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Opinión
Un recuerdo para dos ausentes Fecha: 2012-02-04 Fuente: CUBARTE
DrCs. Julio Fernández Bulté
DrCs. Julio Fernández Bulté

En ocasión de la presentación pública del título Retrospección crítica de la Asamblea Constituyente de 1940 (Editorial de Ciencias Sociales, 2011) en la sede del Instituto cubano de investigación cultural Juan Marinello, recibieron especial recordación los carismáticos profesores de la Universidad de La Habana, DrCs. Julio Fernández Bulté y Dr. José A. Tabares del Real, fallecidos en el 2008 y 2001, respectivamente, y cuyas relevantes exposiciones  privilegian el mencionado volumen.

“Admiramos la huella que dejó en esta obra Fernández Bulté”, señaló la Dra. Lissette Pérez, especialista en Derecho constitucional de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de La Habana, en su elogio del insigne jurista, al destacar la importancia de la misma respecto a  “la contribución que los temas seleccionados pueden hacer a la historia constitucional  cubana, y aclaro, dijo, no a cualquier concepción o sentido histórico, sino a la Historia, en el entendido del más universal de los cubanos, José Martí, quien la reconoció como examen y juicio.

Por ello, enfatizó,  “el volumen deviene instrumento de explicación y profundización sobre el proceso constituyente, su entorno sociopolítico y económico que aquí se ofrece sobre una Constitución tan trascendental y polémica como la de 1940, y contribuirá a mejor entender el carácter unitario de la Revolución cubana y reafirmar que ‘para estudiar las posibilidades de la vida futura de los hombres es necesario dominar el conocimiento de las realidades de su vida pasada’,  porque solo gracias al conocimiento histórico se rescata el pasado y se forja el futuro”.

“Requiere especial atención, y a ello contribuye la presencia y la talla del magisterio de Julio Fernández Bulté, entre el conjunto de especialistas de otras ciencias sociales que esta obra reúne”, aseguró la presentadora,  “el hecho de que el examen de la Asamblea Constituyente y su producto constitucional, se realice principalmente desde una perspectiva histórica, al tiempo que analice y explique la esencia, el alcance y el significado para la historia nacional, de fenómenos trascendentalmente jurídicos. Es significativo porque demuestra que es posible, vital e imprescindible el estudio jurídico en las múltiples interacciones dialécticas que genera y condiciona, en relación con las circunstancias históricas de su nacimiento y desarrollo, en su repercusión social, y en correspondencia con la realidad política y socio-económica contextual, sin ofrecer dogmas hechos, como nos enseña el marxismo, sino puntos de partida para la ulterior investigación”.  

“Todo ello reafirma ideas medulares del pensamiento de Fernández Bulté, cuando nos decía a sus alumnos: No disponemos todavía de una teoría marxista del Derecho, pero es posible a partir de la metodología elaborada por Marx, establecer una línea de investigación y reconstrucción histórico-teórica crítica en torno al Derecho. Nuestras herramientas ―decía― deben ser las que nos brinda el arsenal científico del marxismo”.    

“Significa ello que ‘no se puede concebir a la ciencia social como algo que supone una realidad social única; que pretende resolver los problemas de naturaleza compleja de una sola vez y con una única y definitiva lógica interior’. En este sentido el libro puede también constituir una lección para una parte de la comunidad científica, que no siempre refleja en sus estudios, comprensión de la verdadera razón del carácter social del Derecho”.

“Hacia esta perspectiva nos dirige la obra  del profesor Bulté  ―afirmó quien fue su alumna, y colega en la docencia―;  un compendio científico de una vida consagrada al estudio, la superación, y la enseñanza rica en aportes y resultados científicos, muchos de ellos hace años introducidos en la docencia universitaria”.

“Julio fue un hombre bueno, un verdadero maestro y un magnifico profesional. Su legado científico constituye su más fiel retrato. No podrá existir un monumento mayor a su quehacer y su persona, que su propia obra; textos siempre didácticos.   Sentimos que sus letras pedagógicamente nos hablan; sus lecturas nos conservan la sublime magia de sus maravillosas clases; sus propuestas científicas son además de objetivas, sensibles, humanas, transparentes, por sobre todas las cosas, de esencia popular, comprometidas políticamente, escritas desde la izquierda, para la izquierda y para los pobres de este mundo, en el decir martiano. Todas ellas, de conjunto y cada una por sí sola a su vez, constituyen una proposición política-jurídica para la construcción de un mundo mejor”.

“Por lo que el que esta obra le haya sido dedicada In memoriam, nos enorgullece; confirma cuánta cultura es posible arropar bajo el Derecho. El fue un hombre culto y su obra es un compendio de aportes, especialmente de vocación histórica, que logran de la mixtura del Derecho con su historia una ciencia viva, conquistando con ello un salvamento de trascendental importancia para nuestra cultura jurídica”.

El elogio del Dr. en Ciencias Históricas,  José Antonio Tabares, fallecido una década atrás, estuvo a cargo de su colega, Berta Álvarez Martens, quien lo evocó desde su recuerdo del momento en que, según señaló, el “Claustro de Historia de la Universidad de La Habana, debió aceptar en el año de 1968 a José Antonio Tabares del Real, quien con méritos suficientes ganados en la lucha insurreccional, como Jefe de acción y sabotaje de la provincia Habana, se venía destacando en su interés y sus estudios por la historia nacional de la Revolución”.

“Pertenecía por aquel entonces a un grupo de combatientes formados intelectualmente que desde las filas de una ‘izquierda de la Habana’ aspiraban a que se asumiera la Revolución ―en su acción contra Batista― desde una perspectiva diversa, socialmente profunda y, ¿por qué no? culta”.

“Tabares, como le llamábamos, llenaba los espacios con un ímpetu desbordante produciendo resistencias más o menos fuertes, más o menos esenciales y cubría con nuevos estilos del actuar y pensar el ambiente en la escuela. No es caso evaluar ni menos juzgar hechos y momentos en los que todos participamos, pero este acercamiento no fluyó con facilidad”.

“Fue en el transcurso de las actividades conmemorativas por el centenario de 1868 que ante nosotros se destacó la personalidad de Pepe Tabares, su dinamismo y entusiasmo nos envolvía así como su sencillez, su pasión por el pasado histórico y su sentido de lo justo y lo humano. En Manzanillo, en La Demajagua, lugar en que se conmemoraron los cien años de lucha y en el que Fidel expondría su trascendental discurso el 10 de octubre de 1968, teníamos por hogar un ómnibus ―el de los pintados de blanco con asientos tiesos― ‘correctores de la más desviada de las columnas’. Dormimos por igual en tiendas de campaña que acostados a cielo raso en las calles pavimentadas que accedían al centro monumentario… y fuimos muy felices”.

“En la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz llegó a cubrir un espacio imprescindible, y creo, difícilmente sustituible. Desde su labor académica se impondría la recuperación de la memoria histórica de la lucha insurreccional y revolucionaria, desde las perspectivas que había sostenido en la década de los años 60 afanada entonces y después por ayudar a consolidar el tiempo histórico del triunfo de la Revolución de nuestra república”.

“Su capacidad para cohesionar personalidades y autores; la edición de obras y la realización de talleres históricos con un sello personal que lo distinguía, dejan entre nosotros, sus amigos y colaboradores, una huella”.

“En aquella casa, que fue y es la del maestro don Fernando Ortiz, vibraron en su atmósfera los últimos mensajes cursados entre Tabares y yo, que nos llegaron a través de nuestra querida Henriette y estos, como evocación final de nuestra amistad, permanecerán guardados entre los tres, asegurando para siempre el recuerdo de Pepe Tabares que quedará enriquecedoramente también en el recuerdo de todos”.

A cargo de Fernández Bulté se presentan las palabras preliminares, “En el camino hacia la constituyente” y las de clausura del taller homónimo, y Tabares del Real es autor de Fulgencio Batista y la Asamblea Constituyente de 1940. Les acompañan trabajos de investigadores de otras múltiples disciplinas: Política, Economía, Educación y Raza, además de sustanciosos Debates, y dos intervenciones especiales, “La Constitución de 1940 vista por los académicos cubanos que hacen estudios sobre Cuba en Estados Unidos”, a cargo del Dr. Carlos Alzugaray, y “El Programa del Moncada, La Historia me absolverá, y la Constitución de 1940”, abordado por el Dr. Mario Mencía, Premio nacional de Historia, 2011.

 

 

 

Imagen: Internet

Temática: Cultura General
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Lector crítico
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