La Fiesta del Tabaco Canariguán 2026, que cada año convierte a esta ciudad en el punto de encuentro entre las tradiciones cubanas y canarias, se desarrolló este viernes 20 de marzo en una jornada breve pero significativa. La situación actual que atraviesa el país obligó a ajustar el formato habitual del evento, que en ediciones anteriores se extendía a lo largo de dos días e incluía una sesión especial en el Museo Etnográfico Regional. Este año, sin embargo, los organizadores supieron concentrar en pocas horas lo esencial de una cita que ya se ha consolidado en el calendario cultural del centro de la isla.
La edición de este 2026 tuvo un significado especial, pues estuvo dedicada al centenario de la municipalidad de Cabaiguán. Tal motivo impregnó cada uno de los momentos de la jornada, desde los gestos más solemnes hasta las manifestaciones más populares.
Apertura con aroma a tradición
El programa comenzó en la emblemática Casa Canaria, una de las instituciones fundamentales en la preservación del legado isleño en el territorio, donde los participantes realizaron una ofrenda floral ante el busto de Leonor Pérez Cabrera, figura imprescindible en los vínculos históricos entre el archipiélago canario y la región central de Cuba. Posteriormente, dio inicio la sesión científica, espacio que cada año convoca a investigadores, historiadores y especialistas en torno a temas que abordan el patrimonio compartido entre Cuba y las Islas. En esta ocasión se presentaron nueve ponencias, en las que se abordaron desde estudios sobre el cultivo del tabaco hasta investigaciones sobre los procesos migratorios que cimentaron la identidad local.
La fiesta se toma la tarde
A medida que avanzaba la tarde, el evento se trasladó hacia expresiones más festivas y participativas. Un grupo de poetas dio lectura a sus versos en medio de un ambiente íntimo pero cálido, mientras que a su alrededor se desplegaba una expoventa de artesanía que convocó a creadores de la zona. Las propuestas editoriales también tuvieron su espacio, con presentaciones y venta de libros que profundizan en la historia, la etnografía y las tradiciones tabacaleras de Cabaiguán.
Uno de los momentos más concurridos fue la presencia del club de vinicultores, que ofreció degustaciones y compartió saberes sobre la cultura del vino en el contexto local, estableciendo un diálogo inesperado pero lleno de sentido con la tradición tabacalera.
El arte del torcido y la memoria museable
Como en cada edición, los asistentes pudieron maravillarse con la visualización del arte del torcido de habanos. Torcedores experimentados mostraron la destreza manual que convierte las hojas en piezas de alta calidad, ante la atenta mirada de un público que valoró este oficio como patrimonio vivo.
Paralelamente, se habilitó una muestra especial de piezas museables relacionadas con el origen, evolución y desarrollo del cultivo e industria del tabaco en la localidad. Entre aperos de labranza, documentos antiguos y fotografías de época, los visitantes hicieron un recorrido por más de un siglo de historia, desde las primeras vegas hasta la consolidación de una tradición que aún hoy distingue a Cabaiguán.
Una fiesta que no renuncia a sus raíces
A pesar de las limitaciones impuestas por el contexto actual, la Fiesta del Tabaco Canariguán 2026 demostró que la voluntad de preservar las tradiciones puede adaptarse sin perder su esencia. En un solo día, Cabaiguán volvió a ser el puente simbólico entre Canarias y Cuba, y reafirmó el valor de una identidad que se cultiva con la misma paciencia con que se curan las hojas de tabaco. La jornada cerró con el compromiso de retomar, en cuanto las condiciones lo permitan, la plenitud de un evento que cada año gana en arraigo y que en esta ocasión supo convertir la adversidad en una oportunidad para mostrar su capacidad de resistencia cultural.
La organización de esta edición contó con el trabajo conjunto de instituciones fundamentales para la vida cultural del municipio, entre ellas la Asociación Canaria de Cuba “Leonor Pérez Cabrera”, el Museo Campesino de Cabaiguán y la Sede Municipal de Cultura, cuyo esfuerzo colectivo permitió mantener viva una tradición que distingue a la comunidad.

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