La exquisitez del arte chino en el Gran Teatro de La Habana / Por Dailys Rodríguez León


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Fotos: Ismael Francisco.

El Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” fue testigo de la Gala Artística por la 27 Feria Internacional del Libro y por el Nuevo Año Lunar Chino, en la noche de la segunda jornada del mes de febrero.

El escenario recibió a los asistentes con los colores más identificativos de la cultura asiática. El rojo y el dorado resaltan en los accesorios de peluquería, vestuario, luces e instrumentos musicales. El Conjunto Artístico de Shandong, encargado de los actos presentados, mostró a través de sus 24 integrantes una pincelada de lo que se podría llamar la verdadera exquisitez del arte. Fueron presentados 13 actos que entrelazaban diversas manifestaciones artísticas como la música folclórica, la ópera de Beijing, la danza y la acrobacia.

El Conjunto de Música Folclórica del Teatro de Cantos y Danzas de Shandong interpretó 4 composiciones. Sus melodías están enriquecidas a través de la perfecta sincronización de sheng y tambor con el latido lateral y el golpe del gong, presentes por más de 400 años en la música Jiagudong cuya identidad fue adquirida entre las dinastías Ming y Qing. Las variaciones en el tempo crearon un ambiente armónico y era posible percibir la belleza y alegría del pueblo de Shandong.

La melodía que era rítmica, activa, dinámica y emocionante, rozaba casi la perfección, como si estuviera escuchando la banda sonora de una exitosa película silente. En sus dos últimas interpretaciones el Conjunto le propuso al público un viaje entre las dos naciones, China y Cuba, con las piezas La Ruta de la Seda y La Guantanamera.

Zhang Kai y su erhu (instrumento tradicional chino) llenaron el escenario del Gran Teatro con una magia musical fresca y sencilla, típica de las minorías étnicas de China. Por otra parte, los percusionistas Yang Tingting y Zhao Yang hicieron retumbar los bombos al iniciar la competencia entre el Toro y el Tigre realzando su acto con las posturas corporales, las danzas en el lugar y los golpes reales y virtuales de los instrumentos, siempre combinados con la iluminación.

Los bailes estuvieron a cargo del Conjunto de Danzas del mismo grupo teatral. Las bailarinas se deslizan por el escenario con un sutil juego de seducción donde no faltan accesorios como los parasoles de papel de aceite y los abanicos. La belleza y el ingenio femenino de la región, junto a emocionantes y risueñas muestras de amor de los muchachos, revivieron la peculiar herencia que por más de mil años se tiene de la cultura del filósofo, pensador y educador chino Confucio, el espíritu actual de Shandong y la prosperidad y armonía de China.

La actuación de Liu Dong del Teatro de Ópera de Beijing con “La belleza borracha” fue una magistral muestra de la complejidad de este arte. La interpretación fue simplemente exquisita. La voz entre notas armoniosas ilustra la historia de Yan Yuhuan y su amor por el emperador Mei. La destreza con que la actriz realiza danzas con el mismo grado de complejidad que de beldad como la “Copa”, “Tendiente”, “Paso borracho” y “Danza con abanico” es digna de admiración. Y no debe dejarse de mencionar el trabajo de maquillaje y vestuario que caracteriza a estas puestas en escena que le otorgan identidad propia en el medio artístico internacional.

El Conjunto Acrobático de Shandong resultó ser la sorpresa de la noche. Sus presentaciones fueron en ascenso, así como las miradas asombradas de los asistentes.

La combinación de la cultura china con la occidental sorprendió al público al escuchar música del Rey del Pop, Michael Jackson, bailada por ocho acróbatas que en un primer momento no sabíamos si eran bailarines que hacían acrobacias o al revés. El acto tenía como título “Sombreros” y de esos solo se veían ocho, pero el número aumentó y fueron multiplicados por tres, haciendo que volaran por el escenario cerca de treinta sombreros. Sucedió lo mismo con la pieza “Saltar cuerdas” y aunque saltarlas es una actividad deportiva muy popular en China, si se combina con volteretas, artes plásticas, dobles y grupos resulta un acto con alta dificultad. Las dos piezas casi hacen brincar al público de su asiento con las famosas torres humanas que, en un primer momento, se muestran rítmicas, enérgicas e interesantes al ver pasar los sombreros de nivel en nivel y, en un segundo momento, saltan íntegramente entre cuerdas que aceleran y desaceleran otorgando mayor complejidad al acto. Fue precisamente en “Saltar cuerdas” donde uno de los acróbatas resbaló sutilmente en medio del acto, pero como se dice “el show debe continuar” y un pequeño desliz solo le otorga realismo y humanidad; el público respondió rápidamente con un aplauso efusivo y fue como nada hubiese pasado, el artista saltó nuevamente y el aterrizaje fue exitoso y esta vez con un mayor mérito.

Finalmente en “Aros”, su tercer acto, las expresiones de asombro no se hicieron esperar cuando los saltos a través de los aros metálicos empezaron a suceder. Eran imágenes que podrían estar sacadas de cualquier película de artes marciales. Los saltos se daban a través de torres de aros de hasta múltiples pisos, creo que la mayor fue de cinco niveles, con diversas posturas como frontal, lateral, a espaldas, con giros y doble cruz como si al saltar se ralentizara el tiempo.

Asistieron a la gala el Sr. Zhou Huilin, viceministro de la administración estatal de Prensa, Publicación, Radio, Cine y Televisión de la República Popular China; Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura de Cuba; Fernando Rojas e Ileana Flores, viceministros de Cultura y Juan Rodríguez, Presidente del Instituto Cubano del Libro. 


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