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Reseñas
Museos que nacen y otros que renacen Fecha: 2012-02-01 Fuente: CUBARTE
Museos que nacen y otros que renacen
Museos que nacen y otros que renacen

En Guanabacoa, Cotorro, Marianao y San Miguel del Padrón hay museos municipales y extensiones de los mismos, que como barcas en la mar han hinchado sus velas a puro soplar de sus propios trabajadores, así como también enfilado su proa a su destino, empujadas por corrientes culturales del sistema de patrimonio. Así, como se empuja una barca por los rieles del astillero para ser “botada al agua”. Ellas y ellos navegan ahora, rumbo a la eternidad comunal.

Atrás han quedado para estos museos épocas de “varado” o “por construir”, que en algunos casos duraron decenas de años. Uno, “echado al agua” gracias a un cambio de locación, otros por terminar reparaciones de envergadura, y un último que, aunque era una vieja idea, en realidad se materializa definitivamente por la iniciativa local y la inteligente y persistente guía de su directora, María Cristina Peña, con el apoyo del Gobierno local de la Villa de Pepe Antonio y la ayuda de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, en especial la ONG Solidaridad Andalucía, radicada en Sevilla.

Guanabacoa, es un vocablo que la mayoría de los estudiosos coinciden en que es de origen indígena y que su significado está relacionado de una u otra forma con el agua. Así, para algunos quiere decir “lugar abundante en aguas” o “sitio de aguas”, para otros sin embargo, es palabra importada y significa “ciudad o pueblo situado entre lomas y en el cual brota un manantial” y más recientemente, se dice que podría definirse, como “palmar alto”. Hoy, en este territorio es símbolo un tipo particular de palma, la conocida como palma jata, de tronco ancho y espléndidos abanicos de hojas que van creciendo a manera de espiral.

Pero Guanabacoa también podría definirse como “tierra de artistas”, voz que si bien no es de descendencia aborigen, es de ascendencia contemporánea excepcional. Así en el Museo de los Artistas o Quinta Anita se recrea entre lo mejor de la cultura artística cubana, hijas e hijos de esta tierra, que una vez fuera de los aborígenes cubanos y luego de los colonizadores, y es precisamente, este museo el que se alza, nuevo y formidable, en reconocimiento a estas glorias de la cultura cubana.

Entre los muchos hijos destacados de Guanabacoa están Rita Montaner, Ernesto Lecuona e Ignacio Villa. Todas ellas son personalidades homenajeadas ahora por esta generación y preservada para las generaciones futuras en ese museo, extensión, junto al de los Mártires, y al Museo Municipal de Guanabacoa. Ello también hace sostenible una sociedad, la preservación de su patrimonio.

La famosa Rita Montaner o más sencillamente La Única, recorrió afamados escenarios donde brilló con luz propia, tales como el Teatro Olimpia de París, o el Palace, o en el Wonder Bar de M. Jolson, o en tierra cubana donde fueron innumerables sus presentaciones, siempre aplaudidas por su público. Tanto en unos como en otros constantemente deslumbró por su cubanía. Canciones como Cecilia Valdés, El Manicero, Ay Mamá Inés, entre otras, fueron compuestas especialmente para ella, por destacados compositores como Gonzalo Roig, Moisés Simons, Eliseo Grenet, y el maestro Ernesto Lecuona, otro grande de la música cubana y universal, de estirpe también guanabacoense.  

Rita incursionó igualmente en el teatro, la radio, el cine y la televisión, tocaba magníficamente el piano y se destacó sobre todo en canciones de arte lírico, incluso de compositores foráneos como Gian Carlo Menotti.

Ella interpretaba de manera delicada muchas de sus canciones, ejemplo connotado de ello son Siboney y Canción Azul, ambas compuestas por Lecuona.

Lecuona fue un niño prodigio, realizó su primer concierto a los 5 años y, a los 13 confeccionó su primera composición. Se graduó a los 16 años en el conservatorio de La Habana con medalla de oro en interpretación. Junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, formó la trilogía de compositores más importante del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela. Algunos consideran que su aporte más importante al género teatral fue la fórmula definitiva de la romanza cubana.

De alcance universal, sus obras han recorrido el mundo. Plácido Domingo ha grabado un álbum titulado Siempre en mi corazón con una selección de sus composiciones.

Bola de Nieve, es, según algunos, uno de los más geniales músicos de la isla caribeña. Sobre el origen de su nombre artístico hay varias versiones. Unas vienen desde el barrio cuando los niños le llamaban bola de fango o bola de trapo, sobre todo cuando Ignacio sustituía al pianista de la función del teatro Carral  al este faltar, o bien cuando tocaba para acompañar los filmes mudos que allí se pasaban.

Algunos consideran que fue el doctor de su barrio el que le puso el mote, otros que fue Rita Montaner, pero lo que sí se tiene por cierto es que al menos esta última fue quien lo popularizó cuando hizo que en el cartel de una de sus funciones en México llevara en los titulares los nombres de “Rita Montaner y Bola de Nieve”.

Ignacio Villa fue de origen humilde, uno entre doce hermanos, pero ello no le impidió participar en el ambiente festivo y popular de la Villa que estimuló su vena artística y bohemia. Estuvo en innumerables países. México le abrió las puertas a la fama compartiendo escenario con Rita primero, después por cosecha propia, Lecuona lo lanzó en Cuba, y después llegaría a abarcar América Latina, Francia y otros países europeos, Estados Unidos, la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y China. Interpretó numerosas canciones en inglés, francés, catalán y portugués. Quizá una de las cosas que más distinguió a Bola fue el sello muy particular de su estilo y lo sentidamente autóctono de sus interpretaciones.  

Pero, dónde encontrar tanta historia reunida, revivida, apretada como pólipos de coral. La invitación… calle Castanedo No. 169, entre Romay y Venus, una casa quinta cuyo nombre era “Quinta Anita”. Quizá su relación con “Venus” no fuese tan casual, y viene animada  por un cierto influjo de emparentamiento con Afrodita, la belleza griega. Aquella, la Diosa del Amor, nacida entre 130-100 a.c. Esta, la autóctona, quizá de algún modo Diosa del Arte y que en su interior hoy desborda en belleza, espiritualidad y decencia a la primera. Ella surgió en  1918, y es hoy, para regocijo de cubanos, para la historia, la Casa de los Artistas de Guanabacoa, inaugurada el 19 del último diciembre.

Al entrar a esta casa de valor patrimonial, en una pequeña habitación que fuera originalmente la sala, irrumpe con demoledora fuerza la presencia de Bola, un piano de cola, y su escultura a tamaño natural, en gestó típico con la mano levantada cercana a su boca, abiertas ambas como para decir un pregón…, el que una vez lo vio parecería estarlo viendo nuevamente, alegre, vivaz, en el restaurant Monseigneur, cantando aquello de …maní, manisero se va… o … ay Mamá Inés… El pasado año hizo el centenario de su natalicio. ¡Felicidades y gracias Bola! por tanta gracia y gloria que sigues dando.

En la habitación continua, Lecuona y Rita con sus pianos originales reciben al visitante con alegría a través de imágenes y, compartiendo espacio y honra con ellos, Carlos Puebla, el cantor de la Revolución; Juan Manuel de la Caridad Arrondo, el Poeta enamorado y Gerardo Delgado Guanche, el maestro. Al visitante podría parecerle que entre ellos se cruzan miradas de complicidad por el arte verdadero y popular aún en la excelencia de la obra, en fehaciente demostración de que “los buenos” no necesitan de chabacanerías para ser queridos y tarareados por el pueblo. Ellos llenan de orgullo al cubano.

Un pasillo permite el acceso a una tercera habitación donde se encuentra una muestra de la obra de Concha Ferrant, artista plástica insigne de Guanabacoa. Y en una de las paredes de ese pasillo, un mural con imágenes de otras treinta y una personalidades de la cultura guanabacoense, y que más adelante será ampliado,  ilustran lo grande de esta tierra en la creación de artistas, poetas, escritores e intelectuales en general.

El museo Casa de los Artistas de Guanabacoa o Quinta Anita, como se le quiera llamar, es un nuevo espacio para la comunidad, donde, además de no dejar morir la historia y las glorias, se realizarán diversas actividades culturales.

Los medios de comunicación deberían ampliar la divulgación de esta “novia de Guanabacoa” y de todos los museos comunitarios, allí todos los días se defiende a Cuba, allí se fortalece y se crea la identidad local, allí se hace cultura y se educa.

En próximos artículos se comentará del resto de los museos renovados.

 

 

 

 

Imagen: Internet

Temática: Patrimonio
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Lector crítico
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