La producción cultural latina en los Estados Unidos mereció un espacio dentro de los debates organizados a propósito de la edición 53 del Premio Literario Casa de las Américas. El encuentro contó con la presencia de un jurado conformado por el antropólogo, poeta y ensayista estadounidense Renato Rosaldo; el sociólogo, ensayista y profesor cubano Lisandro Pérez; y el ensayista y profesor puertorriqueño Juan Flores.
Las definiciones de latino o hispano, población migrante o inmigrante dieron inicio a la mesa donde cada uno de los jurados ofreció su visión sobre el fenómeno desde su rama de estudio. La población latina, vista como población migrante, fue el centro del debate, lo cual generó cierta polémica dentro del público asistente.
“La frontera nos cruzó a nosotros”, sostuvo Rosaldo refiriéndose a la población latina que ha migrado hacia los Estados Unidos. Una contundente historia persigue a estos grupos que hoy son oprimidos, un devenir conformado por disímiles costumbres y lenguas heterogéneas que más allá de cruzar la frontera, se quedan para construir la historia de los Estados Unidos. Por ello, lo latino forma parte de la historia de la nación estadounidense, al decir de Juan Flores.
Sin embargo, hablar solo de latinos, como categoría analítica, puede resultar confuso en algunos departamentos que estudian el fenómeno de la migración en Estados Unidos. Lisandro Pérez señaló el caso del Departamento de Estudios de puertorriqueños y latinos en Brooklyn, donde desde el nombre de la entidad se evidencia una separación de estos dos grupos que han crecido con un basamento histórico particular de cada uno.
Rosaldo explicó que la población puertorriqueña que migra hacia los Estados Unidos no se reconoce como inmigrante. Sin embargo, esto no significa que desaparezca el racismo hacia este sector. Sobre esta idea reflexionó Flores, quien destacó que la población puertorriqueña migrante proviene de una colonia, por lo que cree tener ciertos privilegios sobre las demás comunidades que migran.
Sobre las semejanzas y diferencias entre los latinos en Estados Unidos estuvo dedicada una parte de la tarde. Flores explicó que la principal diferencia, a su juicio, está en las diferentes nacionalidades, y que la idea de estudiar su producción artística está, precisamente, en no borrar su etnicidad. Otra divergencia que señaló fue la clase social de la que provienen estos migrantes. Citó como ejemplo la diferencia entre la migración de Cuba hacia Estados Unidos después de 1959 y la de Puerto Rico, después de la segunda Gran Guerra.
Por su parte, el investigador cubanoamericano apuntó hacia una diferencia geográfica, ya que según datos empíricos, se puede percibir que buena parte de los puertorriqueños migrantes van hacia el noroeste, mientras que los cubanos suelen asentarse en la Florida. También indicó que en Chicago se podía percibir variedad de grupos latinos, en el cual casi ninguno sobresale en cantidad sobre otro. Asimismo, explicó que el fenómeno de la migración está concentrado en estados importantes como Texas y Nueva York.
En esta línea, Rosaldo se detuvo en los afrolatinos, quienes se distinguen por su manera de caminar, hablar, vestir y hasta de rapear. El antropólogo hizo énfasis en el idioma que utiliza este segmento de la población latina. Fijó su atención entonces en aquella clase de latinos que son bilingües, que hablan inglés y tarasco, por ejemplo, y que no hablan español.
El panel reconoció que las costumbres y los deberes de estos grupos no han sido reconocidos suficientemente. Y reflexionaron sobre los prejuicios que los rondan, como tildarlos de indígenas o primitivos. Flores precisó que en el norte eres latino o eres negro, pues con el devenir del tiempo se han estereotipado a esas dos comunidades de personas oprimidas.
Durante la sesión se informó sobre la problemática que existe en torno al idioma español, pues en muchas zonas de los Estados Unidos no hay donde educarse en español. Según los panelistas, este hecho verifica el prejuicio feroz que existe contra el español.
La fusión del inglés con el español, conocido como “spanglish”, ha alcanzado un nivel artístico a los oídos de muchos. Rosaldo aclaró que hablar en contra del español es una forma eufemística de prejuiciarlo, puesto que significaría hablar en contra del moreno, del negro o del latino.
Lisandro Pérez expuso que investigaciones empíricas han demostrado que Estados Unidos es un cementerio de idiomas. A ello Flores agregó que es una lucha lingüística no solo en contra del español, sino en contra de lo que la gente habla.
El ensayista cubanoamericano sostuvo que el fenómeno de la trasnacionalidad no es nuevo, ha venido envuelto con las situaciones históricas sociales de las respectivas regiones y se ha hecho más palpable con el avance de los medios de comunicación. En esta misma cuerda, Flores apuntó que los medios de comunicación han funcionado como vías para transmitir valores muy propios de cada nación. Precisó que no solo se debe prestar atención a la “marca” de los latinos en Estados Unidos, sino también al impacto de la cultura diaspórica de ese territorio en los latinos.
El último punto de la reunión estuvo dirigido a la distinción entre la producción cultural de los latinos en Estados Unidos. Los ensayistas coincidieron en que estamos en un momento de renacimiento a nivel académico y literario. Rosaldo precisó que hace 15 años no se podían impartir cursos de cultura latina. Actualmente, ha aumentado la calidad de las obras y se ha realizado un intento de recuperación de literatura latina en el norte.
Flores comentó que la mayoría de los libros presentados para el Premio Casa de Las Américas coinciden en una misma ruta, la de la identidad, respondiendo a dos preguntas: qué somos como grupo cultural y qué caracteriza a la producción cultural de los latinos. Flores encontró una respuesta a la segunda interrogante en la hibridez que no se despega de esos grupos étnicos. Y es esa producción cultural la que ha mermado la estructura de los centros de estudios latinos, explicó Lisandro Pérez.
El encuentro fue una oportunidad para acercarse a una visión más actualizada de la creación artística de los latinos en Estados Unidos. Concluyó con un llamado a sentir en el mundo entero la interacción entre la cultura del norte y la de nuestros países.