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Opinión
Volvió el Fantasma al Lorca Fecha: 2012-03-26 Fuente: CUBARTE
Volvió el Fantasma al Lorca
Volvió el Fantasma al Lorca

Uno de los más míticos personajes dentro del teatro, la danza y la cinematografía universal cobró vida por estos días en la sala García Lorca del Gran Teatro de la Habana.

El Fantasma de la Ópera, obra del francés Gastón Leroux, con música de Andrew Lloyd Webber, llevada al lenguaje coreográfico por el maestro Eduardo Veitía, para el Ballet Español de Cuba (BEC), con ese toque de inspiración flamenca y española que caracteriza a la compañía.

El coloso de Prado se convirtió a momentos en los subterráneos de la Ópera de París; gracias al asombroso trabajo de la escenografía y las luces desplegado por la producción del BEC; así como por el matiz sobrio y sombrío que subyacía en la música y el baile, logrando un conjunto armónico en esa tripartida de caracteres en función de la búsqueda de una unidad.

De la danza qué decir… el baile español en sí mismo denota fuerza interpretativa sobre el escenario en la realización de los pasos coreográficos, en clara simbiosis con la  delicadeza innata que propone la dramaturgia. Pero en el Fantasma se le unía la teatralidad del rostro, el virtuosismo en la ejecución de cada giro y secuencia de pasos.

Lo que impacta de estas galas es la combinación de diferentes estilos dentro de las danzas españolas casi imperceptible en la narración verosímil de la versión de Veitía; ya fuera la tristeza escénica de las bulerías, la explosividad del fandango (en perfecta sincronía ejecutada por el cuerpo de baile de la compañía) o las sutilezas presentes en las Alegrías que representaron el Fantasma y Christine en los actos I y II respectivamente; existía un hilo conductor que tal parecía un solo momento coreográfico.

La belleza de Christine fue llevada a escena con solvencia exquisita por las primeras bailarinas Leslie Ung, que la bordó teatral y sutil.  Graciela Santana  derrochó su poderosa técnica sobre las tablas  y la bailarina principal Yasnay Marín, bailó con gracia y  buena dramatúrgica juvenil además de un fuerte lucimiento danzario.

Por su parte, el Fantasma se personificó en la piel del bailarín principal Daniel Martínez, con una presencia exquisita en escena unida a una pulida técnica para las danzas españolas. Y del bailarín Hansel Correa: cada día muestra una evolución constante en su estilo.

Así, con la obra tal vez más presentada en los teatros cubanos por el Ballet Español de Cuba comenzaron las celebraciones por los 25 años de la compañía y los mismos lustros de vida artística de su actual director, el primer bailarín, coreógrafo, profesor, Eduardo Veitía.

 

 

Imagen: Internet

Temática: Artes Escénicas
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Lector crítico
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