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Letra con filo
Gregorio Selser, el de Sandino Fecha: 2011-10-24 Fuente: CUBARTE
Gregorio Selser
Gregorio Selser

La fecha exacta se escapó en medio de la vida diaria. El 27 de agosto de 1991 fallecía en la ciudad de México Gregorio Selser. Tenía 69 años de edad y escribía sin cesar, pero afectado por una enfermedad terminal, se quitó la vida. Un acto reciente en la capital de México para conmemorar estos veinte años de su desaparición física, me hizo recordar a aquel hombre que tanto contribuyó a la formación antimperialista de más de una generación de cubanos.

Recuerdo que en los inicios de la Imprenta Nacional de Cuba, que imprimía grandes tiradas en papel gaceta y las vendía a precios muy bajos que raras veces pasaban de un peso, apareció un extenso libro en dos tomos que fue devorado por cientos de miles cubanos que impulsaban las transformaciones de su sociedad. Sandino, general de hombres libres es su título y nos enseñó muchísimo acerca de la vida de aquel héroe de nuestra América que logró lo increíble: que las tropas estadounidenses se retiraran de Nicaragua tras varios años de ocupación de aquel país. Mas también nos ilustró acerca de los modus operandi del imperialismo, implacable siempre para asegurar su dominación.

Muchos, quizás cientos de miles, leímos esa biografía, ese libro de historia, que contribuyó a la acelerada formación política a que obligaban aquellos tiempos difíciles e inciertos, cuando aprendíamos a vivir en medio del choque frente al imperio norteño. Su autor, el periodista argentino Gregorio Selser, se tornó entonces un hombre conocido en Cuba gracias a aquella gran tirada. Poco tiempo después otro libro suyo, también gracias a la Imprenta Nacional de Cuba nos ahondó en la pelea sandinista: El pequeño ejército loco: Operación México. Ambas obras las conservo celosamente en mi biblioteca y en más de una ocasión las he consultado nuevamente para mi trabajo.

Pasó el tiempo y un buen día me encontré ante Selser en La Habana: bajito, regordete, con un fino bigote y espejuelos, de vestir descuidado, de marcado acento argentino a pesar de que para entonces ya lleva un buen tiempo en México, donde residía desde que la dictadura militar argentina se hiciera del poder. Conversamos mucho y la revista Revolución y Cultura recogió ese encuentro en forma de entrevista.

Selser me explicó las difíciles condiciones en que escribió la biografía de Sandino, lo trabajoso de obtener informaciones y documentos, cómo el texto se le amplió y enriqueció de la pequeña primera edición en 1955 a la definitiva publicada por vez primera cuatro años después, y su sorpresa ante el éxito inesperado de la obra, sobre todo, cómo le trataban en Cuba al saber que él era él autor de aquellos dos tomos sobre el héroe nicaragüense. No dejaban de sorprenderle esas grandes tiradas y el ansioso placer de la lectura con la que eran asumidas por tantos cubanos. Eran ya los años ochenta del siglo pasado, y me contó, además, quería insistir en su labor antimperialista mediante el conocimiento de las atrocidades sistemáticas de Estados Unidos contra Latinoamérica.

Más de cuarenta títulos conforman hoy su obra, que recorre aspectos históricos y muchos asuntos de la segunda mitad del siglo veinte acerca de las relaciones dominadoras de Estados Unidos sobre América Latina. Su libro esencial apareció luego de su muerte, en el que trabajaron sus tres hijas, también periodistas, y otros colaboradores: Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina.  Son cuatro tomos repletos de información sobre el tema hasta la contemporaneidad, una imprescindible obra de consulta y de aprendizaje. Y en el año 2001 se publicó en Managua otro libro póstumo de Selser, un estudio magnifico del predecesor de Sandino frente a los yanquis: La restauración conservadora y la gesta de Benjamín Zeledón: Nicaragua-USA, 1909-1916.

Sé que el movimiento sandinista en sus principios estudió a su heroico fundador por los escritos de Selser e imagino que su muerte entristeció a muchos en el hermano país centroamericano. Varios de sus libros han sido impresos allí.

Desde luego, Selser devino a partir de los años sesenta del siglo pasado un escritor muy leído en todo el Continente. De historiador y periodista lo clasifican hoy las entradas sobre su persona en Internet. Su escritura ágil, informada, analítica y peleadora se había hecho sentir en la prensa del cono sur desde mucho antes: fue corresponsal en Buenos Aires del inolvidable semanario uruguayo Marcha, un ícono de la prensa de izquierda de la época, y en 1956  entró como redactor del matutino bonaerense La Prensa. El periódico continuó atrayéndole y los diarios El Día, La Jornada y El Financiero, de México, le abrieron sus espacios al igual que la agencia IPS, mas sus artículos recorrieron Latinoamérica, aunque, lamentablemente, fueron poco reproducidos en Cuba.

Se dice que pasan de mil esos artículos redactados desde su militante observatorio mexicano. Ojalá sean compilados en forma de libro que abarcarán unos cuantos volúmenes. Mientras tanto, ahí están en bibliotecas particulares y públicas su casi cuarenta libros, que cubren asuntos de buena arte de la geografía continental. Nicaragua, Panamá, Argentina, República Dominicana, Guatemala, Bolivia, El Salvador, Honduras, Chile y Estados Unidos. Son textos insoslayables cuando se quiere conocer la historia del siglo XX de nuestra América, particularmente en sus relaciones con la potencia norteña. Muchos de ellos están redactados al calor de los acontecimientos, divulgando los hechos y los documentos a su alcance en esos momentos. Son libros de denuncia y de combate que por ello, sin embargo, no han perdido actualidad: sus juicios atinadamente argumentados, su solidez analítica, su vasta cultura y su anchísima mirada del acontecer político, económico y social, les confieren la autoridad y trascendencia del estudio histórico. Quizás nuevos elementos conocidos posteriormente completen algunas de sus afirmaciones, pero no hay dudas de que sus tesis y conclusiones difícilmente pierdan vigencia.

La obra de Gregorio Selser es una muestra más que verifica el criterio de que la pasión no implica necesariamente un aspecto negativo para la permanencia de las ideas que se sostienen en ella. Por el contrario: en su caso la vehemencia  antimperialista, su amor a la gran patria latinoamericana y su firme convicción revolucionaria, transformadora en función de los subordinados y excluidos, hacen de esos libros de Sorel fuentes válidas para varias generaciones y épocas.

Su fabuloso archivo se conserva en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y es la base de uno de los centros de documentación más importantes acerca de nuestra región, en especial respecto a sus relaciones con Estados Unidos. Contiene recortes de prensa y publicaciones periódicas de muchos países del Continente y de Europa, además de otros muchos documentos relativos a la actividad de los contras nicaragüenses en Honduras y Costa Rica, de las operaciones terroristas contra la revolución Cubana, de la guerra de las Islas Malvinas y de las ventas de armas israelíes a las dictaduras latinoamericanas. Aún, pues, el laboreo de Selser resulta aportador.

Agradeceré siempre a Gregorio Selser sus enseñanzas que animaron mi juventud en el deseo de haber estado en las Segovias, junto al general Sandino, y que me ayudó desde entonces a sentirme y ser un verdadero hombre libre.

 

 

 

Foto: Internet

Temática: Libro y Literatura
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Lector crítico
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