Desde este domingo 5 de febrero el Museo de la Ciudad acoge en su sala de exposiciones transitorias la más antigua pieza de arte cristiano indígena de América.
Durante la apertura de la exposición, el Padre Nicola Mapelli, director del Museo Etnológico Misionero del Vaticano y a cargo del traslado de la pieza a Cuba, señaló que “el portamisal es un gran ejemplo del encuentro entre dos culturas, porque muestra cómo el arte puede unir a los pueblos y sus culturas”.
El Padre Mapelli trasmitió un saludo del profesor Antonio Paolucci, director de los Museos Vaticanos, quien por cuestiones de salud no pudo viajar a La Habana, a pesar de que "siempre tuvo el gran deseo de traer el atril" a la Isla, pero “me pidió que les comunicara que él está aquí presente con su corazón y su amistad”.
El facistol permanecerá en Cuba durante un año que será muy importante para el país por la visita del Sumo Pontífice, Benedicto XVI, y en el que se celebrará el aniversario 400 de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, indicó Mapelli.
En tanto, el Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, expresó su gratitud a Paulocci “por su voluntad y permanente deseo de venir”, y agradeció a su Eminencia Reverendísima el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano; a monseñor Angelo Becciu, subsecretario de estado, al padre Mapelli y a sus colaboradores de la Oficina del Historiador de la Ciudad que acondicionaron el espacio donde ya se exhibe la obra de arte.
“Nos encontramos ante una pieza de una notabilísima antigüedad”, un modelo renacentista en que aparece una concha perfecta, explicó Leal y mencionó los elementos que la identifican: la madera, sin saber aún si es caoba o guayacán; el carey, que no sobrevive bajo tierra, lo cual quiere decir que esta pieza pasó de mano en mano y nunca estuvo enterrada, y el hueso. “No es marfil, ¿qué otro hueso puede ser o qué otra espina grande puede ser?”, se preguntó el Historiador para luego responder que es “muy probable que estemos viendo cintas muy delicadas de hueso de manatí. Y lo más interesante, concluyó, no aparece herrería alguna, todos son puntos realizados ya con el hueso, ya con carey”.
El conocido Portamisal de Cristóbal Colón fue cedido por el Museo Etnológico Misionero del Vaticano para exhibirse durante un año en el Museo de la Ciudad, situado en la zona más antigua de La Habana. El préstamo responde a la solicitud que formulara el Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler, al director de los Museos Vaticanos y fue autorizado con carácter excepcional por Su Eminencia Reverendísima Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado.
Hasta el momento se dice que la obra perteneció a fray Bartolomé de Las Heras, capellán de Cristóbal Colón y permaneció en Cuba para evangelizar a las tribus caribeñas. Evidencias arqueológicas revelan que el facistol es muy probable que haya sido confeccionado a finales del siglo XV por pobladores taínos de la región de Santiago de Cuba, e ilustra el proceso de cambio bilateral que germinó gracias al contacto intercultural.
La reliquia, de 31 cm de altura, 37 cm de ancho y 8 cm de largo, fue elaborada en madera tallada en forma de concha y está adornada con finas tiras de hueso de pescado y de carapacho de carey, cuya disposición provoca un efecto de claroscuro.
La pieza pasó de generación en generación hasta llegar a las manos del padre Ernest Baudouy, de la orden de los Agustinianos de la Asunción, con sede en Roma, quien la donó al Museo Etnológico del Vaticano el 28 de diciembre de 1935.
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Exhiben en el Centro Histórico de La Habana el Portamisal de Cristóbal Colón
Temática: Artes Visuales
Por: Maritza Mariana Hernández
Fecha: 2012-02-07
Fuente: CUBARTE
Lector crítico