mundo ¿cómo vas a poner al mercado a evaluar a la poesía?

¿Crees que Martí hubiera dejado alguna vez de hacer poesía?

No estoy seguro de que hubiera seguido haciendo poesía en la manera que la hacía antes de los diarios, no me extrañaría que hubiera derivado  hacia un tipo de prosa poética como hace en el último diario, por su edad y por sus necesidades de conciencia, era muy revolucionario Martí, no me extrañaría que hubiera considerado incluso el verso libre como una prisión formal, el libro inconcluso de Martí es acerca del sentido de la vida, es decir Martí posiblemente hubiera terminado como un pensador al estilo de los que después fueron llamados en el siglo XX los pensadores poetas como Bachelard, tal vez a la manera de Pascal, o Bergson y hubiera dejado la poesía del verso porque ya él estaba manejando en el poema conceptos y dilemas universales que posiblemente, para él en su época, hubiera sido mejor llevarlos a la  prosa.

Niesztche lo decía, es más difícil dominar el ritmo en prosa que en poesía, porque es más difícil contemplar tu propia respiración cuando estás escribiendo; de todas estas cosas se ocupan los pensadores, los filósofos, la gente que se mete en el proceso de la ideología, no se ocupan de las modas, de los ismos, de generar grupitos, ni polémicas vanas; como Lezama, se empiezan a preguntar ¿funciona?, ¿cómo? ¿por qué? ¿para qué?, esas son las preguntas que están totalmente ausentes del paisaje cultural cubano.

¿Quiénes piensan como tú?

 Nadie.

¿?

 Mira, hay una cuestión generacional, hay varias personas que piensan en términos similares, porque nacimos aquí en Cuba, tenemos una edad similar, etc., etc., cuestiones de orden circunstancial que funcionan hasta cierto punto, y hay zonas de contacto con Atilio Caballero, Ernesto Santana, Sigfredo Ariel, Víctor Fowler, con Carlos Alfonso, desde luego.

 Por otra parte, busca un libro similar en la literatura cubana a La perseverancia de un hombre oscuro: no hay ninguna otra persona que piense en esa dirección, es una persona tratando de feminizar su propio pensamiento.

 ¿Feminista?

 En todo caso aprendiendo de las mujeres, es que  tienen un don con respecto a la formación de las ideas, porque el pensamiento positivo, que hoy en día se le llama asertivo, tiene mucho de competitivo y hay una cosa que se aprende con las mujeres que es a persuadir escuchando, eso, los hombres no lo sabemos hacer.

 

 


 
 
 
 

Temática: Libro y Literatura
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Lector crítico
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