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Opinión
Mella, Rubén, y Machado(1) Fecha: 2010-08-21 Fuente: CUBARTE
Mella, Rubén, y Machado(1)
Mella, Rubén, y Machado(1)
Agosto es un mes abundante en acontecimientos históricos que han marcado hitos en el proceso nacional liberador cubano y en los cuales lo mejor de la intelectualidad cubana ha tenido especial destaque junto al resto de los sectores sociales participantes, especialmente su clase obrera.

En este ámbito podrían recordarse la fundación del periódico La Voz Obrera, en 1904; la publicación, en 1905 de Verdades del Socialismo, de Carlos Baliño, primer estudio de esa magnitud que se escribe en Cuba sobre el socialismo marxista; el desmontaje de la maniobra politiquera mediante la cual el presidente Menocal organizó, en 1914, un Congreso Obrero Nacional para intentar, infructuosamente, la creación de una organización obrera obediente a su mandato; la importante conferencia dictada por Mella en el Palacio de Torcedores, titulada Una tarde bajo la bandera roja; la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba y del primer Partido Comunista de Cuba, ambos en 1925, y el formidable movimiento huelguístico dirigido por Rubén Martínez Villena, como ideólogo de ambas agrupaciones y que culminó con el derrocamiento de Machado el 12 de agosto de 1933.

Muchos más podrían señalarse pero, en verdad, Mella fue asesinado el 10 de enero de 1929, Rubén falleció el 16 de enero de 1934, y el distinguido intelectual Pablo de la Torriente Brau, también trascendente luchador antimachadista y combatiente internacionalista, amigo y compañero de lucha de ambos, cae heroicamente en el Cerro de Majadahonda el 19 de diciembre de 1936, cuando decidió empuñar la pluma y el fusil en la defensa de la República Española.

He decidido incluir, como título de este trabajo, Mella, Rubén y Machado, perteneciente a un artículo poco divulgado de Pablo de la Torriente Brau, porque es una evocación justa que simboliza la presencia y participación de los intelectuales cubanos, en la fundación del primer Partido Comunista, el 16 de agosto de 1925, hace exactamente 85 años, y en la derrota de Gerardo Machado el 12 de agosto de 1933.

Rubén, más que el abogado, era el amigo de Mella y su compañero inseparable en las lides revolucionarias estudiantiles y obreras cuando decidió enfrentar al mismísimo Machado para exigirle la liberación del comunista que, en diciembre de 1925, moría de hambre por su causa.

Cuando Pablo narra en su artículo la inesperada entrevista de Rubén con Machado en la casa del entonces Secretario de Justicia, Jesús María Barraqué, el 12 de diciembre de 1925, relata como Rubén se encontraba entre los asiduos a la Quinta del Centro de Dependientes para acompañar, aconsejar y estimular al amigo, y que después informaba acerca del proceso que marcaba su agonía. Simultáneamente trabajaba sin descanso por su libertad desde el bufete de Fernando Ortiz como su abogado y en esfuerzo febril para movilizar a la opinión pública del patio e internacional a favor de preservar la vida del joven dirigente.

Pero, a pesar de todo, describe Pablo, Mella se moría... , y sobre Gustavo Aldereguía y Villena, su médico y su abogado, recayeron los papeles de domadores de aquel tigre suelto, refiriéndose a Machado.

Se imponía detener la maniobra asesina del tirano, y ambos decidieron buscar la entrevista con el “Presidente”. No hubo que solicitarla. Cuando Rubén, acompañado del capitán Muñiz Vergara, iniciaba la gestión en la casa del entonces Secretario de Justicia, Jesús María Barraqué, llegó Machado. El enfrentamiento fue inevitable.

Muñiz Vergara habló primero. Se dirigió a Machado, le presentó a Rubén, le habló de las virtudes de Mella, y le pidió que autorizara su excarcelación bajo fianza.

La respuesta del dictador no se hizo esperar: “Mella será un buen hijo, pero es un comunista... Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino... ¡Y eso no lo puedo permitir!”

Ya Rubén no pudo contenerse, preso de la ira y con tono desafiante le espetó: “¡Usted llama a Mella comunista como un insulto y usted no sabe lo que es ser comunista! ¡Usted no debe hablar de lo que no sabe!”

Narra Pablo que, “ante la varonía y el sentido de la dignidad de Rubén...” Machado, “se replegó como un tigre que iba a saltar”, y con esa furia le contestó: “Tiene usted razón, joven... Yo no sé lo que es comunismo, ni anarquismo, ni socialismo... Pero a mi no me ponen rabo, ni los estudiantes, ni los obreros, ni los veteranos, ni los patriotas... ni Mella. ¡Y lo mato, lo mato!...”

A renglón seguido, los acompañantes de Machado lo rodearon y arrastraron hacia el auto mientras Rubén, irritado, increpaba al dictador.

De inmediato, aún en el patio de Barraqué, le expresó Rubén a Muñiz Vergara:

¡Yo no lo había visto nunca; yo no lo conocía; sólo había oído decir que era un bruto, un salvaje! ¡Y ahora veo que es verdad todo lo que se dice! ¡Pobre América Latina, pobre América Española, capitán, que está sometida a estos bárbaros! ¡Pero éste no es más que un bárbaro, un animal, un salvaje... una bestia!...

Pero ya Machado no escuchó las últimas palabras encolerizadas de Rubén porque, como señala Pablo... “¡El tigre, una vez más, huía acobardado ante el hombre!... ante los ojos inflexibles de Rubén, quien ¡Fue el domador que a latigazos penetró en la jaula de los tigres rugidores! [...] ¡Más ninguno de ellos se atrevió a lanzar el zarpazo!”

De vuelta al bufete, al narrar a sus amigos el enfrentamiento y satisfecho por sus insultos, comentó: “Ese es un salvaje... un animal... una bestia... Es un asno con garras,” retrato con el cual definió para la historia al dictador.

Aquella entrevista, sin dudas, fue una importante contribución a la excarcelación de Mella pues Machado, personalmente, y de seguro muy a su pesar, comprendió hasta dónde se llegaría para conseguir la excarcelación del líder y la fuerza y valentía con la cual se lucharía contra su régimen.

Mella fue asesinado por Machado el 10 de enero de 1929, Rubén moría el 16 de enero de 1934 después de ver caer al tirano y conseguir una unidad más madura del movimiento sindical cubano. Como comentara de manera insuperable de Pablo al respecto, Machado “destruyó de un zarpazo cobarde el esplendor glorioso de la juventud de Julio Antonio Mella y destrozó con el destierro, el invierno y las luchas, la pequeña vitalidad generosa de Rubén Martínez Villena...”

Dos años después, el propio Pablo de la Torriente, otro adalid de la unidad revolucionaria del pueblo cubano, caía heroicamente en Majadahonda, cuando decidió defender, con la pluma y con las armas, a la República Española, escribiendo una de las bellísimas páginas de la historia del internacionalismo revolucionario cubano.

Pero la trágica caída y a destiempo de hombres tan enormes, no impidió que el Partido Comunista de Cuba que ellos ayudaron a forjar, conducido por hombres como Fabio, Blas, Marinello, Jesús, Lázaro y muchos otros, continuara sembrando virtudes en la conciencia popular, haciendo de la lucha por la conquista de la justicia social, patrimonio del pueblo cubano, convencidos de que a ella sólo podría llegarse a través de la unidad popular conciente en la lucha contra el imperio.

Ellos y muchos otros fueron extraordinarios artífices de la cultura de la unidad y del patriotismo, en tanto supieron comprender a la revolución, muy tempranamente y desde la experiencia nacional, como hecho cultural. Con esa convicción asumieron el desarrollo de la preparación cultural del cubano, en su sentido más amplio, como la primera de sus tareas. Tal decisión recuerda aquella máxima del también más universal de nuestros intelectuales, el Héroe Nacional José Martí, cuando afirmó que era imprescindible ser cultos para ser libres, aprehendida por sus continuadores.

Políticos, filósofos y cientistas sociales de las más diversas disciplinas y credos han gustado de adjetivar a los intelectuales. Así nos encontramos con los calificativos de ¡intelectuales de izquierda, vanguardia intelectual, intelectuales comprometidos, intelectuales orgánicos y muchos otros, hasta llegar, entre las más recientes, a la de intelectuales públicos. ¡

Al hacer un balance del proceso revolucionario cubano desde el siglo XIX, y muy especialmente al cumplirse, este 16 de agosto, 85 años de la fundación heroica del primer Partido Comunista de Cuba y todo el proceso que le precedió, prefiero adjetivar a los intelectuales revolucionarios cubanos como intelectuales patriotas, convencidos de que patriotismo, en esta tierra, significa también antimperialismo. El calificativo de intelectualidad patriótica antimperialista es, para orgullo de la cultura nacional, el concepto que identifica, desde el principio de los tiempos, a lo mejor de intelectualidad cubana, privilegio muy especial que distingue a nuestra nación y a nuestra nacionalidad.

Nota:

(1) Título de valioso y esclarecedor artículo publicado por el destacado intelectual revolucionario e internacionalista Pablo de la Torriente Brau, en el periódico Ahora, en enero de 1935 y que se reproduce en el libro: Pablo de la Torriente Brau. El periodista Pablo. Crónicas y otros textos (1930-1936), con Selección, prólogo y notas de Víctor Casaus, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989, pp. 288-300.

Todas las citas que aparecen en este trabajo son tomadas de ese artículo.

Temática: Cultura General
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Lector crítico
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