La adrenalina corre por estos días en muchos rincones de la capital cubana. Es común encontrar a muchos jóvenes que, en claro desafío a Newton y la gravedad, realizan piruetas en las calles y escaleras de distintos espacios citadinos, o corren en desbandada por las arterias principales sobre sus patines, sin pensar en autos ni autobuses.
Cuba se hizo eco de este fenómeno desde los años 80, con la proyección en cines y videos, de filmes que mostraban este universo paralelo de deportes y ello propició un estallido en muchos de los jóvenes de la Iisla.
El parapente (salto en paracaídas), montañismo, senderismo y otros han reinado en el Mundo pero en nuestro país las calles han acaparado el espacio básico de estos deportes, siendo el BMX, skating (patineta) y los rollers (patines) las principales muestras de extremismo deportivo entre los jóvenes.
Innegable es la buena acogida que tiene la práctica de estas actividades en miles de aficionados y deportistas en la Isla, y la disposición institucional por desarrollarlas, a pesar de las dificultades económicas. 
El arte y los medios de comunicación comienzan con paso firme a reverenciar este proceso juvenil que, sin dudas, representa una etapa muy importante en el desarrollo de muchas personas como definitoria de gustos y responsabilidades.
Desde el lente: X- Games
La muestra fotográfica X-Games, del joven artista Juan Camilo Cruz, que por estos días se muestra en la galería Mariano Rodríguez de la Villa Panamericana y cuenta con el apoyo del pintor Nelson Domínguez, Premio Nacional de Artes Plásticas, supone uno de los acercamientos al tema desde el arte de los lentes y la luz.
Doce instantáneas que recogen, desde la visión subjetiva del artista, un panorama claro de la práctica de los deportes extremos en Cuba, en cuanto a competencias y desarrollo individual se refiere, pero con la particularidad de centrarse, ante todo, en la vida propia de los instrumentos (bicicletas, patinetas, patines) que propician la creatividad y pericia de sus ejecutantes, como entes propios dotados de una vida singular que alcanza su máxima expresión en los pies de sus dueños.
No hay miramientos; el color que ofrece un realismo poético, el blanco y negro con una profundidad devastadora, en lugares comunes del cubano, que podrá reconocer al solo mirarlos: la calle G del Vedado habanero, el patinódromo de la Polivalente Ramón Fonst ―donde se realizan competencias de estos deportes―, y el Paseo del Prado.
Estas imágenes no reflejan un discurso elaborado por el autor, pero sí rebosan una visualidad atrapante, cautivadora que motivó al joven fotógrafo a desarrollar ese tema.
Una mirada estética que, según Cruz, es diferente a la hasta entonces tratada con la fotografía y que con un carácter documental reverencia una escena marcada por la simbiosis de actualidad y adrenalina.
Los extremos desde el televisor…
Por otra parte, desde hace ya un tiempo la televisión cubana proyecta en el espacio dedicado a las aventuras cubanas una novedosa producción que posee como telón de fondo a las diferentes situaciones de la trama, la práctica de los deportes extremos.
Adrenalina 360 supone la manera audiovisual de acercar a los jóvenes, y a los ya no tanto, a este atrapante mundo de los deportes extremos que, a ratos, podría verse apartado por la sociedad que lo rodea.
Sería “extremar” mi opinión al decir que la trama de la historia se entreteje alrededor de este fenómeno deportivo, puesto que para nada resulta determinante su giro dramático; pero ya esto es harina de otro costal.
Resulta interesante la manera visual en que se trata el tema, siendo a veces las propias situaciones y ese entrelazamiento conceptual el que pone o propone el enfoque de estos deportes dentro de la trama; incluso la nueva visión de las féminas dentro del extremismo, siendo casi siempre estereotipado a los hombres.
Tanto X- Games como Adrenalina 360 se convierten en pasos importantes, junto a las diferentes competencias y espacios que la dirección deportiva del país establecen para su práctica, para el desarrollo de los deportes extremos en nuestro país, incluso siendo una visión artística la que suponga el empujoncito necesario para su legitimación ante la sociedad.
Imágenes: Cortesía del autor.