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Letra con filo
Pasión por la lectura Fecha: 2011-11-01 Fuente: CUBARTE
Pasión por la lectura
Pasión por la lectura

Hace unos 6 000 años aparecieron los primeros elementos de escritura  en el Antiguo Egipto y en Mesopotamia. La escritura egipcia con jeroglíficos, representaba ideas abstractas, objetos, palabras, sílabas, letras y números y la de Mesopotamia era mediante signos cuneiformes (escritura cuneiforme),  para ello utilizaban una varilla con sección triangular, que al hendir en placas de arcilla, dejaba una marca en forma de cuña).  El libro, un producto de la evolución de la humanidad, tuvo un papel primordial en su desarrollo, no importa la forma sino la función del saber acumulado y la memoria transmitida. De esta época son las tabletas de arcilla de Babilonia y el valioso Código Hammurabi. Igualmente puede citarse la escritura aun indescifrable de Mohenjo-Daro y Harappa, en Paquistán.

Estos escritos han perdurado con todo su aval de conocimiento y de transmisibilidad. Puede deducirse que ningún recurso técnico ni instrumento de cualquier tipo podrá disminuir el valor de un medio tan simple y efectivo. Ni siquiera existe realmente la posibilidad de que estos recursos elementales puedan ser superados por equipos digitales, capaces de reproducir, conservar y transmitir el conocimiento, pero sin que pueda sustituir medios como los elaborados por el hombre hace tanto tiempo.

Desde entonces, miles de millones de libros en todas sus formas, incluidos los ideogramas chino y egipcio han enriquecido con crece el saber del hombre, al punto de que se pueda decir que sin el libro no hay cultura ni saber elemental. Esto ocurre para bien del hombre desde que los griegos y romanos, así como otros pueblos mediterráneos, contribuyeron a la circulación del conocimiento mediante la difusión del teatro, el drama, la filosofía y las ciencias. ¿Qué hubiera pasado con el desarrollo de la humanidad si todo el saber reflejado por el griego y el latín se hubieran destruido como pasó con la biblioteca de Alejandría, donde se perdieron más de ciento cincuenta mil textos elaborados por pacientes copistas? Estos escritos son hoy tan útiles como el primer día.

La aventura de los testimonios recogidos como aval del mundo ha sido permanente, ya que las guerras, los desastres y el afán de destrucción predominantes en ciertos momentos de la historia, ha puesto en peligro la enorme riqueza de esta acumulación del saber. Por lo mismo, engendra una pasión irrefrenable por los contenidos y por las peripecias de la búsqueda y uso de las verdades útiles para el hombre. Un simple ejemplo bastaría para dar constancia de este hecho, pongamos por caso nuestra propia experiencia, marcada por la vocación de búsqueda y descubrimiento de textos importantes en casas de libros “de viejos” o de segunda mano, exploración que solíamos hacer con gran expectativa los sábados que teníamos libres, así encontramos una Historia del Arte de José Pijoan en tres tomos en papel cromo con numerosas ilustraciones, una Historia latina de 1878 y libros de enseñanza clásicos como la Física de Gran, el Español de Fávole Giraudi y la Matemática de Mario González, todos a precio increíblemente bajos.

Con la misma pasión con que se emprendía la búsqueda de textos clásicos o simplemente extraordinarios, se realizaba casi de inmediato la lectura de su contenido, solo aquellos capaces de encontrar novedades o cosas de naturaleza extraordinaria en la lectura de estos textos, podían  valorar y  leer con pasión estos mensajes de otras épocas. Estos recuerdos de la adolescencia y de la formación espontánea, también dictada por la vocación, constituye uno de los valores más efectivo y valioso de la aventura del conocimiento y del fruto de este esfuerzo a veces inevitablemente desordenado. La cofradía de los libros baratos intercambiaba y compartía los hallazgos que en esa época parecían constituir un verdadero tesoro. Esta práctica singular se ha perdido con el tiempo, aunque es de mencionar el esfuerzo que realizan los Ministerios de Educación y Cultura, así como por el Instituto Superior de Arte y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por movilizar la práctica de la lectura y de la posesión de libros. Estos objetivos tienden a establecerse con creciente firmeza, de modo tal que parece abrirse un futuro más optimista. Es de considerar que todo esto representa una larga cadena que va del padre y el maestro al propio estudiante, el que cuenta con la máxima ayuda para poner en práctica el saber no solo de los libros, sino también del hombre, es decir la condición inherente al pensamiento y las bondades del carácter.

 

 

Imágenes: Internet

Temática: Patrimonio
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Lector crítico
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