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Opinión
El Cartel Cubano de Cine (VIII Parte) Fecha: 2005-10-10 Fuente: CUBARTE
El Cartel Cubano de Cine (VIII Parte)
El Cartel Cubano de Cine (VIII Parte)

Década de 1940

(Cubarte).-El inicio del auge de la cinematografía hispanoamericana comenzó a partir del último lustro de los años 30 del pasado siglo XX.

Según la autorizada opinión de José Manuel Valdés Rodríguez (1896-1971) periodista precursor en Cuba de la crítica cinematográfica desde la década de 1920, profesor universitario y creador de la enseñanza cinematográfica en Cuba, la madurez del cine argentino y mexicano germinó en 1943, el mismo año en que el diseñador y serígrafo cubano Eladio Rivadulla, editó, diseñó e imprimió en serigrafía artística, los primeros carteles de cine producidos integralmente en Cuba, y justamente para la promoción nacional de películas argentinas, mexicanas y norteamericanas, afiches cuyos objetivos funcionales, concepción formal, comunicacional y estética, gamas cromáticas brillantes y planas con texturas pictóricas, ofrecieron desde su primicias características diferentes en disímiles aspectos a la cartelística instaurada por las productoras fílmicas foráneas.

Es sabido también que la denominada época de oro del cine mexicano se inició en 1936 con la película “Allá en el Rancho Grande”, que dirigida por Fernando de Fuentes fue protagonizada por la primera estrella del cine sonoro mexicano: el actor y cantante Tito Guizar, quien gozó en Cuba de extraordinaria popularidad, especialmente de las féminas, y su visita a la Habana significó la primera recepción apoteósica de un actor cinematográfico.

En la década de 1940 se incrementó la preferencia de los cubanos amantes del cine por las producciones mexicanas y en especial por sus estrellas, ejemplarizada en la fama e idolatría alcanzada por el también actor y cantante Jorge Negrete a la que se sumaron algunas heroínas como Dolores del Río y primordialmente María Félix, quien devino la diva de mayor popularidad y trascendencia del cine mexicano.

Ciertamente la industria fílmica mexicana antes de la II Guerra Mundial había transitado a la zaga de la argentina, pero la sumatoria de coyunturas y acontecimientos internacionales motivadas por el conflicto bélico durante la década de 1940, determinaron transformaciones políticas y económicas por parte de EE.UU..

Al comenzar la II Guerra Mundial los EE.UU. consideraron necesaria la solidaridad latinoamericana contra el eje Roma, Berlín, Tokio y como el régimen Argentino mantuvo su neutralidad en el conflicto, en represalia le aplicaron severas restricciones en la exportación de película virgen, limitaciones que incidieron negativamente en su producción, motivando el comienzo de su declive y el incremento de la industria cinematográfica mexicana.

Como parte de la referida política estadounidense para Hispanoamérica las productoras fílmicas mexicanas recibieron grandes cantidades de cintas vírgenes, equipos cinematográficos con tecnología actualizada, asesoramiento, inversiones y apoyo financiero, factores que contribuyeron al aumento de la calidad, la cantidad de las producciones y la apropiación parcial del espacio de exhibiciones que tenían las películas argentinas en los países latinoamericanos y factores contribuyentes al auge del cine mexicano y al predominio compartido de sus exhibiciones con las norteamericanas en las salas de cine de nuestro hemisferio, ventajas mexicanas que paulatinamente disminuyeron después de finalizar el conflicto bélico en Europa.

Resulta significativo que durante el curso de la II Guerra Mundial fueron reducidas las exhibiciones de películas norteamericanas en las pantallas mexicanas, pero no el dominio del mercado exportador cinematográfico estadounidense en Cuba, Centro y Sudamérica y después de finalizar el conflicto bélico comenzó a languidecer la época dorada del cine mexicano, como consecuencia de factores diversos que oportunamente examinaremos.

La política estadounidense antes descrita utilizada para favorecer a la cinematografía mexicana en detrimento de la argentina, se manifestó también en Cuba en el aumento de la distribución de película virgen de la Kodak, entre otros materiales distribuidos por la ORPA, que según las informaciones previas serían distribuidas equitativamente entre todos los productores cinematográficos nacionales, pero realmente el más beneficiado en Cuba fue el empresario cinematográfico cubano Manolo Alonso, lo cual le permitió producir la mayor cantidad de noticieros y películas durante el último lustro de 1940 y principios del decenio de 1950, aspectos que serán abordadas de forma más detallada en partes subsiguientes.

Continuará

Temática: Artes Visuales
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Lector crítico
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