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Opinión
La eterna rumba de Serapio Fecha: 2011-12-28 Fuente: CUBARTE
Estatua de Serapio realizada por el artista Félix Madrigal.
Estatua de Serapio realizada por el artista Félix Madrigal.

Llegó de clave y rumba, de pasacalle comparsero, de la esencia más genuina de la cultura popular en Sancti Spíritus y el día 25 de diciembre se nos fue de la vida física. Fue, seguirá siendo Gerardo Echemendía Madrigal, el Serapio de Si tú pasas por mi casa, que permanente nos ofreció ejemplares lecciones de humildad desde la grandeza.

Formado en el ambiente de los coros de clave de la primera mitad republicana y en las festividades del Santiago, asumió la síntesis de un proceso de identidad que superó el efecto eventual de una convocatoria, porque se dimensiona para afirmar un centenario transcurso de identidad.

A comienzos de la década del sesenta del pasado siglo, se incorporó como cantante y maraquero, al único coro de clave de Sancti Spíritus, bajo la dirección de Rafael Gómez, Teofilito,  en tanto su gradual superación le facilitó el acceso a componer otros temas muy asociados a la ciudad y a su imaginario, sin lastimar la pureza del impulso popular.

Son de su autoría los boleros, Oh Teresa, Mi novia idolatrada, la clave Escúchame, la rumba Lluvia de oro y un sinnúmero de pasacalles que se encuentran no sólo en el repertorio del Coro de Clave, sino en el de las principales agrupaciones trovadorescas del territorio, pero sin dudas fue la rumba Si tú pasas por mi casa la de mayor reconocimiento dentro y fuera de Cuba.

Compuesta en la década del cuarenta del siglo anterior, no sólo fue asumida con prontitud y agradecimiento por los músicos locales, sino que muchos músicos cubanos la incorporaron a su repertorio y la extendieron también a otras latitudes.

En los últimos años recibió un mayor reconocimiento público por su obra, y la prensa y las instituciones hicieron énfasis en su productiva trayectoria, sin que esto represente el final de un compromiso que se debe materializar sobre todo, en la orientación hacia generaciones por  venir.

Un día el artista Félix Madrigal lo incorporó a su proyecto de esculturas interactivas. Entonces desde la entrada del boulevard de Sancti Spíritus parece que nos acompaña, en una de las mejores representaciones logradas por el escultor, con una actitud de seguro cinetismo convocador. Ese es un tributo que Serapio disfrutó a tiempo, ahora periodistas e investigadores, músicos y promotores tiene la responsabilidad de que su obra intangible no muera, como debe activarse toda la obra que él dictó para que con su muerte, no desaparecieran ni se deformaran, las rumbas y las claves que una vez en lejana infancia y juventud, aprendiera de sus mayores, porque era el último de los testigos que vivenciara aquel ambiente en el que los coros, constituían la expresión fundadora y primordial de la trova espirituana .

En la mañana del 26 de diciembre a los ochenta y seis años, se fue a la tierra acompañado de las voces de su coro, de sus rumbas compuestas y aplaudidas, de la tristeza de su pueblo que se empeña en recordarlo en la sencillez que nunca reclamó elogio a la merecida grandeza.

Es por esas virtudes asumidas de antigua herencia, que su muerte es un desgarramiento tan profundo como inevitable, al igual que será inevitable recordarlo con los periódicos del día debajo de su brazo, recorriendo con su cuerpo magro e imprescindible, las calles generosas de la ciudad que lo escuchará por siempre cantar: Si tú pasas por mi casa

 

 

Imagen: Internet

Temática: Música
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Lector crítico
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