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Entrevistas
Una Feria del Libro tan diversa como el Caribe Fecha: 2012-02-08 Fuente: CUBARTE
Una Feria del Libro tan diversa como el Caribe
 Una Feria del Libro tan diversa como el Caribe

Cuando solicité esta entrevista a la presidenta del Instituto Cubano del Libro para conversar sobre la 21 Feria Internacional del Libro me respondió, con mucha razón, que esta era una de las ferias más promocionadas de los últimos años.

Ciertamente con bastante antelación los diferentes medios han dado cobertura informativa a lo que va a ocurrir en la feria, no solo desde el punto de vista del Instituto Cubano del Libro sino a partir de las presentaciones de las diferentes editoriales, entre las que destaca la Editorial Unión.

No obstante, quisimos conversar con Zuleica Romay, recientemente ganadora del Premio Casa de las Américas, acerca de aquellos aspectos que cualifican esta edición y encaminamos nuestras preguntas hacia lo que la distingue de las celebradas en los años precedentes.

¿En qué medida la Feria Internacional del Libro 2012 es continuidad de la edición anterior?

El principal elemento de continuidad de esta feria comparada con la de 2011 es que mantuvimos el criterio de descentralizar el programa de actividades y de mantener en prestigiosas instituciones culturales, mayoritariamente del área del Vedado (UNEAC, Centro Dulce María Loynaz, Casa de las Américas, Casa del Alba Cultural de La Habana, Sociedad Cultural José Martí), los programas académico y profesional, y algunos del programa literario, con excepción del encuentro de editores que, como principal acción del programa profesional se mantiene en la Cabaña. Por añadidura, esta es la feria de mayor diversidad lingüística que haremos, pienso yo, en varios años; por ello hemos organizado un encuentro de editores y traductores, para que a lo largo de tres sesiones estos puedan trabajar colectivamente mediante conferencias, paneles y diversos intercambios, la relación entre edición y traducción.

¿Cuánto la supera?

Es una feria que supera la anterior, no en las actividades del programa, todo lo contrario, tratamos de no volver a planificar ochocientas actividades, pues ello dispersa demasiado la atención del público; pero sí pretendemos que sea una feria más diversa, tanto en la programación literaria como en las ofertas culturales que la complementan.

Yo creo que el mismo hecho de que el Caribe sea un área multilinguística, multiétnica, de gran diversidad cultural, ya de por sí le aporta al evento un elemento distintivo con relación al anterior, que se manifiesta sobre todo en la diversidad de títulos que se pondrán al alcance del público, no solo diversidad autoral, sino también de países representados, y en el programa artístico, caracterizado por la inserción de artistas de diferentes países de la región.

¿También será superior el evento en términos editoriales?

En términos editoriales hemos logrado, en mayor medida que el año anterior, producir proyectos especiales, bienes culturales que no siempre son libros, elaborados en soporte de cartulina o papel, pero que tienen la finalidad de acompañar el esfuerzo de los padres y maestros de los niños de los primeros grados de enseñanza. Estas producciones incluyen componedores pancartas con letras y números, juegos didácticos, postales y libros troquelados, ―el año pasado hicimos cuatro y este año vamos a presentar al menos diez―. Los proyectos especiales, debe totalizar más de un millón de ejemplares distribuidos a lo largo del país.

¿Puede adelantar algo de la literatura del Caribe que se comercializará en la feria?

Hay dentro de la oferta de literatura caribeña mucha diversidad; bastante literatura de ficción, tomos de libros de poesía bilingüe, como una selección, en holandés y español, de Lasana Sekou, poeta de Araba, radicado en Saint Martín; poesía del Caribe anglófono seleccionada por Keith Ellis, en inglés y español; y el extraordinario libro de Mónica Mansur: Identidades: poesía negra de América, en inglés, español y francés. Habrá interesantes obras de narrativas, varias novelas, algunas de autores totalmente desconocidos aquí, traducidos por primera vez al español de Cuba; además de una ensayística que nos parece muy sólida. Yo creo que los libros de y sobre el Caribe van a suscitar el agrado y la satisfacción de los cubanos interesados en el acercamiento a estas literaturas.

¿En cuanto a la participación extranjera?

Pienso que la feria también va a ser superior en cuanto a la participación extranjera; teníamos a finales de la semana pasada confirmados alrededor de trescientos invitados y eso son solo los que vienen a través de la Agencia Paradiso, el grueso de los cuales son escritores, editores, intelectuales, artistas y algunas personalidades de gobierno; casi siempre los expositores, sobre todo los que más años llevan participando con nosotros, han desarrollado sus propias estrategias para llegar a Cuba y dependen menos de las agencias de viajes. El que Paradiso, tenga cerca de trescientos invitados confirmados, nos corrobora un crecimiento con respecto a la edición anterior.

¿La delegación más numerosa después de la cubana?

Después de la cubana, la delegación más numerosa es la de Puerto Rico y eso nos hace sentir muy orgullosos, porque Puerto Rico no es precisamente el ala que no pudo volar, sino que lo ha hecho durante más de cien años contra todo tipo de adversidades y de vientos tempestuosos; y ahí está su cultura en todo su esplendor. Vienen a compartir esa riqueza cultural con los cubanos, las cercanías y semejanzas que nos identifican hasta en la manera de bailar

¿Qué intelectuales relevantes asistirán?

Esta feria va a reunir intelectuales extranjeros muy relevantes, varios de ellos convocados por Casa de las Américas al Foro Caribe que allí se está organizando, una manera más democrática de concebir el intercambio sobre la trascendencia y los múltiples entretejidos de la cultura caribeña. El foro no va a funcionar como un panel de expertos que le expone al público un grupo de ideas, sino que habrá una gran mesa donde los participantes de una manera horizontal, todos situados a la misma altura y en el mismo espacio, van a poder intercambiar mucho más directamente sobre estos temas.

Hay varios caribeñistas importantes que van a participar; es el caso Norman Girvan, uno de los constructores de la noción de Gran Caribe, el puertorriqueño Humberto García Muñiz y el colombiano Alfonso Múnera. Ellos se unirán, para generar un intercambio muy enriquecedor, a intelectuales cubanos que han sido muy perseverantes en el análisis de las claves de nuestra identidad caribeña, como Digna Castañeda, Yolanda Wood, Emilio Jorge e Ileana Sanz.

¿Cuál es la personalidad foránea de las confirmadas hasta ahora de mayor rango en el universo literario internacional?

Entre las muchas figuras prestigiosas que van a venir a la feria, si tengo que mencionar uno ―y prefiero mencionar solo uno para no reiterar lo ya anunciado en la conferencia de prensa―, mencionaría a Sergio Pitol, Premio Cervantes, extraordinario escritor y no menos relevante traductor, al que hemos invitado a la sesiones del encuentro de editores y traductores. Pensamos hacer una presentación de la colección de libros que él ha traducido para el catálogo de la Universidad Veracruzana, alta casa de estudios que tiene, además, una magnífica editorial.

¿A qué responden las acciones del programa encaminadas a promover la literatura de la diáspora cubana?

Desde hace varios años, sobre todo a partir del esfuerzo de las editoriales Unión y Letras Cubanas, hemos apostado por una mayor promoción de la literatura cubana que se escribe fuera del país, la llamada literatura de la diáspora; esta es una expresión que a mí no me gusta mucho, pero resulta bastante explicativa.

Es una literatura que conserva el hálito de lo cubano en la filosofía y la perspectiva de la vida, la forma de interpretar los sucesos cotidianos, y en esas transiciones que pocos como nosotros saben hacer, de situaciones dramáticas a otras hilarantes; escrudiñar la realidad con mirada aguzada por una experiencia social única y regodearse en el estilo, no importa cuán experimental este sea.

Creo que la literatura que se escribe fuera conserva esa capacidad de fabulación e hiperbolización que nos distingue y, a la vez, incorpora todo lo que otros contextos culturales y geográficos le aportan a nuestra gente.

Hay un sostenido esfuerzo de Ediciones Unión y de Letras Cubanas por publicar a esos autores; para la feria de este año vamos a tener casi una decena títulos de autores que no residen en Cuba, entre ellos Mayra Montero, Abel González Melo, Carlos Espinosa, Román de la Campa, Sindo Pacheco y Luis Rafael. A mí me parece que el panel anunciado en la UNEAC, bajo el título Tan cerca y tan lejos, el cual va a acompañarse de una exposición de recientes ediciones de escritores residentes en el exterior, es también una manera de invitar a aquellos que no nos han cedido sus derechos para publicarlos en Cuba, a que estén donde estén, formen parte de los catálogos de las editoriales de su país.

A los que lo han hecho, que no son pocos, creo que les va a dar mucho orgullo ver nuestros modestos libros, no en ediciones lujosas, pero sí en las tiradas masivas y de bajo costo que solo en Cuba se hacen para que la población acceda masivamente a la literatura de todas partes, incluida la propia. Ya sabemos que en el resto del mundo una tirada masiva obedece a una demanda del mercado, muchas veces estimulado por la publicidad directa, o por los cánones estéticos que los códigos publicitarios imponen. Me parece que para cualquier autor cubano ver una obra suya en su país con tres mil, cinco mil, y a veces hasta diez mil ejemplares, debe ser algo grandioso.

¿Cómo son las relaciones de estos autores con el Instituto Cubano del Libro?

Nosotros respaldamos a las editoriales cubanas en su tarea de afianzar sus relaciones con los escritores cubanos que no residen acá, y que tienen una actitud constructiva hacia el país; afecto hacia lo que dejaron ―no necesariamente atrás, sino a una mayor distancia―; respeto hacia nuestra forma de vivir y solidaridad hacia la gente que aquí está. Pensamos mantener políticas editoriales que favorezcan ese intercambio.

Estamos siempre atentos, cada vez que se hace un plan editorial, a estimular la presencia de estos autores, lo mismo en antologías que en libros de autor, porque tampoco estamos de acuerdo en hacer antologías que dividan a los que vivimos aquí y a los que viven fuera. Nos reunimos en una selección o en una compilación siempre que el género, el tema, nos vincule y pueda ofrecer un producto cultural coherente y atractivo.

Hemos iniciado un proyecto en el Centro Cultural Dulce María Loynaz para hacer un Centro de Información literatura cubana contemporánea; no hay otra forma de nominarlo pese a lo polisémico que resulta el término. Contemporáneos son algunos de nuestros más importantes escritores, nacidos en la primera mitad del siglo XX y que por suerte todavía andan caminando nuestras calles y produciendo nuevos libros aunque, por su obra, son ya clásicos de la literatura nacional.

De todas maneras con esa literatura escrita en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, queremos fomentar un centro que tenga libros y revistas en soporte digital y de papel y estamos invitando a todos los autores que han publicado fuera de Cuba y a los que no viven aquí, para que donen al menos un ejemplar, porque también hay escritores residentes aquí y que han publicado en otros países libros que a los investigadores y críticos les cuesta mucho trabajo localizar. De esta manera habrá un lugar donde tener una muestra de la literatura cubana que se está escribiendo y publicando en todas partes en los últimos años.

¿Qué medidas va a tomar el comité organizador del evento para contribuir a la información de las personas, a que no “se pierdan”?

El hecho de que la sede de la feria sea una fortaleza militar, construida para dificultar el acceso, no para facilitarlo, de que la mayor parte de las áreas expositivas estén en bóvedas y de que sea un evento tan masivo, genera en los participantes que no están entrenados una sensación de pérdida, de extrañamiento porque la gente no sabe realmente para dónde va a tomar; es algo que siempre nos ha preocupado y que difícilmente lograremos resolver totalmente en esta feria.

Entre las cosas que hacemos para que las personas se puedan orientar está, como siempre, el mapa de la feria que puede ser adquirido a la entrada al recinto de forma gratuita; hay algunas señaléticas que tratan de orientar a las personas hacia los espacios de presentación y programación artística más relevantes y que hemos tratado de situar a determinada altura, con diseño y colores que puedan ser visualizadas en medio de la multitud, sobre todo los fines de semana.

El diario de la feria, que actualiza la programación, sabemos que es insuficiente a partir de sus cinco mil ejemplares y ya desde el año pasado hemos acordado con el ICRT que la versión televisiva del diario de la feria incluya una cartelera en la que el público pueda leer lo que va a ocurrir al día siguiente.

Yo pienso que para decidir a dónde ir habrá que estar muy atento a la radio y la televisión diariamente, y una vez en la Cabaña hay que tratar de “pescar” un diario. Si no se alcanzan bueno, todavía quedarán como recurso los centros de información, que este año serán algo más visibles, pues funcionan en casetas donde estudiantes de la Facultad de Artes y Letras tienen el mapa, el diario, el programa, y sobre todo una formación suficiente para explicar sugerir u orientar a quien lo solicite.

Adicionalmente, vamos a tener dos estudiantes de la misma facultad en la radio base del evento, sobre todo para llamar la atención acerca de los sucesos inminentes, anunciar la programación inmediata. Adicionalmente, y tratando de no molestar al público, difundiremos música del Caribe porque nos hemos dado cuenta de que debido a la gran diversidad musical del área, muchos no logramos distinguir entre los distintos géneros; este año nos hemos aliado con un experto, un melómano con un oído finísimo que nos ayudará a difundir la música caribeña.

¿Cuál será en su opinión la acción más trascendente de la feria, y cuál la más popular?

En cuanto la acción más trascendente no podría anticiparla, será trascendente lo que el público respalde decididamente; supongo que va a ser muy importante para los padres y los niños la programación del Pabellón Infantil; imagino que para los interesados en la literatura caribeña será interesante el ciclo de conferencias sobre los Premios Nobel de literatura de la región, los seis que tenemos, digo los seis para resaltar además de los tres isleños a los que no lo son ―Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Miguel Ángel Asturias―; vamos a intentar después hacer algo con esas conferencias. Es increíble que esta región cultural tenga seis Premios Nobel, y si sumamos los de las ciencias llegan a nueve, algo realmente sorprendente.

Me parece que entre lo más popular de la feria estarán varias acciones del programa artístico, entre ellas la gala en el teatro Mella, dedicada a las culturas caribeñas y con dirección artística de Gerardo Alfonso; va a ser un gran homenaje a Bob Marley el día 10, a las 8 y media de la noche.

Creo que también serán bien recibidas las cosas que hemos pensado para el Día de los Enamorados. Los cubanos somos muy propensos a la burla, siempre estamos buscando el momento serio para introducir el choteo; por lo mismo tratamos siempre de evitar las situaciones ridículas, que antes se llamaban “lo picúo”, quizás tratando de evadir algo que algunos consideran cursi, la programación del evento no diferenciaba este día.

En esta edición intentaremos que el 14 de febrero haya una coincidencia de los libros, de la música, de los CD, de las flores, para el que quiere vaya a la feria a celebrar el Día de los Enamorados. Me parece totalmente legítimo, y creo que los resultados de ese esfuerzo también serán bastante populares.

 

 

 

 

Imagen: Internet

Temática: Libro y Literatura
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Autor: ICL (Instituto Cubano del Libro)
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