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Opinión
Tarata: secuencias y consecuencias del terrorismo Fecha: 2010-12-12 Fuente: CUBARTE
Tarata: secuencias y consecuencias del terrorismo
Tarata: secuencias y consecuencias del terrorismo
El pasado 31 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano nos permitió conocer una faceta más del terrorismo en nuestra América con unl filme galardonado con el Oso de Oro del  Festival de Berlín 2009. Nos referimos a la conmovedora realización peruana: La teta asustada. Dirigida por Claudia Llosa que reflejaba una de las consecuencias de la guerra interna desatada por el grupo anarco-terrorista Sendero Luminoso en zonas rurales de Perú hace unos años.  
 
Este año nos llega una nueva película de ficción sobre el tema, pero basada sobre un hecho real: Tarata dirigida por Fabrizio Mateo Aguilar Boschetti, con Gisela Valcárcel y Miguel Iza en los roles principales interpretando a un matrimonio de la clase media, más bien baja, con conflictos generados por la situación impuesta por los grupo guerrillero Tupac Amaru y el terrorista antes mencionado.

Ella, la esposa déspota y prepotente en grado sumo, quien trabaja como vendedora de productos de belleza, y él profesor de una facultad, o instituto de enseñanza media superior, abúlico y siempre temeroso e inseguro, conforman unos personajes lamentablemente un tanto sobreactuados restándole no poca veracidad al dramatismo de las situaciones que viven.

Tarata, el filme trata sobre la explosión de un potente coche bomba en la calle Tarata de la capital peruana por un grupo terrorista que ocasionóla muerte de 25 personas, un número indeterminado de heridos y daños psicológicos a los residentes de la misma, a causa de la violenta represión desatada  en busca de los culpables.

Los cambios que se operan en una familia típica con sus dos hijos atentan contra su anteriormente frágil estabilidad. Al estallar la bomba el niño, de unos 8 o 9 años queda aterrado y traumatizado, al punto que se la pasa observando por la ventana la llegada de los autos a la cuadra y apuntando la hora de llegada y datos de los mismos, aunque en vano el padre trata de disuadirlo. La hija, una adolescente de unos 14 o 15 años no quiere seguir viviendo en ese entorno de inseguridad, terror y muerte e intenta irse al interior del país ("a la selva") como dice, pero el aterrador panorama que ve en la estación de ómnibus: bajando cadáveres masacrados de los compartimientos de equipajes de los ómnibus procedentes del interior, le hace desistir del plan.

Por su parte la madre trata de aparentar que vive normalmente asistiendo a una fiesta de las que llaman "de toque a toque", es decir, de inicio a fin del toque de queda, al cual reciben como si fuese año nuevo, incluso con militares de alto rango, pero tienen que permanecer, insomnes hasta el amanecer del nuevo día. En cuanto al padre es arrestado durante un violento operativo de las fuerzas de seguridad en el instituto a causa de las revueltas estudiantiles y por una insensatez es arrestado y confinado con un grupo rebelde, en espera de un juicio indefinido.

Por si todo lo anterior fuese poco, el hijo de la sirvienta resulta desaparecido, y el profesor sabe algo, pero por temor no habla claro ni confiesa toda la verdad. Todo esto conduce a un final lógico que nos lleva a reflexionar sobre este flagelo, mientras conocemos otra faceta de la guerra interna vivida en Perú hace unos pocos años.

Tarata no resulta un filme de grandes vuelos ni ambicioso, aunque en mucho nos recuerda la llamada Apertura Democrática del Cine Argentino iniciada a partir del derrocamiento de las dictaduras militares en dicha nación, es más el que escribe se atreve a afirmar que sigue esta importante corriente, pero sin llegar al nivel de La historia oficial (Luís Puenzo, 1985), Los chicos de la guerra (Bebé Kamín, 1983) y La noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986), esta última nos la recuerda en algo, especialmente por la secuencia de la represión en la Facultad.
 
Este reciente filme peruano, realizado con pocos recursos, pero con mucha dignidad,  sólo nos cuenta un fragmento de la realidad vivida bajo el terrorismo por un pueblo hermano de nuestra América. Le sugerios el fime y así comprobaremos que el rostro del terrorismo, en cualquier país, es siempre el mismo, y como sus consecuencias pueden ser incluso peores cuando lo que impera es la violencia y no la razón para reprimirlo y evitar futuras acciones.

Temática: Cine, Radio y Televisión
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Lector crítico
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