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Opinión
José Van der Gutch. Pedagogo y músico inolvidable Fecha: 2012-04-21 Fuente: CUBARTE
José Van der Gutch. Pedagogo y músico inolvidable
José Van der Gutch. Pedagogo y músico inolvidable

La cultura cubana tiene motivos para sentirse orgullosa de que entre las personalidades que aportaron notable prestigio a la mayor de las Antillas, en el siglo XIX, figura el maestro y pedagogo José Van der Gutch, nacido en Bélgica, en 1838.

Con razón el prestigioso crítico musical Serafín Ramírez valoró con acierto el talento  de aquel belga que a su juicio “se hizo notar por su fuerza de arco, tono robusto y claro, segura entonación, y por su arrojo sin igual”. Resultó verdaderamente significativo su recorrido como violinista y pedagogo desde que arribó a La Habana en la década de los años 60, afirmándose que  a través de él, así como de  Silvano Boudet, y José Domingo Bousquet,  llegó a Cuba la avanzada escuela francesa del violín.

Sin lugar a dudas, su aval musical alcanzado en Europa le abrió las puertas en varias instituciones cubanas, transmitiendo sus valiosos conocimientos a no pocos alumnos. De esa manera, se convirtió en profesor del niño Claudio Brindis de Salas, quien en el transcurrir de los años y sus estudios en Francia  llegaría a ser el violinista cubano de más fama mundial en su tiempo, ganador del primer premio en el Conservatorio de París.

Como era de esperar, para la empatía que existió entre el belga y el cubano fueron determinantes las excelentes cualidades que el maestro encontró en Brindis de Salas desde los primeros momentos como violinista, lo que propició que Van der Gutch decidiera organizar un concierto, en que se produjo la primera presentación en público de quien con el tiempo se conocería como El Paganini cubano.  En  aquella ocasión, y en el Liceo de la Habana, el público asistente fue testigo, el 18 de diciembre de 1863, de cómo un niño de solo once años asombraba por su arte en el dominio del violín. Más importante fue aquella actuación al ser acompañado el debutante por  Ignacio Cervantes y José Van der Gutch, dos grandes de la música.

Posteriormente, Van der Gutch integró el grupo de músicos que fundó en 1866 la Sociedad de Música Clásica, de corta duración debido al inicio, en 1868, de nuestras guerras por la independencia. En aquel momento fundacional, el nombre del belga se relacionaba a los de Manuel Saumell, Nicolás Ruiz Espadero, Carlos Anckerman, Anselmo López y otros.

Las actuaciones de Van der Gutch como violinista se sucedieron en los teatros habaneros, como fueron el Payret y Tacón, teniendo positivas valoraciones de la crítica especializada.  Por lo general, sus presentaciones eran organizadas por la Sociedad de Música Clásica, refundada en 1884 por el prestigioso pianista y pedagogo holandés Hubert de Blanck.  Dos años después, dicha sociedad se transformaría en la Sociedad de Cuartetos Clásicos para divulgar la música de cámara y donde permaneció José ―como primer violín― y Félix Van der Gutch.

Es de suponer la felicidad que siempre sintió José Van der Gutch al tener como alumno aventajado en el violín ―desde los siete años de edad―, a su hijo Félix, nacido en 1864 como resultado del matrimonio con la cubana María del Carmen López, hermana de Anselmo López. Grandes éxitos obtendría  Félix como músico y pedagogo, sobre todo en el exterior. Actuando en varios escenarios de Estados Unidos llegó a integrar la  Orquesta Sinfónica de Nueva York. Participó, además, en importantes veladas patrióticas organizadas en la emigración como parte de los preparativos para reiniciar la guerra por la independencia de Cuba, lo que lo llevó a conocer personalmente a nuestro José Martí.

Por lo antes apuntado, no es de extrañar los reconocimientos realizados por Martí a José y Félix Van der Gutch, debido a sus méritos personales y musicales.  Es más, cuando el primero falleció el 21 de abril de 1892, nuestro Héroe Nacional escribió en el periódico Patria, el 30 de abril de 1892:

Una misma desdicha priva al arte cubano de un hijo que miraba como suyo, y deja sin padre a un amigo a quien todos estimamos.  El artista Van der Gutch, compañero de todos nuestros prohombres de la alta música acaba de morir.  Sea consuelo al hijo el renombre merecido de su padre. Y el padre pudo morir en paz, porque en su hijo continúa su mérito.

Como es de colegir, Martí hizo una justa valoración de quien hubo de abrazar a la patria cubana, como la suya propia.

 

 

 

Imagen: Internet

Temática: Música
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Lector crítico
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