Tributo al Indio Naborí


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Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí,  considerado el mayor decimista cubano de todos los tiempos, supo tocar como pocos las fibras sensibles de nuestro pueblo mediante su obra renovadora, decisiva, única.

El Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado convocaron a la primera peregrinación hasta donde descansan actualmente sus restos mortales, en el Cementerio de la Basílica Menor de San Francisco de Asís  en el Centro Histórico de la Habana Vieja.

Esta peregrinación, en ocasión del aniversario 16 de su muerte, como tributo al recordado intelectual revolucionario se hacía cada año pero debido a la pandemia de la COVID-19 no se realizaba desde 2019. Anteriormente comenzaba desde la sede del CIDVI hasta el Cementerio de Colón, donde se encontraba enterrado en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En presencia de amigos, admiradores, familiares y diversas personalidades fueron depositadas ofrendas florales dedicadas a esta inolvidable personalidad. También fue evocada la figura del poeta cuya obra revitaliza la décima cubana con un aire de modernidad enriquecida con elementos autóctonos de nuestra tierra.

“Desde que Eusebio descubrió este sitio entre tres palmas decidió que sería ese el lugar donde descansaría eternamente el Indio Naborí por ser un inequívoco símbolo de cubanía”, expresó en diálogo exclusivo con nuestro periódico Luis Paz, más conocido por Papillo, director del CIDVI.

Sobre la impronta y legado del bardo enunció, “La figura y la obra de Naborí son inolvidables e imprescindibles no solo por lo que aportó como poeta y creador, sino por los nuevos aires que le dio a la décima ya que desde ese punto de vista sentó pautas, fijó cánones que aún seguimos los improvisadores de hoy día.

Marcó un nivel de improvisación que los repentistas de hoy soñamos con llegar allí. La figura de Naborí representa mucho, recordarla, evocarla a tantos años de sus desaparición, sencillamente es arrebatárselo a la muerte y  sentir que no se ha ido, que está presente y que forma parte nuestro quehacer.  Recordarlo es defender la esencia misma de la tradición de lo que somos y de la cubanía. Es también defender la Revolución que el escudó entrañablemente y que gracias a su obra conocemos un poquito más desde la arista más sensible y humana”, concluyó el recocido poeta y repentista.

Fidel Antonio Orta, hijodel  poeta, quien dirige la oficina Indio Naborí, sobre el legado de su padre también compartió con nosotros su experiencia del día en que caminado por este mismo sitio con Eusebio Leal le comentó por primera vez su plan de traerlo aquí:

“Cuando mi madre fallece y entonces ambos pueden unirse en la eternidad, Leal me explicó al detalle su plan, que  este sería su sitio, entre las tres palmas. El viejo era la palma como él lo definía y el mismo escribió, para nosotros es extremadamente simbólico y emotivo este lugar. Aquí descansa junto a mi madre, vivieron casi sesenta años juntos”.

_A 16 años de su partida física, ¿cómo valora el legado de su padre?

“Yo le veo una importancia trascendental a la figura del Indio en la actualidad. Rememorarlo tanto en su natalicio como en la fecha de su desaparición física es significativo. El próximo año celebraremos su centenario. Creo que el Indio tiene una trascendencia muy importante sobre todo por su arraigo en el pueblo, creo que es uno de los poetas que más arraigo ha dejado en el pueblo de Cuba. Su poesía política le otorgó a la poesía política y social cubana un rango de perpetuidad. Que nos preguntemos ¿cómo es posible que aún la gente se estremezca con la Elegía de los zapaticos blancos o con La marcha triunfal del Ejército Rebelde? Supo poner en boca del pueblo con versos lo que el pueblo se estaba explicando por otras vías.

Es una trascendencia que rebasa las fronteras del tiempo y llega hasta nuestros días. Por eso pienso que el Indio Naborí, y no te lo digo como hijo sino como gran admirador de su obra y legado, le sigue haciendo mucha falta a Cuba y por eso hay que recordarlo y como mismo hay que  rememorar a otros poetas que hicieron Patria como Félix Pita Rodríguez y Nicolás Guillén, entre otros  nombres. Ellos no se pueden olvidar nunca, porque nos enseñaron comprender lo que hoy es Cuba a través de sus versos”, expresó el también escritor y guionista de cine.

A fines de los años treinta del pasado siglo Naborí irrumpe en el panorama literario cubano. En aquel entonces la décima, tanto escrita como improvisada, mostraba una verdadera pobreza de recursos poéticos. Su aporte fue único y decisivo, resulta evidente la renovación iniciada por el Indio ya que se habla de una décima ‘prenaboriana y de otra post naboriana’. En él confluyen el trovador y el juglar, el poeta que nos ha legado una sublime obra escrita en distintos metros y sobre diversos temas, y el improvisador que todos reconocen como el de más hondo calado en la tradición oral de la poesía cubana e iberoamericana de todos los tiempos.


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