Bueno nadie me advirtió que iba a tener que decir unas palabras, para mí no es fácil decir unas palabras, no estoy acostumbrado a improvisar delante de los micrófonos, yo estoy acostumbrado a la escritura.
Si Zoila considera que el homenaje a su obra es inmerecido, me coloca en una situación difícil porque ¿qué diré yo de la mía?, pero en fin como hay que mantener un poco el sentido, digamos, de la dignidad profesional yo diría, ya se lo he dicho a algunos compañeros entrevistadores, que lo que más me satisfizo del premio no es el reconocimiento personal, yo no siempre me reconozco en los reconocimientos públicos, sino el reconocimiento a un género que de pronto después de los primeros años del premio había pasado a convertirse en algo que parecía no ser literatura, me refiero al ensayo, a la crítica.
Por alguna razón que no sé si tiene que ver con el mercado, con la memoria, o con la falta de historia de la literatura cubana sistemática, lo cierto es que el ensayo, que había tenido una trayectoria absolutamente luminosa, brillante, no voy a decir en el siglo XIX, en el XX, desde Enrique José Varona hasta Cintio Vitier, desde Mañach hasta Marinello, de pronto este género, reconocido en los primeros años del premio, ya no sonó más, era como si perteneciera a otra zona de la producción literaria y cultural.
De manera que, el hecho de que un crítico y ensayista reciba el Premio Nacional de Literatura, significa que reincorporamos el género del ensayo y la crítica literaria por extensión a ese cuerpo global que es la literatura cubana.
Que hoy en día se lea, como sería mi caso, la crítica literaria o la ensayística con ramificaciones de tipo sociológico, donde uno se pregunta no solo ¿qué bien o qué mal puede escribir un autor?, sino cuáles son las ramificaciones, las implicaciones que tiene la escritura, bueno pues eso crea digamos una especie de zona de ambigüedad, que en cierta forma justificaría la pregunta ¿es el ensayo y son las críticas literatura cubana?
Dentro de la tradición cubana sin el ensayo y sin la crítica sería imposible imaginar la literatura; no sé quién dijo que las obras las escriben los autores, pero la literatura la construyen los ensayistas y los críticos, es decir el concepto de literatura como un conjunto, un proceso, como una tradición a lo largo de los siglos, eso es algo que se construye; nadie escribe más que los historiadores y los críticos de la Literatura, con mayúsculas.
En pocas palabras yo diría que eso es lo que más me satisface del premio y espero también que de algún modo ese reconocimiento repercuta en los que vienen detrás porque ya hay movimiento ensayístico en Cuba hoy en día de jóvenes y menos jóvenes, que realmente es impresionante pero que se hace un poco invisible; si les preguntamos quiénes son los grandes críticos cubanos de los últimos veinte años, a no ser que sean muy especialistas, se quedarían un poco desconcertados y es que esas obras se han ido acumulando a los largo de los últimos veinte o treinta años sin ser historiadas, sin que hubiera un crítico que hiciera el balance de ese movimiento.
De manera que, de alguna forma, este reconocimiento beneficiará también a estos compañeros porque a alguien se le va a ocurrir decir “caramba déjame tratar de entender qué fue lo que pasó entre los ensayistas en los últimos veinte o treinta años” y el que haga eso, nos va a hacer un gran favor y en algún momento cuando se acerque a la edad que tenemos, pues será reconocido también, espero yo.
*Palabras pronunciadas durante la conferencia de prensa de la 21 Feria Internacional del Libro, Cuba 2012.
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