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Opinión
La Fiesta del Día de Reyes: Símbolo de la Identidad Cultural de La Habana Fecha: 2012-02-08 Fuente: CUBARTE
Se hacía creer a la población infantil que los juguetes eran triados por los Reyes Magos a aquellos niños que cumplían sus deberes cristianos.
Se hacía creer a la población infantil que los juguetes eran triados por los Reyes Magos a aquellos niños que cumplían sus deberes cristianos.

El origen y evolución de la fiesta del día de Reyes es un tema universal, pero en nuestro país exige cierto estudio, ya que numerosos aspectos de la misma quedan aún por esclarecer. Si bien es cierto que nuestro Fernando Ortiz dedicó un extenso trabajo que brindó numerosos datos al respecto, todavía existen interrogantes muy interesantes que ameritan atención.

El desarrollo histórico que tuvo la festividad, su evolución respecto a los distintos elementos que la conformaron y su devenir resultan puntos claves en los cuales nos  apoyarnos a fin de realizar esta investigación.

Prestigiosos especialistas han tocado algunos aspectos de la festividad en trabajos mayores que aluden a la fiesta popular tradicional en general. Nos resultó muy útil un artículo inédito que gentilmente me permitió consultar el Dr. Isaac Barreal, los artículos publicados por el Dr. Argeliers León y un informe de Fernando Ortiz presentado en la sociedad de Estudios Afrocubanos el 1ro. de junio de 1959. Fue necesario continuar la búsqueda bibliográfica conjugándola con las fuentes orales a fin de obtener más datos que ayudaran a esclarecer fechas y lograr una cronología aceptable que conjugara todos los elementos hasta alcanzar conclusiones válidas.

Nuestro sabio etnógrafo Don Fernando Ortiz, con su visión acostumbrada escribió una vez: Es cosa curiosa para los que siguen ―aunque de lejos los estudios sociológicos―, notar cómo ha sido descuidado el de las fiestas populares. La agonografía, que en tiempos remotos, de formalismos casi sagrados, estuvo cultivada con favor, hoy parece olvidada en un desván de la inteligencia sin haber merecido la regeneración positiva que han alcanzado otras ciencias igualmente arcaicas como la alquimia y la astrología, por ejemplo.

Para enfatizar el principio etnológico añade: ....ello es verdaderamente de sentir, porque las observaciones agonográficas que se intercalan en estudios generales de sociología, no pueden reflejar sobre el interesante tema luz alguna que vaya perpendicularmente a alumbrarnos su fondo y a hacer brillar sus características.

Los hispánicos y sus descendientes realizaban en La Habana los festejos de Carnestolendas de acuerdo a la costumbre religiosa vigente en el viejo mundo en tiempo de Cuaresma. Desde fines del siglo XVI las manifestaciones carnavalescas se expresaron en las cabalgatas de enmascarados y carreras de caballos, con simulacros de torneos ecuestres representativos de la rivalidad de bandos opuestos. Estas mascaradas o comparsas ecuestres se conocían en Cuba con las denominaciones de mamarrachos, gamarrachos o moharrachos, las cuales servían también para celebrar las Fiestas Patronales más conocidas, como las de San Juan y San Pedro. La palabra en cuestión hacía alusión a la forma extravagante de vestir los jinetes. Los disfraces constituían muchas veces burlas a las autoridades civiles y eclesiásticas, por lo que se registra su prohibición a partir del año 1676. A estos elementos se incorporaron otros utilizados en las fiestas del Corpus: los gigantes o muñecones, la comparsería y aquellas invenciones que llevaban carros como la tarasca. Durante varios domingos la aristocracia habanera hacía bailes llamados “domingo de piñata”, “domingo de la vieja” y “domingo de la sardina” en sociedades, y residencias al estilo de las piezas de cuadro que practicaba la burguesía europea. Esta fue una de las causas que contribuyó a que el Carnaval en Matanzas y La Habana poseyera la característica de espectáculo, con pobre participación popular.

El día de la Epifanía de Nuestro Señor, o Día de Reyes (6 de enero) fiesta de la liturgia católica, fue marco propicio para que los cabildos de negros en Cuba salieran a las calles, con el objetivo de hacer un recorrido que finalizaba en el Palacio de los Capitanes Generales. Según la leyenda cristiana este día está dedicado a los tres magos que adoraron en Belén al recién nacido Mesías. Se les conoce por Reyes Magos al asociarse a su rico linaje, representados por coronas, mantos y ricas capas reales.

El origen de este llamado “Carnaval Negro” ha provocado varias discusiones: unos opinan que los negros imitaron a la tropa que pedía el aguinaldo el día 6 de enero acompañados de pitos, tambores y cornetas, mientras otros entienden que los negros festejaban al rey negro Melchor, Santo que por ser de su raza habían adoptado como su Patrono Celestial. Fernando Ortiz se inclina a pensar que los negros imitaron la costumbre practicada por los esclavos del Rey en América, que acudían a pedir el aguinaldo al representante de su amo. Opina Don Fernando que... con el tiempo acudieron los demás esclavos solicitados quizás por los mismos gobernadores que encontraban así un modo de sostener una fiesta popular y captarse las simpatías de los esclavos en general de cuya adhesión no se estuvo nunca muy seguro según se ha dicho.

Este día fue escogido por los Capitanes Generales y Virreyes para recibir las muestras de vasallaje de los pueblos que oprimían. Señala acertadamente Argeliers León que... para el colonialista la representación que se lograba con esta fiesta del Día de Reyes era una concesión que se daba él mismo y creyó dar esparcimiento, una vez al año, a costumbres extrañas que conservaban aún unos seres a quienes consideraba menos que a los animales. (1)

Rememoraban de esta forma la concesión que practicaban los grandes señores de la antigüedad, alternando en el día de la fiesta con los esclavos y servidores, en un festín que repetía antiguas prácticas de magia propiciatoria. La realidad impuesta al negro por el colonialista lo obligó a adoptar nuevas forman que conservaran, aunque fuera parcialmente, algunos elementos de sus culturas originales, lo que dio lugar a la gestación de una cultura criolla.

Muchos investigadores relacionan esta fiesta con las que celebraban en África y América, y hallan puntos de contacto y analogías significantes pero no es menos cierto que en Cuba no se ha llegado a conclusiones sobre su origen y relación con las tradiciones de otros pueblos. (2)

La fecha oficial en que se inició esta fiesta en Cuba se desconoce, algunos, sin mencionar fuentes, señalan el año 1764, su suspensión definitiva se produjo mediante el bando que decretaba su prohibición de 19 de diciembre de 1884, cuatro años después de la abolición de la esclavitud de Cuba, y el bando posterior de 4 de abril de 1888 en que se ordena la transformación de los Cabildos en Cofradías Católicas. Esta medida tenía por fin el evitar que los negros se unieran en afanes comparativos una vez que fueran liberados como esclavos, idéntica intención reflejada anteriormente cuando se autorizó oficialmente la existencia de los Cabildos. Recuérdese que no podían formar parte de ellos los negros que no fueran de nación, es decir, los libres y los criollos mulatos; siguiendo el criterio de no facilitar la compenetración de éstos con los restantes, a manera de prevención.

Existe la certeza de que esta fiesta se celebraba en todas las grandes poblaciones de Cuba aunque no con el esplendor y la concurrencia de la capital. Hay descripciones del 6 de enero o Fiesta de los Diablitos en Matanzas y Camagüey así como en Güines, pueblo de la provincia La Habana con características rurales. Un autor anglosajón refiere el Día de Reyes en esta última localidad en el año 1844.

(...) Ese día se concede casi ilimitada libertad a los negros. Cada tribu, después de elegir a su rey y su reina, recorre las calles con una bandera que ostenta pintados el nombre de la tribu y las palabras ¡Viva Isabel! Con el escudo de España. (3)

Continúa describiendo el regio vestuario de sus majestades y su corte. Califica la fiesta como parada, la cual presidía un negro atlético que ejecutaba una danza salvaje .En Matanzas, según la Memorias de Lola María Ximeno, sucedía lo mismo.

Otras ciudades que efectuaban la festividad fueron Bayamo, Camagüey, Sancti Spíritus, Remedios, Trinidad y Santiago de Cuba. Consistían estas en celebraciones públicas con tómbolas y entrega de juguetes, así como venta de bebidas y comidas típicas. Incluía un programa religioso con misas, salves y procesión. Los informantes plantean que se trataba de una tradición del siglo pasado con variados juegos y competencias, entre ellos las corridas de cintas, de bicicletas, sacos y lidia de toros. En ocasiones se quemaba un muñeco o mono.

Al igual que en la capital la fiesta degeneró durante la República hacia el comercialismo y la politiquería. Se organizaba distribuciones de juguetes con abundante campaña publicitaria y los comerciantes, gobernantes y candidatos a cargos públicos hacían todo tipo de ofrecimientos para lograr mayores ventas. Se hacía creer a la población infantil que los juguetes eran triados por los Reyes Magos a aquellos niños que cumplían sus deberes cristianos. Con el tiempo se confeccionaban nacimientos del niño de Belén con los Reyes Magos, los cuales adornaban comercios y casas particulares, a las que se añadió en la neo-colonia el árbol de Navidad profusamente adornado.

Se afirma frecuentemente que la génesis del carnaval habanero es la fiesta del Día de Reyes o 6 de enero. Sobre este particular, Fernando Ortiz, quien posee el trabajo más analítico sobre la festividad, señaló: ... Pero no todos los negros ingresaban en los Cabildos, que los criollos, y algunos negros de nación, lo tenían a menos. Y en vez de colgarse aquellos salvajes adefesios que constituían los trajes de sus paisanos, vestíanse por los figurines de París. La elegancia consistía en la exageración de la moda; por eso el sexo débil tenía preferencia por las cintas, moños, flecos, grandes aretes, vistosas mantas, profusión de sortijas, pulseras y contraste de colorines. En el sexo fuerte se traducía esta preferencia por el marcado propósito de agrandar los cuellos, lucir rizada la pechera de la camisa, abultar la corbata y escoger el género de los pantalones y el chaleco con las cintas más señaladas. (4)

Ya con anterioridad, en el siglo XVI, más exactamente el 10 de abril de 1573, se produce la primera integración del negro a una festividad pública cuando el cabildo habanero ordenaba que los negros “horros” se unan a Pedro de Castilla en la procesión del Corpus Christi con sus invenciones. Su actuación consistía en bailar, cantar en sus lenguas o en español bozal, desfigurando las palabras en una especie de jerigonza, realizando contorsiones y gestos, coreografías de carácter religioso y.... hasta improvisaba décimas y escenas dramáticas con las que suelen ganar algunos reales. (5)

En documentos pertenecientes al Procurador del Cabildo habanero, Bartolomé Cepero, del año 1568 se pide que se remedie... escándalo que hacen negros e negras de esta Villa que se llaman reyes e reinas y hacen juntos a otras consultas. Añade María Teresa Rojas que...  se adivina que se trata de angolas que celebran sus ritos y “juegan”, como se dirá más tarde, a uso de su tierra. (6)

El propio Don Fernando apunta en su citado trabajo que.... No solamente el Día de Reyes fue ocasión de fiestas callejeras de los cabildos, si bien en los años últimos de esos festejos sí se limitaron a tal día...

Anteriormente, durante el siglo XVIII y comienzos del XIX, el 8 de septiembre, acudían los cabildos a la ermita, hoy parroquia de Montserrate. Rosaínz, en un artículo sobre dicha fiesta en Matanzas en 1881 (citado por Ortiz), escribía: ...También protegió esta ermita la clase de color. Con sus cabildos de ararás, lucumíes, congos, etc.; y banderas desplegadas concurrían a ella el día de Nuestra Señora de Regla, vistiendo los más de los negros en traje de etiqueta con anchas bandas de raso los capataces o reyes de cabildo, y bastones, algunos de éstos de costo, de gruesa madera de India; los más con puños de plata. Las damas etiópicas vestían con lujo y elegancia, luciendo grandes quitasoles y costosas sombrillas. (7)

Un somero recuento económico-social arroja que todo ello fue posible, entre otras razones, porque  la población mestiza aumentó rápidamente y ya en el año 1830 se elevaba el número de 9 225 personas de las cuales 8 215 eran libres.

Entre los años 1820-1845 el negro alcanzó un lugar destacado en la economía habanera, logrando que se le considerara un factor en las relaciones socio-económicas. Debido a la solvencia de la pequeña burguesía artesanal urbana, los hijos de los antiguos esclavos se convierten en esclavistas, adaptándose de esta forma al patrón impuesto por los colonialistas. Los Cabildos y los batallones de pardos y morenos leales influyeron de forma decisiva en la evolución social de la población de color. Hasta el año 1884 en que se eliminan los principales personeros de este estamento a causa de la Conspiración de la Escalera, la población de color libre tuvo posibilidades de desarrollar formas festivas al mismo tiempo que se integraba a las establecidas a través de los Cabildos, los bailes de cuna y públicos, que como los domingueros y de carnaval eran muy populares. (8)

No existe fecha exacta que fije la aparición de la fiesta del Día de Reyes, sin embargo, y a juzgar por las referencias escritas, ello ocurrió bien entrado el siglo XIX. El artículo más antiguo aparecido sobre el tema es el de A. García publicado en “El Faro Industrial” el 6/1/1842, al que sucedieron otros en el año 1859, 1866 y 1891. Es decir, que hacía ya dos siglos que el negro participaba públicamente en manifestaciones festivas y que si bien la fiesta del 6 de enero constituyó la más importante, no fue ni la primera ni la única, más bien la culminación de un proceso que comenzó desde el siglo XVI.

También Ortiz hace una acertada deducción  en su informe a la Sociedad de Estudios Afrocubanos el 1/6/1959: Los Cabildos de Nación nacieron o desaparecieron o fueron cambiándose en asociaciones mutualistas y de recreo; pero las comparsas contemporáneas de aquellos fueron subsistiendo con variada suerte, según los caprichos de los gobernantes, prohibiéndose cuando la Guerra de Independencia y reapareciendo después, cuando el pueblo creyó haber ganado definitivamente sus libertades.

Aquí ya se establece una distinción fundamental entre Cabildos de nación y comparsa, aclarándose que no era lo mismo ni tuvieron igual destino.

El Dr. Argeliers León nos ayuda a aclarar más la idea cuando afirma: ....Conjuntamente con las representaciones de los Cabildos de Nación, donde los escritores de la época coinciden en que mantenían las diferencias tribales, otras dos manifestaciones carnavalescas se distinguieron, aunque no fueron vistas en sus contextos diferenciales sociales, más que de una manera muy somera. Una fue la que más tarde se distinguió por comparsas, y el otro el que se reconoció por tandas, partidas, mojigangas, peludos y kokorícamos, como se recoge todavía de viejos informantes. Estos últimos recorrían los barrios en... número de cuatro o seis a lo sumo, con marugas, sonajas, güiros o cascabeles, o cantando a secas, sin ton ni son y con monotonía exasperante unas tonadas chillonas que penetran hasta lo más intrincado de las habitaciones. (9)

El Dr. Barreal, otro estudioso, abunda sobre el tema cuando señala que media un largo período de tiempo hasta la aparición de nuevas formas carnavalescas que guardan alguna semejanza con aquellas manifestaciones que tipificaban el Día de Reyes. Opina que las comparsas trataron de imitar algunas veces determinados aspectos que recuerdan los Cabildos, pero que  esta reconstrucción era  más bien obra intelectual de quienes pretendían revivir estos aspectos basándose en los grabados de Landaluce, Mihale y otros grabados de la época. (10)

Cuando todavía no se celebraba la fiesta de Reyes las comparsas se integraron espontáneamente en los barrios habaneros y utilizaban como época de salida las Carnestolendas festejadas por los blancos en bailes y paseos públicos.

Es importante tomar en cuenta que los bailes públicos comienzan a celebrarse, desde el año 1792 (siglo XVIII). La referencia más antigua de un baile de carnaval pertenece al año 1833 a la que sigue un artículo titulado “Idea de un buen bayle” de González del Valle, quien en 1841 escribe acerca de los bailes de carnaval que se celebraron en distintos salones y teatros de nuestra ciudad con máscaras y disfraces. Estos paseos al evolucionar en la época republicana crearon un jurado que otorgaba los premios desde una glorieta.

Los Cabildos sufrieron sucesivas prohibiciones y permisos para sus salidas hasta que en el año 1788 son arrojados a la parte extramuros de la Ciudad ante el temor de su influencia, pretextando para ello su modo escandaloso de divertirse y finalmente, como ya apuntamos, prohíben la fiesta del 6 de enero en el año 1884.

La primera noticia de un carnaval estructurado y organizado como lo conocemos hoy data del año 1902 en que por medio de un mandato alcaldicio se regula el itinerario de la fiesta y otros aspectos organizativos.

No existe, pues, una línea de continuidad entre aquellas formas de expresión colectivas africanas y estas otras manifestaciones folklóricas que ha venido celebrando el pueblo habanero, con notables alternativas y una forma muy desigual de desarrollo.

Queda demostrado que existió un paralelismo entre la celebración del carnaval blanco y el negro y aún entre la fiesta de Reyes y comparsas de barrios formadas por negros criollos, muchos de los cuales no se integraban a los Cabildos, los que salían a realizar sus recorridos cuando los blancos comenzaron a celebrar su fiesta en lugares públicos, según señalamos con anterioridad.

Los Cabildos gozan de permiso para sus salidas entre 1823-32, en 1833 se celebran bailes de carnaval, en 1841 se escribe el primer artículo descriptivo sobre un baile y paseo de carnaval pero un año después, en 1842, aparece un trabajo periodístico también que narra la fiesta de Reyes. Posteriormente, entre 1844 y 1852, los hechos evidencian la crisis de los Cabildos cuando muchos pardos y morenos mueren o son encarcelados por los sucesos conspirativos y tras la abolición de la esclavitud se les obliga a convertirse en Cofradías Católicas por la ley de asociación del año 1888, concluye en 1884 al ser prohibida definitivamente la fiesta del 6 de enero.

Al siglo XX únicamente corresponde la constitución de la fiesta de carnaval ya de forma oficial y la incorporación de comparsas y carrozas como elementos estables.

Las fechas (a partir del año 1914) evidencian los sucesivos permisos y prohibiciones de las autoridades respecto a la salida de las comparsas tradicionales, hasta el año 1937 en que reaparecen.

 

Notas:
(1) León, Argeliers: Folklore cubano. Vol. I-II-III y IV, pp.104 y 105.
(2) Ortiz, Fernando: La antigua fiesta afrocubana del Día de Reyes, pp.10 y 20.
(3) Wundermann, Jhon: Notas sobre Cuba, 1989, p.102.
(4) Ortiz, Fernando: Ob. cit., pp.11 y 12.
(5) Leal, Rine: La selva oscura. t. I, p. 74.
(6) Rojas, Ma. Teresa. Algunos datos sobre morenos, esclavos y horros en la Habana del siglo XVI. Miscelánea de estudios dedicados a Fernando Ortiz, vol. II, 1956.
(7) Ortiz, Fernando: Ob. cit., p.19.
(8)  Deschampas Chapeaux, P: El negro en la economía habanera del siglo XIX,    1971.
(9)  León, Argeliers: Ob. cit., p.107.
(10) Barreal, Isaac: Notas acerca de una teoría de la fiesta. Art. inédito. 

 

Imagen. Internet

Temática: Cultura General
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