Recientemente hemos conocido del fallecimiento del gran maestro del diseño gráfico cubano, Eladio Rivadulla. Incansable en su quehacer creativo que dedicara con integridad a las instituciones culturales cubanas, cultísimo interlocutor, intachable en su compromiso artístico con la Revolución cubana, siempre afectuoso y dispuesto a ofrecernos su enorme saber en las artes gráficas a quienes le conocimos, su obra y figura será presencia perenne no solo en la historia de nuestro arte sino también en la memoria afectiva de aquellos que laboramos día a día por la cultura cubana.
Ejemplo impecable de laboriosidad creadora, Rivadulla es uno de los diseñadores cubanos de una obra gráfica que recorre 45 años de infatigable bregar, además de ampliar su creación a otras manifestaciones que incluyen a la pintura, el grabado, el dibujo y, además, el periodismo cultural.x
Es impensable referirnos a la serigrafía del cartel de cine cubano y a su historia sin encomiar su prolífica y valiosa obra. Fue iniciador y maestro en los inicios de la década del 40 de la serigrafía artística de tema cinematográfico.
Al ver sus carteles de ese período prerrevolucionario, se puede recordar cómo las fotos y tipografías dentro de los anuncios, gráfica influida por la de Norteamérica, cubrían entonces, enmarcadas en rótulos, toda la superficie exterior de los cines. Aquellos carteles de Rivadulla nos han quedado como repertorio del diseño sobre los filmes de antaño y nos convierte en conocedores de una parte no por documental, menos importante de la historia del cine. Una gráfica muy influida por la norteamericana. Recuerdo entre otros el cartel de Eladio de Cuba canta y baila (1951), con una detallada información de las entonces comparsas participantes, El Alacrán, Los Marqueses y La Jardinera.
Rivadulla fue el autor del primer cartel político de la Revolución. Creó e imprimió de súbito, al recibir de madrugada, la noticia de la entrada triunfal de Fidel en La Habana. .jpg)
A partir de esa fecha durante más de cuatro décadas su actividad fue incesante no solo como artista sino como docente, al enseñar en talleres y múltiples instituciones. Entre estas, la esfera editorial le debe la gratitud de sus contribuciones como diseñador e ilustrador, también la de haber formado a diseñadores y editores, a quienes también incluyó en su alumnado. La suya fue una creación que se abrió más allá del arte, y tocó temas políticos, deportivos, musicales, laborales y técnicos. Y que no circunscribió a su saber individual sino que extendió para dar continuidad en muchos que asistieron a sus conferencias, ponencias, y leyeron sus artículos.
Rivadulla fue honrado en vida por la cultura cubana que le otorgó decenas de reconocimientos, distinciones y premios, entre estos el de recibir el Premio Nacional de Diseño por la obra de la vida.
Pablo Armando Fernández se ha referido “a otro gran mérito y distinción del querido amigo Eladio Rivadulla, quien además de realizar una obra artística trascendente, vital y útil, ha creado con amor una familia buena y noble”.
Otras personalidades han honrado con sus textos, curadurías y encuentros con el público, su encomiable trabajo. Colega, junto a Nelson Herrera Ysla, de la columna de Artes Visuales Colores de Cuba del presente sitio Cubarte para el que los tres colaboramos, siento que aún no compenso el hecho de escribir estas líneas hoy, luego de haber asistido a varios de sus homenajes y exposiciones, escuchar sus testimonios que, con entusiasmo me comentara, para que fueran dados a conocer.
Autor del diseño de miles de carteles y libros, siempre elegante en su apariencia cuidada y en su trato gentil a todos, Rivadulla nos seguirá acompañando en su ejemplaridad, su aporte inestimable permanecerá en la historia de las artes visuales y del diseño gráfico cubano, nos ha dejado, además, el magisterio de su conocimiento y la evocación de su bondad.
Opinión
Rivadulla: Por siempre en la cultura cubana
Temática: Artes Visuales
Por: Carina Pino Santos
Fecha: 2011-04-01
Fuente: CUBARTE
Lector crítico