La fresca presencia de la Décima en Matanzas


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Una brisa fresca con olor a deseos de dominar los secretos de la décima oral y escrita se respira en Matanzas, territorio que constituye un espacio patrimonial en nuestro país, reconocimiento que ha estado vivo por más de 200 años en el espíritu de nuestras ciudades, al formar parte de la identidad cultural y del sentido de pertenencia de los matanceros.

El impacto de los diez versos sobresale, desde el siglo XIX, con particular trascendencia, en la obra de los hermanos José Jacinto y Federico Milanés, con el decimario Los Cantares del Montero, publicado en 1841. Otro ejemplo prominente de ese siglo fue Gabriel de la Concepción Valdés, “Plácido”, poeta mártir, improvisador de pies forzados, cuya fama sigue vigente en nuestros repentistas. 

La continuidad de la espinela lírica en Matanzas prosiguió, con carácter paradigmático, en la obra de Agustín Acosta, Poeta Nacional y de Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, y en exponentes como Aramís Quintero, Juan Luis Hernández Milián, Fernandito García y otros poetas que han incursionado en esa métrica tan especial.

Tierras pródigas en repentistas de renombre nacional e internacional son Unión de Reyes, Colón, Limonar, Perico, Pedro Betancourt y la Atenas de Cuba, una riqueza que se ha cultivado con los años.

Pero la cultura, como la vida, no es estática, y la expresión del arte se asevera, evoluciona, involuciona, desaparece o se modifica y adapta a las condiciones objetivas de cada momento. 

En los instantes actuales se posiciona la socialización de la vida y se obtienen los frutos del mayor acceso del pueblo a la cultura y a nuevas formas de pensamiento.

Hoy la décima oral se expresa y disemina en nuestra provincia de forma espontánea, por constituir una expresión tradicional tanto del campo como de los pueblos y urbes, de ahí la necesidad de que la población se reconozca en ella y propicie fórmulas de preservación, revitalización y expresión de lo cubano, que transita con interés hacia la escrita, al encontrarnos dentro de un contexto de globalización de la información y la cultura, incrementado por las pretensiones hegemónicas de dominación mediática.

El anuncio de la creación de talleres de decimistas en la provincia propiciará un acercamiento a un modo poético de gran aceptación popular y académico. Grandes escritores avalan este designio, junto también a grandes repentistas, a lo largo de más de 200 años de su presencia en Matanzas.

Constituyen Taller de la Décima Fernando García García en Matanzas 

El Taller de la Décima “Fernandito García García” se constituyó en el Centro Provincial de Promoción Literaria “José Jacinto Milanés”, con el objetivo de aglutinar a los amantes de ese género en la provincia y fomentar su estudio y desarrollo, teniendo en cuenta el legado lírico existente de personalidades matanceras, tanto en la modalidad escrita como oral.

El director del centro, Frank Santana Castro, dio la bienvenida a escritores de varias generaciones y ponderó el interés que se observa actualmente en cultivar este género, con ramificaciones en ciudades y campos.

En la cita se recordó la trayectoria de la familia García González: Pío, Nono, Fernando, Tuto, Manolito, Norbillo y Amado, entre los numerosos hijos e hijas improvisadores, raíz de donde surgió, con toda su sabiduría y brillantez, el poeta Fernandito García, autor del poemario Urgencia por el alma y la compilación extraordinaria de los exponentes de la décima oral y escrita en la provincia desde el siglo XIX hasta principios del XXI, titulada La brevedad de lo eterno, además de incansable promotor, maestro y director de los programas de televisión Entre ríos y palmares y Guateque de mi bohío, antológicos en su defensa de la cultura campesina y el punto cubano, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Orismay Hernández, promotor de este proyecto, presentó al coordinador del taller, el experimentado y activo Reynaldo Gil González, quien fue director fundador de la Casa Naborí. Seguidamente se decidió, por unanimidad, designar como Presidente Honorífico al laureado José Manuel Espino, presidente de la filial de la UNEAC en Matanzas, quien desde muy joven escribe décimas.

Para conocer el significado de este taller y sus perspectivas entrevistamos a estos destacados escritores. 

José Manuel Espino indicó que “Lezama hablaba de ´fiesta innombrable´; fiesta verdadera esta, de habernos reunido nuevamente los decimistas matanceros; desde el amor a una estructura que hemos defendido como nadie.

“Se hace justicia a la historia de la literatura matancera, cuando nos encontramos para revisitar a sus grandes cultores y nos proponemos situarnos en el lugar que nos corresponde, porque somos la Capital de la Décima en Cuba, no hay dudas. Agradecido de estar aquí”.

Reynaldo Gil, Papito, señaló que “el Taller pone la décima en alto en la provincia, y constituye un honor que se le dedique este espacio literario a Fernandito, uno de los grandes poetas de esta tierra que merece todo nuestro respeto, y lo que hagamos a favor de él por mantener su presencia y recuerdo, a doce años de su desaparición física, será siempre poco. Lo tenemos aquí y esto será un trabajo especial para los amantes de la poesía en Matanzas”.

Por su parte, Orismay Hernández informó: “El Taller va a sesionar los terceros viernes de cada mes, en la mañana, en el Centro de Promoción Literaria. Es un magnífico lugar en el centro histórico de la ciudad y las características se identifican en convocar a los exponentes de la décima, no importa de cual modalidad, los establecidos, los que quieran aprender o los admiradores, serán bienvenidos. 

“Creamos un espacio donde escuchar la décima, donde poder leer lo que hacen, llevarse a casa un equilibrio entre lo que escribe o improvisa y despertar el deseo de retornar el próximo mes con una décima hecha.” 

Se conminó de inmediato a la lectura de obras que incluyeron décimas y versos libres, pues no existen restricciones en el taller, sino el motivo de compulsar a los creadores a profundizar en la técnica y los modos de versificar y así inducirlos a escribir bajo la modalidad de la espinela, “cubanizada” a lo largo de más de dos siglos.

Cerró el taller con un ejercicio poético, crear colectivamente una décima a partir del pie forzado de Fernandito: “en su música desnuda”. Y, la tarea de traer para el próximo 16 de diciembre, “la décima que me hubiese gustado escribir”. 

 


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