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Opinión
Bitácora de una pintura Fecha: 2012-01-31 Fuente: CUBARTE
Bitácora de una pintura
Bitácora de una pintura

                                                             

Si desea usted disfrutar de una ambiente poético fascinante, no deje de visitar en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, en la calle Luz y Oficios en la Habana Vieja, la exposición Bitácora de una pintura de Pastor Rivera García, en la cual, con la destreza  de su sensibilidad poética, el creador nos muestra, el rumbo, la velocidad, las maniobras y los demás accidentes que desde 1994, en que comenzó a pintar, se ha visto obligado a transitar, para ofrecernos  esta obra visceral, que despierta en el observador,  un cúmulo de sentimientos y emociones impredecibles.

Fue  inaugurada el día 10 de enero y es su  primera gran muestra en la capital de todos los cubanos.

Pastor Rivera García,  nació en Santiago de Cuba en 1949.  Se enorgullece de ser  alumno del pintor y crítico Manuel Vidal, el cual  expresó en una ocasión: “Pastor está llenando las nocturnas formas de sus contenidos y los contenidos nocturnos de sus formas, de sorpresivas expresividades y sedientas y soñadas significaciones”.

Es Pastor sobre todo un poeta, un creador de paleta hirviente y de palabra misteriosa que sorprende.

Le preocupa a este artista, su naturaleza interna, la que se nutrió desde muy niño con  aquellas aventuras de la casa muy cercana al mar y esa arboleda llena de fantasmas,  y el pozo, que estimularon siempre sus ansias más preciadas, para extraerle a sus inquietudes, las más poderosas expresiones.

Lo conocí personalmente un día. Ya sabía de sus interesantes ilustraciones regularmente exhibidas en  varias revistas cubanas, entre las que podemos citar: UNIÓN,  La Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura  y en otros países,  en la publicación Isla Grande, de Italia y Ferrol Análisis, de España.  Algunas portadas de libros se embellecieron con su arte como: Las Golondrinas son como el Mar, de Enrique Pérez Díaz,  Conversación con el Búfalo blanco, de Rogelio Riverón y  El Rojo en la pluma del Loro, de Daniel Chavarría.

Una  tarde, me contó que era graduado de Ingeniería en el Instituto Técnico-Militar “José Martí”. Algunos de sus antiguos compañeros,  estaban allí, junto a él, en la inauguración de sus cuadros. Es miembro de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba.

Nunca he podido olvidar, aquel instante en que entré, en el  gran salón de la casona de Luz y Oficios. Me sentí abrazada por una atmósfera poética “vallejiana” que me produjo grandes emociones. Después,  supe por boca del propio artista, que César Vallejo era uno de sus autores preferidos y muchos de aquellos cuadros, estaban inspirados en su poética. No me había equivocado, allí en esos lienzos, en sus rápidas pinceladas, quizás un poco rudas, estaba el gran peruano. Allí también, Martí  con La puerta natural y En julio como en enero, entre otras  “visiones ambíguas  o enigmáticas”,  como bien señala   el reconocido arquitecto y profesor Augusto Rivero, el que junto a la especialista Cora Sotolongo, desarrollaron el trabajo de curaduría de la muestra.

La técnica mixta  del collage que utiliza, es absolutamente libre, mientras exagera y distorsiona temas para incitar a una verdadera comunicación artística. Una obra que se acerca, según sus mejores críticos,  al movimiento Neo-expresionista surgido en la década del 80.

Lezama no podía faltar, allí estaba con El Retrato de Oppiano Licario y El José Cemí adolescente. En los extremos del salón, como cierre de un inmenso poema pictórico,   dos trípticos fabulosos, protegiendo la atmósfera creada para que no escape.

Ya Pastor ha dejado de ser aquel pintor aficionado que hacía sus paisajes con tintas y crayolas; ya no era el que hizo un día, una pintura luminosa y diurna que poco a poco se iba llenando de sombras submarinas, como expresara Vidal, ahora este creador, extrae, de su mundo personal, interpersonal y colectivo, los paisajes y personajes fantasmales que aparecen en sus lienzos y que se fueron acumulando en su subconsciente.

Pastor Rivera, ha dejado de ser un pintor desconocido. Es un poeta del pincel, como lo es también de la palabra. No presupone conceptos, labora con una espontaneidad  impresionante, que se descubre en sus colores y figuras.

A esta gran muestra, antecedieron otras en La Habana y en Santiago de Cuba.

Países como México, Londres, Finlandia e Irlanda, han conocido de algunas de sus obras en exposiciones colectivas. En el 2011, se alzó con el Primer Premio de la XIII Bienal de Ilustraciones de la galería Fayad Jamis.

En su conjunto, el pintor ha logrado en Bitácora de la pintura, con una probada exquisitez, ese sentido americanista que une a nuestros pueblos. Así lo veía el profesor José León Coro con aguda observación, cuando frente a muchos de estos cuadros, recibía toda la fuerza telúrica y sustancial que emerge de ellos.

De cada uno de esos lienzos parece que se desprende la mejor poesía, la música más originaria, el aliento que dejan los pasos de la aurora, las máscaras y las miradas de los seres que sienten que Cholo vuelve, que Martí anuncia que mañana es otro día, y que aunque el dolor a escala universal es grande, ahora hay que defender la vida por encima de todo.

Martí nos alertaba que “no habría poema más triste y hermoso que el que se puede sacar de la historia americana”.

Esta exposición, podría presentarse en cualquier país de Nuestra América y sería acogida, como una obra donde todos nos veríamos reconocidos en un gran canto de unidad  y amor para nuestros sufridos pueblos.

Es una obra, reflejo de nuestra historia, del hombre americano, del indio y del negro, sus gestos, movimientos y miradas, el dolor y la vida, el amor y  la muerte.

Allí también está el espíritu del Che, Neruda en su Canto General, el joven poeta peruano  Javier Heraud y  las máscaras, la bravura de los hombres, y hasta Guillén y la fuerza de sus versos irradiantes. El gran Haití maltratado, adolorido de tanto terror y miseria que se presenta y también la imagen española de la muerte, y el recuerdo  persistente de Federico y de Pablo,  que  siempre los sentimos tan nuestros y que nunca nos abandonan.

Me explican unos amigos, que muchas de las obras de Pastor se encuentran en colecciones privadas en Canadá, Italia, Estados Unidos, Chile, Irlanda y Cuba y en los fondos de la Colección de Arte Contemporáneo del Museo Emilio Bacardí, de Santiago de Cuba.

Los cuadros de Rivera, han participado en subastas nacionales y en exposiciones-venta,  en otros países del mundo.

Bitácora de una pintura, muestra del pintor Pastor Rivera, invita al diálogo, a la meditación, y  como él mismo ha expresado, irradia tensión.

Visítela, acérquese, reflexione. Descubra en cada uno de sus lienzos, como la imaginación de un artista, es capaz de hacer vivir la memoria que nos pertenece.

Manuel Vidal, con la precisión de su magisterio,  señaló  un día:

En el arte,  la forma es el contenido. Con esto no quiero decir que el contenido no tenga importancia y significación, pero no es el contenido el que hace que la obra de arte sea arte. Lo que hace que la obra sea arte, es la forma que llena el contenido de significación, expresividad, misterio y poesía.

 

 

 

 

 

Imágenes: Cortesía de la autora.

Temática: Artes Visuales
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Lector crítico
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