Inicio   |   Mapa   |   Español ∇   |   Jueves, 20 de Noviembre, 2014
ir al portal cubarte
Opinión
Centenario de la muerte de Manuel de Jesús Galván, autor de la novela Enriquillo Fecha: 2010-08-25 Fuente: CUBARTE
Centenario de la muerte de Manuel de Jesús Galván, autor de la novela Enriquillo
Centenario de la muerte de Manuel de Jesús Galván, autor de la novela Enriquillo
La literatura hispanoamericana del siglo XIX ha dado algunas novelas que aún son leídas con interés, como la María de Jorge Isaacs y, para Cuba, la Cecilia Valdés de Villaverde. Sin embargo, existe todavía un buen número de obras a rescatar mediante una difusión mayor.  Este es el caso de Enriquillo, del dominicano Manuel de Jesús Galván (1843-1910), un autor que está cumpliendo el centenario de su muerte.  Su novela comenzó a publicarse en 1878, pero no se completó hasta 1882.  Dotada de un eminente carácter histórico, su acción se desarrolla ente 1502 y 1533, es decir, en los albores de la colonización hispánica de Santo Domingo.  Trata del cacique indio Guarocuya, llamado Enriquillo por los conquistadores, que se rebeló ante los atropellos perpetrados con los primitivos habitantes de la isla hasta alcanzar, por parte de la Corona Española, el reconocimiento a lo justo de su causa.

La reconstrucción del ambiente de aquellos tiempos es rigurosa y tiene entre sus personajes al padre Las Casas, en una personificación respetuosa y creíble.  Obra aún transida de romanticismo, en su ideal heroico de “libertad o muerte”, en idilios amorosos apasionados y en el reflejo subjetivo de la naturaza, se aleja de los excesos de la corriente al utilizar una prosa cercana al clasicismo académico, lógico, castizo, con discreta utilización de regionalismos e indigenismos.  La novela ha merecido críticas favorables, como la de Raimundo Lazo, que estima “que la llaneza y transparencia del estilo y sobriedad de la imaginación, así como lo conciliatoria entre los extremos indigenista y españolizante de la visión histórica alejan a Enriquillo del carácter limitador de obra de época y favorece su perdurabilidad”.  Mientras que Enrique Anderson Imbert llama la atención acerca de que “la vida que Galván ha sabio infundir en sus personajes es tanta que los diálogo adquieren una real calidad dramática”.

Esta novela entusiasmó a José Martí cuando la leyó, dos años después de publicada, hasta el punto de comunicarle su juicio al autor en carta fechada el 19 de septiembre de 1884: “…Leyenda histórica no es eso, como novísima y encantadora manera de escribir nuestra historia americana […]  ¿Cómo ha hecho Ud. para reunir en un solo libro novela, poema e historia? […]  ¡qué arte en todo el conjunto, que baja al idilio cuando es menester, y se levanta luego sin esfuerzo, y como a esfera natural, a la tragedia y la epopeya!  Acaso sea esa la manera de escribir el poema americano.”

Cuando en septiembre de 1892 Martí visita por primera vez a Santo Domingo, conoce a Galván, quien habla en la recepción que le dedica la Sociedad Amigos del País.  A su vez, el cubano manifiesta su interés por conocer las regiones que fueron escenario de la luchas de Enriquillo, alrededor del lago de 98 kilómetros de perímetro que lleva su nombre, al suroeste de la actual República Dominicana, muy cercano al límite con Haití.   Así lo hace, cuando recorre a caballo, ya de regreso, el trayecto que lo lleva de Barahona hasta Puerto Príncipe, lugar a donde llega al atardecer del día 24 de octubre para después navegar rumbo a Nueva York.

La profunda impresión que le produce la novela Enriquillo se hace patente en varios textos suyos.  Al final de su famoso discurso sobre Heredia, recuerda a Santo Domingo, “…semillero de héroes, donde aún, en la caoba sangrienta, y en el cañaveral quejoso, y en las selva invictas, está como vivo, manando enseñanzas y decretos, el corazón de Guarocuya…”  Y en otro momento, recordará a “…Santo Domingo, donde jamás se apaga el alma de Enriquillo”.

Pero su más emotiva  referencia, esta vez al Guarocuya niño, ocurre en “El Padre Las Casas”, conocido texto de La Edad de Oro, cuando describe el encuentro entre los dos personajes: “¡Lo mejor era irse al monte, con el valiente Guaroa, y con el niño Guarocuya, a defenderse con las piedras, a defenderse con el agua, a salvar al reyecito bravo, a Guarocuya!  Él saltaba el arroyo, de orilla a orilla; él clavaba la lanza lejos, como un guerrero; a la hora de andar, a la cabeza iba él; se le oía la risa de noche, como un canto: lo que él no quería era que lo llevase nadie en hombros.  Así iban por el monte, cuando se les apareció entre los españoles armados el Padre Las Casas, con sus ojos tristísimos, en su jubón y su ferreruelo.  Él no les disparaba el arcabuz: él les abría los brazos.  Y le dio un beso a Guarocuya.”

El historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi ha llamado la atención sobre coincidentes ideas político-revolucionarias entre el libro de Galván y Martí, específicamente en lo relacionado con el ideal de la guerra justa, sin odios, encontrable, por ejemplo en el “Manifiesto de Montecristi”, declaración de los principios de la última guerra independentista cubana, que firmaron Martí y el dominicano de nacimiento Máximo Gómez, el 26 de marzo de 1895, precisamente en tierras quisqueyanas.  Así, en la novela el español Las Casas reconoce el derecho a la rebelión de Enriquillo “y cuan justamente puedan los indios alzarse”, apoyándose en la historia bíblica de los Macabeos, “que no solo tuvieron justa guerra de natural defensa”, “y la tal guerra se suele decir no guerra, sino de defensión natural”. Por su parte, Enriquillo expresa: “Decid a los tiranos que yo y mis indios sabemos defender la libertad; mas no somos verdugos ni malvados […]  quiero hacer la guerra útilmente: no por el placer de hacer daño […] para resistir a los tiranos, y no por gusto de verter sangre”.  Como se desprende de lo expuesto hasta aquí, la conmemoración del centenario de la muerte de Manuel de Jesús Galván puede ser un feliz momento para poner en circulación, entre nosotros, esta “novela, poema e historia” titulada Enriquillo.

 

Temática: Libro y Literatura
compartir en:
Lector crítico
Enviar comentario »
adicionando comentario ...