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Patakines


patakines

A manera de introducción

Al hablar de cultura cubana hay un componente que resulta imprescindible y predominante: el componente africano.  Dentro de este se destaca un fenómeno que desde los últimos años ha ido alcanzando cada vez mayor proporción tanto nacional como internacional y es el referido al sistema mágico religioso de matriz cubano africana. En el marco de este sistema el más popular es, sin lugar a dudas, el denominado Santería o Ifaismo.

Los seguidores del ifaismo, entiéndase: sacerdotes de Ifá o babalaos, y otros que no lo son, dominan una cultura de antecedentes milenarios basada fundamentalmente en la oralidad; una oralidad que ha sido transmitida de generación a generación y que tiene sus raíces en los conocimientos heredados de ancestros procedentes de la etnia yoruba del sur de  Nigeria o los llamados lukumí en Cuba.

El cuerpo literario de Ifá, basado en la tradición oral, está compuesto por 256  Oddun u Oddu conocidos popularmente como signos o letras. Estos Oddun se dividen a su vez en dos partes: 16 mayores llamados Mellis y 240 menores llamados Omoluos o Amulu.  

El conjunto de este cuerpo religioso está constituido por un mundo regido por leyes y costumbres basadas en historias, mitos y leyendas. Estos últimos son conocidos como Patakis o Patakines y ellos forman parte esencial del llamado sistema o proceso de “adivinación”.

Durante el proceso adivinatorio, yo prefiero llamarlo de interpretación, de un babalao o sacerdote de Ifá siempre saldrá un número determinado de  Oddun y cada uno de estos está integrado por patakines que contribuyen a la mejor interpretación del oráculo. Un buen babalao, en la medida que mayor número de patakines conozca, mejor dotado estará de conocimientos.

¿Qué son los Patakines? Ya lo hemos dicho: mitos historias y leyendas. 

Cintio Vitier, durante una conferencia ofrecida en el Primer Encuentro Internacional de Estudios Socio-Religiosos, efectuada en La Habana, en 1995, señalaba que el mito es “imaginación de la realidad”; es decir, un medio de conocimiento de la realidad convertida en imágenes.

Los Patakines están compuestos además, por un conjunto de códigos y valores intrínsecos cargados de dialéctica y contradicciones;  donde lo místico y real, lo espiritual y lo material se interrelacionan permanentemente. En ellos convergen, y los conforman, factores históricos, sociales, económicos, artísticos, culturales, filosóficos, de la naturaleza y del medio ambiente. Son historias y leyendas llenas de sabiduría, enseñanzas y consejos, fábulas y relatos maravillosos donde aparece  lo instructivo y educativo.

De eso se trata en los artículos que a partir de ahora publicaremos en este Portal. Los Patakines publicados corresponderán a un Oddun y como hemos descrito anteriormente cada uno entrañaran un mensaje de vida.

Patakín

Había una vez un hombre que tenía muchas necesidades y estaba pasando mucho trabajo en la vida. Él tenía una familia y al no poder mantenerla se marchó en busca de mejor fortuna. Al llegar a un gran terreno preguntó por el dueño del lugar, a quien le confesó su tragedia. El dueño de aquella hacienda le dijo que no podía darle dinero, solo trabajo para comer y un consejo cada cinco años. Transcurrido el primer lustro el consejo fue: Nunca dejes camino por vereda. El hombre siguió trabajando, y al pasar otros cincos años, el segundo consejo consistió en lo siguiente: No te metas en lo que no te importa. Al llegar a los quince años y decidir aquel infeliz no continuar por más tiempo en aquella situación, le dieron el tercer consejo: Nunca partas por la primera. Le entregaron un sobre sellado con la recomendación de que no lo abriera hasta llegar a su hogar y también una carta que le permitiese obtener alimentos durante el viaje.  Marchaba aquel hombre por un camino cuando de pronto se encontró con un bosque que le permitía acortar la distancia; pero pronto se recordó del primer consejo y decidió continuar por donde iba. Pronto llegó a una posada y al entrar observó a una mujer en un rincón amarrada entre cadenas, sucia y desgreñada. Pidió hablar con el dueño del lugar, a quien entregó la carta para poder alimentarse. El dueño le preguntó: “¿Y cómo pudo usted llegar hasta aquí sin haber atravesado el bosque?” 

Y contó el consejo que le habían dado: “Pues mire, usted se ha salvado porque ese bosque está minado de fieras y lobos salvajes. Lo acomodaron y le dieron comida. Se disponía a continuar su viaje cuando de repente el dueño de la posada lo detuvo y le preguntó: “¿Y usted no tiene nada que preguntar? 

“Nada”, respondió el viajero, quien dijo le habían dicho que no se metiera en lo que no le importara.

“Pues mire, usted es la persona que ha logrado la liberación de esa mujer que lleva ahí encadenada quince años por adulterio. Yo juré por Olofin que no la liberaría mientras no apareciera alguien que no se interesara por su situación”.  

El hombre con la satisfacción de quien ha salvado a un ser humano continuó su camino y al llegar a su casa, cuánta no fue su sorpresa al mirar por una ventana y ver a su mujer que sostenía sentado en sus piernas a un joven a quien acariciaba.     

Pronto extrajo de la cintura la daga que portaba con el fin de darle muerte a aquella infame que lo engañaba; pero enseguida reflexionó: Nunca partas por la primera. Había sido el tercer consejo, y aconsejándose, entró y le preguntó a su mujer por aquel jovencito: “El hijo que dejaste cuando nos abandonaste”.

El hombre se sintió feliz, pero más feliz aun cuando al abrir el sobre sellado se encontró con una fortuna en dinero.

Oddun Ogunda Ojuani. Este patakín habla de los tres grandes consejos:

  • No dejes camino por vereda.
  • No se meta en lo que no le importa.
  • Nunca parta por la primera.

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