La tarde de este lunes 16 de marzo, en Casa de las Américas, congregó a investigadores, musicólogos y público especializado en el marco del XIV Coloquio Internacional de Musicología que, en esta ocasión, reúne a voces de toda la región para debatir en torno a la música latinoamericana y caribeña.
A pesar de las inclemencias electroenergéticas, dos mesas de trabajo consecutivas convocaron a los asistentes en la sala Galich de la institución y ofrecieron abordajes diversos pero complementarios: por un lado, las problemáticas en torno a la noción de archivo musical; por el otro, el pensamiento cimarrón del Pacífico colombiano encarnado en figuras fundamentales de su lucha cultural y política.
Primera mesa: Archivos, estrategias de investigación y socialización
Coordinada en torno a las preguntas: qué entendemos por archivo y qué memorias albergan los soportes más diversos, esta mesa reunió cuatro experiencias de investigación provenientes de Chile, Perú y Uruguay. La primera exposición, a cargo de la chilena Laura Jordán González, académica del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se tituló "Archivos de casetes: grabación doméstica y comunidad en tiempos de dictadura". En ella, la investigadora propuso una reflexión sobre el estudio de colecciones de casetes a partir de dos casos específicos: el fondo Quilapayún, conservado en el Archivo Artes UC, y el fondo privado del Sello Raíces, ambos producidos mayoritariamente durante la última dictadura militar chilena. Jordán González se detuvo en una tipología de registros conservados por los gestores de estos archivos —Eduardo Carrasco y Ramón Andreu, respectivamente— para interrogar las relaciones entre lo íntimo y lo público, entre lo individual y lo colectivo. La ponencia subrayó el rol fundamental de la grabación informal en contextos de exilio y resistencia cultural y propuso el casete como un dispositivo participativo que facilitó el intercambio y el desarrollo de prácticas comunitarias donde lo político y lo afectivo se entrelazaron de manera inescindible.
A continuación, el etnomusicólogo peruano Julio Mendívil, actualmente profesor titular de la Universidad de Viena, presentó la ponencia "La colección como archivo: Una mirada a la materialidad de los objetos". Mendívil partió de una donación reciente: en 2024, los descendientes de Walter Kässbohrer, un coleccionista alemán de Ulm, entregaron al Instituto de Musicología de la Universidad de Viena una colección de unos ochenta cordófonos latinoamericanos, en su mayoría charangos bolivianos. En enero de 2026 se inauguró con ellos una exposición permanente dedicada al charango, pensada para iniciar a los estudiantes en el uso de estos objetos como material de investigación. La pregunta que atravesó su exposición fue: ¿en qué medida estos cordófonos pueden ser una fuente de saber? Recogiendo las nuevas nociones de organología impulsadas por la etnomusicología, Mendívil planteó la hipótesis de que la colección conforma un archivo organológico del que es posible extraer información sustancial sobre el desarrollo del charango en Bolivia y Perú. A través de la catalogación, el análisis constructivo y la comparación morfológica de los ejemplares, mostró cómo la materialidad de los instrumentos —la madera, el metal, las formas— permite reconstruir técnicas de fabricación, procesos de estandarización, innovaciones tecnológicas y transformaciones formales y simbólicas. La colección se revela así no como un conjunto arbitrario de objetos, sino como una fuente histórica que documenta, en su propia materialidad, cambios concretos en la construcción del charango.
Desde Uruguay, Sergio Marcelo de los Santos, diseñador teatral y encargado del acervo de vestuario de la Comedia Nacional, presentó la ponencia "Un archivo de vestuario escénico: Patrimonio en el Teatro Solís de Montevideo".
De los Santos dio cuenta de un proyecto de conservación, catalogación y almacenamiento de vestuario iniciado en 2007 en el emblemático teatro montevideano, que ha puesto en relieve el valor patrimonial de colecciones fundamentales para la historia escénica del país. El archivo custodia la producción destinada a las Temporadas líricas del Teatro a partir de 2005, junto al vestuario de la Comedia Nacional, fundada en 1947 y único elenco teatral oficial de Uruguay. Entre las piezas más destacadas, mencionó los trajes donados por Margarita Xirgu que pertenecieron a su compañía y que corresponden a estrenos anteriores a su salida de España y posterior exilio sudamericano, es decir, a la década de 1930. El trabajo incluye el montaje de exposiciones como oportunidad para socializar el archivo y mostrar la historia del teatro —tanto de la disciplina como del edificio— relacionando fuentes diversas: el traje mismo, sus bocetos, las fotografías de escena, los programas de mano, los afiches y las voces grabadas. Un esfuerzo interdisciplinario que involucra a gestores, diseñadores, archivólogos e investigadores.
Cerró la mesa la uruguaya Marita Fornaro Bordolli, Premio de Musicología Casa de las Américas 2020, con la ponencia "Ampliar el archivo: reflexiones sobre metodología y socialización a partir del Archivo Alfredo Zitarrosa". Fornaro Bordolli presentó el Archivo Alfredo Zitarrosa, que incluye predominantemente documentos reunidos por el artista durante su vida profesional, además de piezas de carácter personal, actualmente custodiados en el Centro de Investigación, Desarrollo y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE) del Teatro Solís. Se trata de un archivo vivo, pues siguen incorporándose piezas referidas a la presencia del creador en el quehacer artístico y académico posterior a su fallecimiento. Los documentos responden a una tipología amplia: manuscritos y mecanoscritos propios y de otras autorías, grabaciones sonoras y audiovisuales, programas, afiches, fotografías, artículos de prensa, objetos personales e instrumentos musicales. Desde 2022, la investigadora ha comenzado a generar conocimiento original sobre los documentos ya digitalizados, y junto al Archivo y el CIDDAE produjo la exposición "La tierra exige: exilio y regreso de Alfredo Zitarrosa" (2024-2025), acompañada del primer simposio internacional sobre el artista en 2025. A partir de la información procesada, ha iniciado además la búsqueda de material complementario, especialmente sobre el período del exilio (1976-1984), trabajando en prensa española y mexicana y realizando entrevistas en Uruguay, México y Guatemala. Su ponencia reflexionó sobre la necesidad de ampliar el corpus —incluso tratándose de un archivo excepcional por sus miles de documentos y su conservación— y vincularlo con materiales que no serían fáciles de ubicar sin ese punto de partida, poniendo como ejemplo además la investigación concretada con Stefano Gavagnin a partir de hallazgos en el Archivo Luigi Nono.
Segunda mesa: «La cultura es una lucha política». Pensamiento cimarrón en el Pacífico colombiano
Luego la segunda mesa de la tarde convocó a investigadores colombianos para presentar el libro "La cultura es una lucha política". Biografía testimonial de la luchadora antirracista afrocolombiana Alicia Camacho Garcés, publicado por la Editorial Universidad del Valle en 2024. Lorena Ardito Aldana, Mauricio Fidel Camacho y Michael Birenbaum Quintero, editores de la obra, trazaron en sus ponencias la vida, el pensamiento y la genealogía intelectual de Alicia Camacho Garcés (1940-2017), una figura singular en la historia del Pacífico colombiano: cantautora, militante comunista, folclorista, musulmana y orgullosa afrodescendiente, cuya existencia encarnó la incansable lucha por la conciencia histórica del pueblo negro del Litoral Pacífico.
La primera ponencia presentó a Alicia Camacho perfilando su legado intelectual y cultural, tanto en su momento como en la actualidad, con especial atención a la forma en que los mensajes de sus composiciones representaban la situación local de las comunidades afropacíficas. La segunda ponencia la situó en el contexto más amplio de la intelectualidad afrocolombiana a través de un perfil de su maestro, el folclorista y coreógrafo Teófilo Roberto Potes, figura clave que le impartió a Alicia su sentido de lo político de la cultura de la zona. Los expositores examinaron así las posibilidades y los límites de la música y la cultura como sitios de negociación y como formas de lucha en el caso del "Pacífico Negro" colombiano, proponiendo la biografía de Camacho Garcés como clave para comprender las particularidades de las luchas sociales afrocolombianas y su inscripción en la historia cultural de la región.

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