Flora cubana: el árbol de Güira Por: Ignacio Canel Bravo Fecha: 2006-02-20 Fuente: CUBARTE
(Cubarte).- Entre la diversidad de la flora cubana hay un árbol que crece silvestre en nuestros campos. Es el de la güira, que tiene cierto parecido al manzano. Aunque su madera elástica y blanquecina se utiliza en las zonas rurales para construir arados y yugos, la guiara es más popular por los variados y útiles que se le da a sus frutos. Sobre algunos de ellos, hablaremos en el programa de hoy.

La Güira, como también se le llama al fruto, es redonda, pulposa, y de una corteza muy dura, que ha servido desde tiempos inmemoriales para fabricar utensilios domésticos.

Con ese fin se partía el fruto en dos mitades, se le desprendía la pulpa con sumo cuidado y se le limpiaba la parte interior de la corteza con un objeto cortante hasta dejarla totalmente lisa y desprovista de fibras. Con ese sistema los esclavos traídos de África en la época colonial obtenían vasijas, cucharas y cuencos para guardar leche y otros líquidos, costumbre que adoptaron después los campesinos criollos.

En su calidad de vasija, la güira se conocía en el occidente de la Isla como jícara, vocablo procedente de Yucatán donde este árbol era conocido como jicalí. En la parte oriental se le denominaba jigüera, como en Haití.


Era costumbre muy difundida en nuestros campos tomar el café en jícaras, pues muchas personas consideraban que esta vasija le proporcionaba un sabor agradable muy especial.

Pronto los negros esclavos le encontraron otros usos a la güira, pues descubrieron que una vez ahuecados por un extremo y despojado de su masa, estos frutos podían rellenarse con piedrecitas y al moverlos producían un sonido similar al del chequeré, un instrumento musical originario de Nigeria, Benin y el congo.

El sonido de las güiras comenzó así acompañar los toques de tambores de los esclavos. Como las mitades de estos frutos los hombres y mujeres traídos de África decoraban también las muñecas rituales en las danzas de los cabildos.

Aun hoy de la güira se aprovecha no solo la corteza del fruto. Pues en realidad casi todas las partes de éste árbol tienen alguna aplicación provechosa en la vida del hombre.

Se dice que sus flores, por ejemplo, preparadas en cocimiento o infusión son utilizadas por nuestras abuelas para aliviar los dolores de las parturientas y para curar las neuralgias. Las hojas, bien molidas, se han aplicado en forma de cataplasma para contener las hemorragias y como cicatrizantes en las heridas. También las hojas preparadas en infusión se usan contra la gripe, mientras que los conocimientos con lascas del tronco se recomiendan como purgantes.

Una de las especies de güira más común y utilizada en la llamada medicina verde o natural es la cimarrona, de fruto esférico y más pequeño que una naranja, todavía hoy se recomienda para el tratamiento de las infecciones del pecho y la cura de catarros rebeldes. Este medicamento llegó a patentarse en el pasado por algunos farmacéuticos criollos. Los campesinos hacían también una mezcla con miel de abeja y pulpa de güira cimarrona para curar las contusiones y heridas del ganado. El zumo de las flores se usa para aliviar los dolores de oídos.

A la altura de nuestro tiempo, muchas de esas fórmulas medicinales a partir de la güira han quedado en el olvido, no así otros usos del magnifico árbol y sus frutos. Conocidas mundialmente son las maracas de güira, esos sonoros instrumentos musicales que tan peculiar hacen a nuestro son montuno.

De las tradiciones africanas heredamos el uso de la güira para elaborar objetos ornamentales. Con su corteza se fabrican todavía bellos collares, aretes, lámparas, máscaras afrocubanas y adornos de variados tipos, que son adquiridos como souvenir por su distintivo origen cubano.


Temática: Cultura General